El piropo como acoso urbano

En Villavicencio, la violencia contra las mujeres se da en las casas y los espacios públicos.

ONU Mujeres destaca a Villavicencio como una ciudad que está en el camino a ser segura para mujeres y niñas, sin embargo algunas de ellas no han identificado el piropo como violencia.

Villavicencio, pertenece desde mayo del 2017 al Programa Mundial ‘Ciudades Seguras para Mujeres y Niñas’ de ONU Mujeres, que tiene como objetivo prevenir episodios de violencia y acoso sexual contra las mujeres y las niñas en espacios públicos.

Precisamente esta semana el alcalde, Wilmar Barbosa, expuso en Canadá la políticas públicas que tienden a garentizar que eso se convierta en uan realidad.

Desde la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género de Villavicencio, se han adelantado distintas iniciativas pedagógicas para mostrarle a la sociedad que el ‘piropo callejero’ es una problemática que, aunque no parezca se está conviertiendo en una forma de violencia.
“Los hombres no saben que el piropo es un tipo de violencia sexual y no saben que es un delito, que pueden ser denunciados por ello”, aseguró Leyla Rosa Peña Cadena, secretaria de la Mujer de Villavicencio.

El acoso callejero está contemplado por la jurisprudencia nacional como violencia sexual y psicológica; en 2008 se tipificó así en el artículo 16 de la Ley 1257 y fue incluido en el Código Penal como un delito que puede dar penas hasta de tres años de prisión.
La Secretaria de la Mujer de Villavicencio manifestó su preocupación por la falta de denuncias frente a este tipo de agresiones verbales, pues todo parece indicar que la población femenina se ha acostumbrado a que les digan groserías o palabras imprudentes.
“Nadie denuncia y por eso, el acoso callejero ya se normalizó, parece algo cotidiano. Si una mujer se siente agredida, llama, hace la denuncia y activa la ruta, a través de las líneas 123 o 155”, dijo a Periódico del Meta Leyla Peña.

La Secretaría ha desarrollado campañas pedagógicas en diferentes sectores de la ciudad, entre ellos universidades, planteles educativos, lugares de múltiple afluencia y barrios en donde la presencia de hombres es mayoritaria. Se trata de dramatizados, que recrean una típica escena de acoso callejero.

El experimento social tiene como objetivo informarle a la ciudanía que el acoso callejero es un delito, y sensibilizar respecto a la relación de poder que la sociedad les otorga, tácitamente, a los hombres para expresar opiniones acerca de las cualidades físicas de las mujeres o su manera de vestir: “Es sensibilizar en aspectos como que a nadie le debe interesar si una mujer lleva minifalda o no. Eso no puede ser parte de un tema que le importe a los demás porque hace parte de su propia personalidad”, dijo Leyla Rosa Peña.
Desde el programa “Ciudades Seguras para las Mujeres y las Niñas”, la Secretaria de la Mujer, de la mano con ONU Mujeres, piensa implementar el piloto de prevención frente a la problemática de los derechos de mujeres en el espacio público.

En principio, la actividad se llevará a cabo en una cuadrante que incluirá el barrio Las Américas; cubrirá los sectores de Home Center, Llano Centro, y terminaría en Primavera Urbana. La idea es realizar diferentes actividades en este espacio para dar a conocer a los ciudadanos las implicaciones frente a la agresión sexual, la actividad se llevará a cabo en temporada navideña, pues por el sector se calcula el paso de 60.000 personas diarias.
Según datos de la Secretaría de la Mujer, en este sector de la ciudad se han perpetrado tres casos de agresión sexual, pero la idea es llevar el programa pedagógico a colegios, espacios donde hay hombres y donde se identifiquen agresiones por piropos.

Por su parte, ONU Mujeres resaltó la gestión desarrollada en la ciudad de Villavicencio, con respecto a la defensa de los derechos, inclusión y prevención de violencia contra las mujeres.

La iniciativa está ejecutándose en diferentes países como India, México y Ecuador: “para nosotros es motivo de gran satisfacción y orgullo, transmitir esta confirmación de que Villavicencio se suma a una iniciativa mundial”, aseguró Patricia Fernández, representante de ONU Mujeres en Colombia.

De acuerdo con esta organización, las mujeres tienen derecho a disfrutar de los espacios públicos donde se sientan seguras, donde puedan caminar sin sentirse ofendidas, intimidadas o amenazadas.

El efecto a largo plazo, es transformar y enviar un mensaje a las mismas mujeres para que comprendan que las palabras ofensivas no deben ser asumidas como normales en ningún escenario ni siquiera aunque estas sean dichas por conocidos o desconocidos.