Entrena perros para ‘oler cáncer’

Archivo particular

Juan Bautista Rojas está convencido de que con un buen entrenamiento, los perros pueden detectar el cáncer, con un porcentaje alto de certeza.

Quienes lo conocen, recuerdan a Juan Bautista Rojas como un periodista radial de hace ya algunos años, quien luego empezó a trabajar como enlace de comunicaciones en el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en los Llanos Orientales. Allí pudo conocer el conflicto en su más dramático momento, siempre guardando la neutralidad que caracteriza al organismo humanitario.

Sin embargo, pese a los cargos y actividades que ha desempañado, el cariño y respeto por los perros ha sido una constante que lo han acompañado. Hoy, dedica parte de su tiempo al entrenamiento especial de estas mascotas, a tal punto que están en la capacidad de detectar el cáncer, una práctica lejos de creencias populares y más científica de lo que podría creerse.

“El servicio humanitario siempre me ha gustado. Por eso me dediqué a estudiar las diferentes modalidades de entrenamiento de perros, en especial para búsqueda y rescate en estructuras colapsadas; búsqueda de rastros en bosques; y más recientemente en la detección de cáncer”, explica Juan Bautista.

La mamá de Juan Bautista murió de cáncer de estómago, y los dolores que sentía eran muy fuertes. Esas imágenes se le quedaron grabadas en la mente y por eso se dedicó a investigar de qué manera podría ayudar a que un paciente no llegara a esa situación de postración de la enfermedad. La detección temprana de la enfermedad era vital.

De esta manera, su investigación llegó a un entrenador en México que, con perros desarrollaba capacidades olfativas para oler el cáncer.

Morgan, su pitbull de dos años, es el primer perro en Colombia certificado en la detección de cáncer, el cual ya ha tenido triunfos pues, gracias al animal, de manera temprana un paciente logró iniciar un tratamiento que le salvó la vida.

Los perros tienen receptores de olores 10.000 veces más precisos que los humanos, lo que los hace altamente sensibles a los olores que no podemos percibir. Un nuevo estudio ha demostrado que los perros pueden usar su sentido del olfato altamente evolucionado para revelar con muestras de sangre de personas con cáncer con una precisión de casi el 97 por ciento.

Para Juan Bautista, no hay necesidad de extraer sangre, pues su entrenamiento se basa más en el contacto cercano del animal con el paciente, que está acostado en una camilla, libre de ambientes, y en un examen de olor el perro puede señalar en dónde está atacando la enfermedad.

“Me cansé de ofrecer ese entrenamiento a las instituciones de socorro, incluso sin ningún costo, por eso me dediqué a prepararlos por mi cuenta, a pesar de los costos que esto acarrea. El día que alguien los necesite están a disposición”, dice el
entrenador, quien agrega que está en capacidad de sustentar su entrenamiento y los resultados ante cualquier comunidad científica.

En el 2015, el sistema británico de salud pública inició pruebas para incorporar a los canes en los programas de detección temprana. Se sabe que su sentido del olfato es extraordinario. Pueden detectar partes de un billón, que sería el equivalente a una gota de sangre en dos piscinas de tamaño olímpico. Para entrenar a los perros utilizan un carrusel de muestras tomadas de gente sana y de gente enferma de cáncer.

Las muestras son de cantidades muy pequeñas, de 0,5 mililitros. Cuando los canes identifican el olor asociado al cáncer lo indican sentándose o parándose frente a esa muestra particular.

“Se puede hacer a través de olor directo al cuerpo o con orina. Incluso cuando hay cáncer de pulmón, con la transpiración del paciente en una mascarilla, el perro puede detectarlo. Si esta práctica se pudiera implementar, el sistema de salud se ahorraría mucho dinero en exámenes, medicamentos y las familias de los enfermos mucho dolor”, dice Rojas.

La comunicación entre Juan y sus perros ya es directa. Mutuamente se entienden y para el caso de Morgan, con su hocico señala dónde puede estar localizado el malo cualquier otra enfermedad que no necesariamente puede ser cáncer.

“Los pitbull tienen fama de ser agresivos, pero en realidad Morgan es muy sensible y tranquilo. Tango, otro perro de un año, lo entreno para que detecte la cadaverina de los cuerpos y pueda ayudar a ubicar cuerpos abandonados o enterrados”, explicó el socorrista quien en total tiene cinco perros entrenados para diferentes misiones.

Su objetivo es poder servir a la comunidad, no le interesa ganar dinero con este conocimiento pero que sí que haya una estructura organizada para poder ampliar ese servicio y que la ciencia vea en un animal la posibilidad de ayudar al médico, en la lucha contra el cáncer.

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