El impacto de la Covid 19 en la pobreza del Meta | Análisis

El análisis indica que las ayudas estatales de emergencia amortiguaron la crisis.

Por Santiago Martínez Castilla. Politólogo.

Master en Derechos Fundamentales. Estudios Doctorales en Derecho. Coordinador Territorial PNUD

El 29 de abril el DANE publicó los datos de medición de la pobreza monetaria y la pobreza monetaria extrema del país, durante el 2020. Análisis de las cifras en el Meta.

La línea de pobreza monetaria se ubica en el ingreso mensual mínimo de una persona para cubrir sus necesidades básicas, alimentarias y no alimentarias, ($331.688 promedio nacional per cápita para el 2020), mientras que la pobreza monetaria extrema se marca en el ingreso mensual mínimo de una persona para cubrir necesidades alimentarias mínimas con base en una dieta de 2.100 calorías diarias ($145.004 para el 2020). Ambos indicadores se establecen según las condiciones regionales, por tanto, la línea varía según el territorio.

La crisis económica generada por los confinamientos para disminuir la velocidad de contagios por Covid-19 resultó en los peores datos de estos índices en la última década. A nivel nacional la pobreza monetaria se ubicó en el 42,5% de la población (21,2 millones de personas), mientras que la pobreza monetaria extrema en el 15,1% (7,4 millones de personas). Este resultado hubiera sido mucho peor sin el efecto amortiguador de las distintas medidas que se tomaron para paliar esta crisis.

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En el departamento del Meta, la línea de pobreza monetaria se ubicó en $312.942 mensuales, lo que quiere decir que una familia compuesta por 4 personas será considerada como pobre si gana menos de $1.251.768 al mes. Por otra parte, la línea de pobreza extrema para el departamento se calculó en $147.484 mensuales.

Evolución de la pobreza en el departamento del Meta. Fuente: DANE

El Meta tuvo un incremento de 82.903 personas en pobreza monetaria, pasando de 338.635 (32,7%) en el 2019 a 421.538 (40%) en el 2020; mientras que la pobreza extrema aumentó en 75.127 personas llegando a 162.937 (15,4%) en el 2020, con casi 7 puntos porcentuales de diferencia con respecto al año anterior. Con una población aproximada de 1.053.871 personas, los datos de pobreza son abrumadores: casi la mitad de la población del departamento tiene dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

La evolución anual desde el 2012 de estos índices para el departamento, muestra el aumento significativo en el año 2020, solo con un pequeño pico en el 2016 a causa de la crisis del petróleo.

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El Meta no está en la situación de otros departamentos como La Guajira o Chocó que tienen más del 60% de su población en condiciones de pobreza, y más del 30% en pobreza extrema, pero debe atender con prioridad su situación si no quiere entrar en un camino sinuoso de precariedad social y económica.

El caso de la capital del departamento es significativo porque concentra un poco más de la mitad de la población del departamento. Villavicencio tuvo un incremento de 69.203 personas en pobreza monetaria, pasando de 152.512 (30.3%) en el 2019 a 221.715 (43,1%) en el 2020; mientras que en el caso de pobreza extrema el aumento fue de 46.668 personas llegando a 82.211 (16%) en el 2020, con una diferencia de casi 9 puntos porcentuales con respecto a 2019.

En Villavicencio, el aumento de la pobreza monetaria afectó principalmente a población desocupada (68,3%), es decir a aquellos que están en edad de trabajar, que están buscando trabajo y no han conseguido empleo. Si tenemos en cuenta que la población desocupada en la ciudad pasó de 36.000 en enero/2020 a 53.000 en enero/2021, con una tasa de desempleo que pasó de 13,7% a 20,2% en el mismo periodo, se concluye que el aumento de la incidencia de la pobreza estuvo ligado principalmente a la contracción del empleo y la ocupación.

Grafico 2
Evolución de la pobreza en Villavicencio. Fuente: DANE

Es importante mencionar el peso significativo que tuvieron las ayudas del gobierno para disminuir el impacto de la crisis. Para el caso de Villavicencio, el DANE calcula que sin los pagos ordinarios y extraordinarios de los programas Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Ingreso Solidario, Devolución del IVA y Colombia Mayor, el índice de pobreza monetaria fuera 2,5% más alto para el 2020, y 2,6% más para la pobreza extrema, lo que representa 13.780 y 14.331 personas más consideradas pobres y en indigencia en la ciudad, respectivamente.

Ahora bien, ¿cómo recuperar lo perdido y disminuir el rezago social y económico que esta crisis ha generado?, ¿cómo enfrentar la recuperación económica de un departamento con una gran vocación agroindustrial pero que depende principalmente de rentas derivadas del sector hidrocarburos?

Sin duda el esfuerzo requiere del concierto del nivel nacional, departamental y municipal para implementar medidas que fortalezcan las ayudas a los grupos más vulnerables por la pandemia:

  • Atender las diferencias entre lo urbano y lo rural, y la diferente afectación a mujeres y hombres, para ajustar las medidas dirigidas a paliar la crisis, de tal manera que se prioricen las áreas y grupos poblacionales más afectados.
  • Aumentar beneficiarios/as de transferencias económicas a través de programas como Jóvenes en Acción, Familias en Acción, Colombia Mayor e Ingreso Solidario.
  • Fortalecer la ayuda para el mantenimiento del empleo en empresas del departamento, sobre todo pensando en aquellos sectores con menores capacidades instaladas.
  • Generar oportunidades de empleabilidad para población vulnerable (como empleo de emergencia) que se acompañe de la generación de capacidades (i.e procesos de capacitación en habilidades duras y blandas) que ayuden a romper barreras de ingreso al mercado laboral.
  • Fomentar ciclos económicos de compras locales que promuevan la reactivación de actividades y sectores económicos del departamento.
  • Fomentar nuevas actividades económicas ligadas al estudio de la vocación productiva de las subregiones, promoviendo alianzas entre la economía rural campesina y las iniciativas de agroindustria.
  • Aumentar la penetración de banda ancha e internet y la promoción de herramientas de comercio virtual.
  • Acelerar la instalación de capacidades digitales y de conectividad, que permita reducir la brecha en educación que se ha ampliado para niñas, niños y jóvenes que han sido profundamente afectados por la falta de clases presenciales, principalmente en las zonas rurales y apartadas del departamento. Garantizar un acceso a educación de calidad será una de las bases que posibilite superar los índices de pobreza para las siguientes generaciones.