El día que Vicente Fernández cantó por última vez en Villavicencio

Vicente Fernández murió este domingo en México.

«A mí me gusta el nombre de  Villavicencio porque uno puede decir que es ‘villavicente’ lo cual se me hace que es padrísimo».

Así recuerda Diego Bernal, uno de los apartes del concierto de Vicente Fernández en la capital del Meta, el primero de julio del 2012, en el marco del aniversario del Torneo Internacional del Joropo y con cuya frase hizo delirar a los miles de espectadores que esperaron horas para verlo.

El concierto, realizado en el estadio Manuel Calle Lombana, como es obvio, estuvo abarrotado de público y fue promocionado como ‘El concierto de despedida’ y organizado por la empresa Total Conciertos. Los teloneros aquella vez fueron nadie más que Walter Silva, el vallenato de Nelson Velásquez, un cantante con sobrepeso que ya llenaba estadios llamado Silvestre Dangond y Pipe Bueno con una música a que le decía que era nueva popular.

Aunque tremendo concierto se hizo en el marco del Torneo Internacional del Joropo, el concierto no fue gratuito y la entrada más económica tenía un costo de 100.000 pesos.

«Era bastante plata teniendo en cuenta que el salario mínimo era como de 560.000 pesos, pero aún así el estadio se llenó porque la plantilla de artistas era muy buena. Como siempre pasa en estos conciertos, Vicente Fernández se presentó de último y sobre la madrugada., caso como a las dos de la mañana, pero a la gente no le importó y coreó todas las canciones. Además que cantó todos los éxitos», dice Diego, quien fue con su papá aquella vez.

Para esta presentación hubo grandes problemas para prestar el estadio de Villavicencio, ya que, «como cosa extraña», el escenario empezaba obras de adecuación y el gobernador de la época, Alan Jara Urzola, se oponía a la realización del evento allí. Finalmente, con el compromiso de que el empresario destinaría solo 5 días para el montaje, realización y desmontaje, se llegó a un acuerdo para que ‘Chente’ cantara por última vez en el Meta.

Sin embargo la situación fue tan tensa y los obstáculos tan serios que se pensó en llevar el concierto para otro municipio del departamento.

Fernández, quien ya había estado en Villavicencio durante una gira nacional de un mes, el 14 de marzo del 2009, celebraba por aquella época discos de oro y de platino por la gran cantidad de discos vendidos, cuando las plataformas musicales aún no existían y a los artistas los medían por ventas.

Personas mayores como Don Guillermo Herrera, el fotógrafo también fallecido recientemente, recordaban cómo el Teatro Cóndor en el centro de Villavicencio se llenaba de espectadores cada vez que anunciaban las películas de Vicente Fernández, y las filas se extendían por cuadras enteras para poder lograr las boletas.

Este domingo, a sus 81 años, el gran ídolo de la música ranchera mexicana murió, luego de atravesar varias semanas de crisis, debido a complicaciones de salud. Deja un legado por su voz, sus letras y el aporte que hizo para que el folclor de México se conociera por toda Latinoamérica.