El fotógrafo experto en estar donde todo comienza

Foto: Jhoannes Duque

Fotografiar el nacimiento de un hijo va más allá de obturar la cámara;  se convierte en una aventura en la que se comparten momentos con los padres y se lleva en la mente (y en una foto) para toda la vida.

Por Sebastián Mojica / Especial Periódico del Meta

Mientras para algunos el nacimiento es un momento íntimo, dramático y hasta inoportuno, el fotógrafo llanero Johannes Duque se ha especializado en convertirlo en momentos realmente memorables.  

Le interesa leer: ‘El Chimú’ canta entre sabanales

Este villavicense tomó la iniciativa de promover la fotografía de partos en una región que no estaba acostumbrada a dejar esos recuerdos en un álbum y menos a abrir la privacidad a una persona diferente al médico y a la madre.

“Cuando tú dices que eres fotógrafo de nacimientos la gente no lo cree, lo consideran algo horrible, pero realmente no es así. Esto se basa en tener un momento único que posiblemente no se va a repetir, es una vida por la que tienes que dar lo mejor de tu trabajo”, aclaró Johannes Duque.

A pesar de que existen situaciones caóticas, este llanero considera que siempre existe la manera de cómo capturar las mejores imágenes: “son minutos difíciles, en ocasiones los niños salen por cesárea y tienes que saber el momento justo para tomar una buena foto. Empiezo a justificarme sobre qué estoy haciendo y como lo estoy haciendo, mi labor es reflejar una nueva vida que trae consigo una esperanza, es decir, tienes que hacer la foto perfecta”.

Foto: Jhoannes Duque

Aunque su nombre Johannes Genfleisch, hace referencia al inventor de la imprenta, este profesional siempre supo que su inclinación y espacio más cómodo sería la fotografía, que, sin embargo, la uniría con estudios previos que había realizado en comunicación gráfica, todo con el objetivo de desempeñar un trabajo novedoso.

“Quiero comunicar con mis fotos, reflejar felicidad e invitar a que entiendan los contextos de cada imagen, yo no vendo una simple foto, vendo momentos; llevo en la sangre detallar esas emociones a través de mi cámara, y qué mejor escenario de cuando recibes a tu hijo o te casas”, mencionó.

De manera anecdótica, Johannes recuerda ese momento en el que su hija Samantha estaba a instancias de nacer: “ese día que mi esposa iba a dar a luz yo salí con ella y llevé mis equipos. Antes de iniciar el parto me doy cuenta de que la batería no estaba; no tuve más opción que pedirle a la enfermera que grabara con mi celular ese momento. Fue curioso porque en mi propio parto no pude realizar fotos, sin embargo pude estar presente como esposo y padre a la vez”, dijo Johannes Duque.

Con 38 años, dos hijas y una esposa de la cual manifiesta estar muy enamorado, Johannes empezó un sueño a los 14 años tomando fotografías destacándose con el tiempo como el único fotógrafo del departamento que se dedica a esta labor en los nacimientos, con un aproximado de 100 partos a los cuales viene asistiendo desde hace 5 años.

“Tengo una gran responsabilidad, me están pagando para rememorar un hecho de toda la vida. En el quirófano yo tengo que ser una sombra, no me deben sentir y muchos menos  puedo intervenir, solo tengo que esperar el instante preciso para usar mi cámara”, manifiesta el artista.

Pero, aunque esta labor se considera como una oportunidad de captar emociones y demostrar el sentimiento que se genera al ser papás, se presentan algunos retos que puede distorsionar la realización del trabajo, provocando una incertidumbre al instante de tomar una fotografía.

“Nunca estarás preparado a qué de pronto el bebé salga con dificultades o en el peor de los casos muera. Solo tuve una experiencia donde la niña no reaccionaba, parecía sin vida, en ese momento no sabes qué hacer, tomar una foto, retirarte… son minutos de angustia que no se los deseo a nadie, finalmente la niña se mejoró y todo terminó de la mejor manera”, recuerda Johannes.

Jhoannes Duque, en el quirófano antes de un parto.

Y agrega: “Conozco muchos casos donde el bebé o la mamá mueren y suben una foto para dejar un antecedente, en Europa es común y eso sensibiliza, la gente te apoya con mensajes de fuerza y demás. Si tú haces eso en Villavicencio, las personas seguramente te atacan, considerarían poco pertinente la imagen además de una falta respeto; son ideas diferentes, lastimosamente primero juzgamos antes de conocer el significado que rodea la fotografía”.