Firman declaración contra estigmatización de reincorporados

El pasado viernes 5 de noviembre se llevó a cabo el encuentro ‘diálogos entre la academia y firmantes de paz en Villavicencio’, que tuvo como objetivo exponer las situaciones de discriminación que, según se denunció, existen en contra de las personas reincorporadas.

El evento se cumplió en el Hotel Cinaruco, en la vía a Restrepo, donde se dieron cita representantes de la sociedad civil, academia (rectores y profesores de diferentes universidades adscritas a la  Mesa de Rectores y Directores de las Universidades del Departamento, Merum);  y firmantes del Acuerdo de Paz, quienes, ante la situación, buscaron el espacio para generar acciones que mitiguen la problemática.

Este proceso cuenta con el apoyo de la Misión de Verificación de la ONU en Villavicencio.

La realidad de estas estigmatizaciones se hizo visible en el marco de los diálogos “Historias de Vida después del acuerdo”, que se realizaron durante 12 sesiones en época de pandemia. Allí, bajo varias temáticas planteadas, se evidenciaron episodios que denotaron la exclusión hacía este grupo poblacional.

Según la vocera cercana al evento, los excombatientes relataron que:

“… Resulta que cuando está uno en el campamento de la guerrilla, allá somos uno para todos y todos para uno. Aquí es muy diferente todo, porque tenga uno el dolor que tenga, uno tiene que hacer la cola y esperar, ahí no hay respeto. No se ve el respeto por el anciano, del que va en silla de ruedas; caliente el sol o llueva, no se respeta nada de eso. Falta mucha cultura para esa situación, y que den prioridad a quien lo necesite”, dijo un hombre firmante del Acuerdo.

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“…nosotros decimos que podemos aportarle a la construcción de paz, a la construcción de reconciliación quitando las etiquetas, en la medida en que nosotros aprendamos aceptar al otro más allá de lo que fue y no viendo lo que fue en el pasado, sino lo que puede llegar a ser…”,  dijo una mujer que también es firmante del Acuerdo.

Yo soy profesora de jardín infantil, uno de mis alumnos de 5 años dijo en una ocasión… “mi papi dice que en Colombia hay muchos malos y yo quiero ser igual que mi papá de grande, quiero matar a todos esos malos porque quiero que Colombia sea libre” … la idea es brindarles un futuro sobre todo a estos niños chiquitos, y que las cosas no se solucionan con las guerras, con las armas, (profesora del niño).

“…hay que aceptar que el conflicto dejó muchas heridas, el conflicto dejó muchísimas situaciones terribles y que no hay que desconocer esa realidad… pero hay que pasar la página para que podamos construir país”, (Mujer, firmante del Acuerdo.

En el departamento del Meta existen 1.370 firmantes de paz que desarrollan su proceso de reincorporación de manera individual o colectiva y así visibilizar la realidad que implica el transito de la lucha armada a la vida civil. 

En cuanto a estos casos manifestados, que de alguna manera generan violencia y amenazan la integridad de mujeres y hombres reincorporados, se llevaron a cabo acuerdos por cada una de las partes para firmar una declaración que reflejara el compromiso y las distintas acciones con miras a una paz estable y duradera en el departamento del Meta.

En el documento, la academia estableció que dará continuidad y movilidad a la catedra itinerante de paz desde las universidades; a trabajar en los enfoques de género, en la construcción de la paz; así como la realización de una propuesta de desarrollo estratégico de investigación, articulado con a la catedra Meta de la secretaria de Educación.

Entre otras cosas, los firmantes de paz se comprometieron a sumar esfuerzos permanentes para asumir la confluencia con la pluralidad de la sociedad civil en el fortalecimiento de las agendas del territorio; continuar con encuentros entre la academia y las juventudes en espacios de intercambio y confluencias de saberes que conlleven a generar garantías para sacar las armas de la vida política en el país.

Finalmente, la sociedad civil fijó reconocer al otro como persona, como una complejidad en sí misma, superando el miedo a reconocer a los demás; reconocer, valorar y visibilizar el compromiso que los firmantes tienen en la apuesta de paz; así como seguir promoviendo espacios de participación ciudadana.

La ‘declaración del Cinaruco’, fue firmada a nombre propio y en plena autonomía de los participantes con el ánimo de hacerle frente a la estigmatización y que las personas en proceso de reincorporación puedan gozar de derechos y libertades estipulados en el acuerdo de paz.

 

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