‘En febrero o marzo habrá otro gran paro nacional’: Diógenes Orjuela

El sindicalista llanero Diógenes Orjuela lleva la vocería en el Comité Nacional de Paro y seguirá siendo protagonista en el 2020.

Podría ser uno de los personajes del año en Colombia. El acacireño habla sobre su representatividad en la Mesa Nacional de Paro, la muerte de Dylan Cruz y lo que viene para el 2020.  

Si hubo un acontecimiento que marcó este 2019 fue la jornada nacional de paro del 21 de noviembre, que, además de provocar una parálisis casi generalizada, sirvió para que miles de colombianos salieran a las calles a mostrar su inconformismo. Mientras unos discutían si parando las empresas y sus actividades ayudaría realmente a resolver los problemas del país, otros alegaban que Colombia estaba cansado de las mismas fórmulas para salir de las crisis y era necesario manifestarse.

Como vocero de ese inconformismo surgió un llanero: Diógenes Orjuela (D.O.), un sindicalista acacireño que es la voz en la Mesa Nacional de Paro, que ha entablado los diálogos directos con el Presidente Iván Duque y con quien no han llegado a un acuerdo.

Periódico del Meta (PDM) habló con él para conocer más sobre esa labor sindical que lo catapultó como referente nacional del paro y lo que viene para el 2020.

PDM: ¿Cuál fue el primer paro al que asistió?

D.O.: Creo que fue para un Paro Nacional de 1975 cuando se realizó una manifestación del magisterio en Acacías por el Estatuto Docente; luego, en 1977, fueron otros paros y en todos estuvimos. También hicimos manifestaciones cuando me vinculé a la ADEM (Asociación de Maestros del Meta) donde fui fiscal en 1978; a esa organización pertenecí hasta el 2007, para pasar a la junta directiva de la CUT (Central Unitaria de Trabajadores), donde ya estaba desde el 2002.

PDM: ¿De dónde sale ese espíritu de protesta social?

D.O.: Desde muchacho estuve descontento con las cosas que pasaban. Leía bastante y luego entré en contacto con dirigentes de la izquierda en donde inicié a hacer análisis más profundos de los fenómenos mundiales, nacionales y municipales.

PDM: ¿Cómo llevar a la Mesa los problemas del Llano?

D.O.: Cuando se asume esta labor, se debe tener claro que se tiene una agenda nacional que refleja los problemas del país. Desde la CUT, es un compromiso personal luchar por las reivindicaciones de mi región. Por ejemplo, en temas de la agricultura, se menciona lo que pasan los campesinos del Meta; también hemos cuestionado que la vía al Llano se le entregó al mayor negociante de este país. El Llano es muy importante en nuestras discusiones.

PDM: ¿Cómo se convierte en vocero de la Mesa?

D.O.: La verdad a mi no me nombró nadie, pero terminé siendo vocero. Este es un mundo mediático en donde lo que uno dice debe llegarles a las personas. Entonces no hago el discurso tradicional de izquierda sino que hacemos análisis basados en cifras y fenómenos reales para interpretarlo de la mejor manera. Creo que soy muy paciente para el manejo de las divergencias y los compañeros lo toman a uno como referente para llegar a interpretar lo que pasa en la Mesa.

PDM: Pocos saben que usted ya ha hablado ante escenarios internacionales…

D.O.: Sí. Empecé como concejal de Villavicencio de 1995 a 1998, ahí aprendí mucho de los rollos políticos, pero estando siete años al frente de las relaciones internacionales de la CUT estuve en varias partes del planeta. Sin ninguna modestia puedo decir que no hay escenario mundial donde yo no haya hablado: Naciones Unidas, Parlamento Europeo, Congreso norteamericano, reuniones con diputados, presidentes de naciones, etc.

PDM: Ese fogueo ayuda…

D.O.: Sin duda. Además, los compañeros saben que uno no se tuerce. He sido un hombre de izquierda, de lucha, no digo cosas por decirlas, tengo mis líneas rojas y no soy fácil de arrinconar. Eso genera confianza.

PDM: ¿Son duras las presiones en los diálogos?    

D.O.: Sí, y no solo con el Gobierno Nacional. También al interior de la Mesa hay discusiones fuertes pero terminamos siempre resolviéndolas. Siempre hay presiones, por ejemplo cuando se habla en el Congreso, una cosa es hablar con los conservadores, otra con los liberales, otra con el Polo. La experiencia y la militancia le enseña a uno cómo manejar esos escenarios y a estas lecturas ninguno lo asusta a uno.

PDM: ¿Qué tan radical es la Mesa?

D.O: No tengo fama de radical; yo también me pongo en los zapatos de los demás para interpretar lo que el otro quiere decir, pero la vida me ha enseñado a saber hasta dónde uno puede llegar en una negociación, yo la llamo mis propias líneas rojas y cuando llego a ellas sé que de ahí no me muevo un centímetro.

PDM: ¿Por ejemplo?…

D.O.: El salario mínimo. Nosotros lanzamos la propuesta de que sea un millón de pesos. Lo hicimos no a la ligera sino con aplicando una fórmula en la que vemos que es viable. La propuesta de incrementar el 8% es justa y por eso es un inamovible en la Mesa, aunque aún estamos lejos de lo que vale la canasta familiar.

PDM: ¿La muerte de Dylan Cruz y los policías heridos, presionaron a los negociadores?

D.O.:  Totalmente. Minuto a minuto se mide la temperatura social para la toma de decisiones para ver qué se suaviza o qué se aprieta. Tratamos de que la muerte de Dylan no tuviera impacto en el espíritu pacífico de la movilización ni que fuera aprovechado para generar actos de violencia. El Gobierno también aplicó estrategias para que eso no desencadenara más hechos trágicos.

PDM: ¿A quiénes representa la Mesa, quién los eligió?

D.O.: Nosotros tuvimos una campaña desde el Gobierno diciendo que el Comité de Paro no representaba a nadie, pero sectores radicales de izquierda también demeritaron el poder del Comité. El 4 de octubre hubo un encuentro nacional de emergencia de la CUT con una gran cantidad de organizaciones, indígenas, estudiantes, pensionados, campesinos, los 43 congresistas de oposición y de allí nació el comité que la integran unas 50 organizaciones.

PDM: Pero unos políticos quisieron ganarse esa representatividad…

D.O.: Fue molesto. Esto no es de caudillismos. Vale la pena reconocer que la actitud del 90% de la bancada de oposición ha sido respetuosas del comité nacional de paro. Menos mal los oportunistas fueron arrumados.

PDM: ¿Qué viene en materia de movilizaciones?

D.O.: Somos conscientes de las festividades de fin de año y por eso las actividades disminuyen. Pero el 30 y 31 de enero vamos a hacer una reunión nación al con el Comité Nacional de Paro para trazar la movilización del año 2020. Es muy posible que para febrero o marzo este país tenga otro gran paro nacional.

PDM: ¿Qué desactivaría esa nueva movilización?    

D.O.: Llevamos más de un mes y no nos hemos puesto de acuerdo ni siquiera para abrir la mesa de negociación y los 13 puntos de discusión (al cierre de esta edición el pliego se amplió a 104 peticiones). Más temprano que tarde el Gobierno tendrá que sentarse a resolver.