El ‘reciclaje político’

Siempre se habla de la necesidad de la renovación política en los estamentos nacionales pero con mayor razón en las regiones, pues de manera directa se siente el anacronismo de los dirigentes, sus formas repetitivas de gobernar y hasta la manera predeterminada de “conformar sus roscas” y “dar solución” a los problemas.

Es tan grave para una democracia que esto suceda que llevamos más de 15 años polarizados en el país, debatiendo las posturas de dos personas contrarias ideológicamente, volviendo invisibles otros liderazgos y cada vez más lejos de un pensamiento colectivo que nos una como país.

El tema viene a colación por el modo en que se distribuyeron los avales o respaldos a los candidatos esta semana con miras a las elecciones de octubre.

Es increíble la cantidad de rostros conocidos que han presentado de nuevo su nombre a consideración, por ejemplo, para aspirar a las alcaldías en el Meta.

Al menos 10 exmandatarios locales, que no hace mucho ostentaron el poder, han vuelto a presentarse para gobernar otra vez sus municipios, con una alta probabilidad de triunfo. Por supuesto, no es que haya nada ilegal en eso o no tengan el derecho constitucional a hacerlo, lo pueden hacer y validar su credencial por el partido que a bien tengan, mucho más si no tienen investigaciones en curso que los puedan afectar en un futuro.

Sin embargo, lo que nos preocupa es que al pasar de los años no hayan surgido figuras distintas en los municipios. O más grave sería que sí surgieron al cabo de estos años pero esas personas fueron aplastadas justamente por “las roscas” con las que suelen gobernar los veteranos de la política, quienes avasallan a los que puedan amenazar sus ansias de poder.

Así como los problemas sociales o los fenómenos que afectan a una comunidad se transforman, también es necesario que la mirada o las soluciones y propuestas de los partidos cambien, evolucionen en la manera en que se abordan; de ahí la importancia de que haya otras personas como candidatos.

Hoy más que nunca se necesita un trabajo que renueve la organización de los partidos y se identifiquen los liderazgos jóvenes y el trabajo en el relevo generacional con acciones que tiendan a proteger a la juventud, pero en especial que la motive a participar de los procesos electorales.

No necesitamos más de lo mismo en los municipios, pues, como decíamos en este espacio hace algunas semanas, es peligroso para una sociedad ceder el poder a una casta, ya que esta termina atornillándose en los gobiernos, con las consecuencias que ya todos conocemos. Ahora, también debemos cuidarnos del populismo disfrazado de liderazgo, pero ese será otro tema.

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