Extremismo político

Foto: tomada de El Mundo

Entre algunos analistas se dijo, a comienzo de este año, que la polarización política en la que está el país no es dañina porque muchos colombianos están opinando de diferentes temas de actualidad y es el reflejo del “equilibrio de fuerzas” que debe tener una democracia.

Aunque en este espacio hemos dicho que el disenso es importante, también llamamos la atención sobre el carácter violento y poco propositivo que tiene dicha polarización en Colombia, por lo que no la vemos conveniente al menos como se ve en redes sociales y se practica en el Congreso, por ejemplo.

Sectores de partidos políticos manifiestan que estigmatizar la polarización es restarle espacio a la posibilidad de que más voces se unan a la crítica que deben tener los sectores oficialistas y en algo tienen razón.

Sin embargo, la opinión reciente del gerente del Banco de la República, Juan José Echavarria, frente a que la polarización política está afectando el crecimiento del país, sí debería interesarnos a todos por igual. “Me preocupa la polarización política del país”, fueron las palabras de Echavarría y producen impacto porque se trata de una opinión neutral, basada en análisis técnicos, de macroeconomía y en la que concluye que los inversionistas no se sienten bien con tanto ruido y crispación que tiene Colombia en todos los niveles.

En la mayoría de países, no propiamente de Latinoamérica, existe una dosis amplia de consenso sobre temas de importancia nacional, en los que están de acuerdo sobre lo fundamental, como decía el líder conservador, Álvaro Gómez. Temas en los que unos y otros comparten la manera de solucionar problemáticas. Sin embargo, en Colombia no hay pensamiento colectivo en torno a ninguna propuesta, pese a que los problemas nos afectan en conjunto. La población está dividida y la clase dirigente desconfía de sus rivales políticos por lo que no está dispuesta a ceder para llegar a acuerdos.

Ahora, como lo demuestra el Banco de la República en sus estudios de crecimiento, esa falta de consensos básicos está afectando directamente a la economía profundizando la pobreza, las necesidades y generando mayor desigualdad.

El extremismo político, del que también participamos los ciudadanos del común cada vez que compartimos publicaciones virulentas, noticias falsas u opiniones cargadas de odio o estigmatización, se alimenta justamente de esos razonamientos insulsos y una absoluta falta de argumentación.

Defendemos la diferencia de opiniones, pero también los ciudadanos debemos propender por construir un pensamiento colectivo que nos ayude a solucionar problemas básicos que nos afectan como sociedad.
DEL

Publicidad