‘Guerra del centavo’ por el cliente de barrio

A mediados de diciembre pasado, un debate focalizado en Facebook estalló en municipios a donde llegaron tiendas como Ara y Justo y Bueno, supermercados de cadena con grandes capitales que están abriendo locales por todo el país y que con sus formatos de descuentos en productos de la canasta familiar pusieron en aprietos a las tiendas de barrio.

El debate en redes enfrentaba a quienes argumentaban de un lado que tantos años de esfuerzo para sacar su tienda adelante estaban a punto de terminar por la llegada de estas tiendas con los que no podían competir con bajos precios, ya que ellos tienen grandes capitales.  De otro lado estaban quienes esgrimían que en una economía de libre mercado era inevitable tener este tipo de competencia tarde o temprano y que el arribo de esos almacenes favorecía a los consumidores porque tenían precios más bajos.

A Villavicencio habían llegado ya los ‘Éxito Express’, que, con un formato similar, no alcanzaron a afectar a los pequeños y medianos tenderos, también conocidos como ‘canales tradicionales’. Pero ahora más de 30 tiendas de Justo y Bueno y seis supermercados Ara se ubicaron en diferentes municipios del Meta, en especial Villavicencio, Puerto López, Granada y Acacías y se espera que ubiquen sus locales en el resto del departamento.

 Estas macrotiendas no solo se caracterizan por los bajos precios y variedad en sus productos, sino que también porque sus establecimientos están ubicados en puntos estratégicos y manejan menos personal pues muchos procesos han sido sistematizados.

Según denuncian tenderos y mayoristas de los municipios de Puerto López y Granada, están sumergidos en una crisis económica y el temor es que pequeños y grandes comerciantes deban cerrar sus negocios. Periódico del Meta, habló con los comerciantes y todos coincidieron que estas empresas son las responsables de que sus ventas actualmente se hayan reducido en más de un 50%.

“Me ha afectado demasiado porque no es justo que ellos estén vendiendo los productos que nosotros también manejamos y los vendan al público más baratos que nosotros los tenemos. Las ventas se bajaron muchísimo”, dijo Emilse Guarín, comerciante del Puerto López y propietaria del establecimiento Surtiverduras El Boyaco.

También se quejan porque según ellos las administraciones de estos municipios no están implementando ninguna estrategia para dar solución a esta problemática que los aqueja. Algunas incluso reciben beneficios tributarios por invertir en municipios a cambio de que sus proveedores sean productores locales, pero según denuncian eso tampoco ha ocurrido. 

Ninfa Mendoza, comerciante de Granada, sostuvo que “es muy injusto que el Gobierno trate con beneficio a estas multinacionales, exonerándolos de impuestos. En cambio, a nosotros como pequeños comerciantes que nos tocó empezar de cero y generamos empleo en la región tenemos que cerrar nuestros establecimientos por esta crisis económica”.

En medio del problema ya hay voces que apuntan a una solución: “Debemos insistir a nuestros clientes habituales a que apoyemos lo nuestro, lo de la región. Es importante que los gremios de comerciantes nos unamos y exijamos mejores garantías a las entidades pertinentes para que nos capaciten en temas como servicio al cliente”, opinó Rubén Barrera, propietario del Supermercado Autoservicio RB de Puerto López.

Prepararse para competir

Empresarios, economistas y directivos gremiales hablaron de la difícil situación financiera que enfrentan los tenderos de barrio y que podría afectar el empleo en la región. Propusieron que es necesario estructurar nuevos mecanismos de servicio para solucionar esta problemática.

Jorge Arango, Director Ejecutivo de Fenalco Meta, dijo que “estos modelos empresariales como Justo y Bueno, Ara y D1 son una amenaza inminente a nivel nacional, pero contra eso no hay mucho por hacer, sino realmente competir con las capacidades de los tenderos”.

Uno de los programas bandera de la entidad es Fenaltiendas, diseñado para apoyar al tendero, promoviendo su desarrollo integral y mejorando su estatus socioeconómico. A través de la capacitación en temas de optimización de recursos, servicio al cliente y formación en diferentes alternativas para que reciban los pagos por medio de datafonos. En Villavicencio aproximadamente se encuentran vinculados 500 tenderos, se espera que este programa pueda expandirse a los municipios de Acacías, Puerto López, Granada y Puerto Gaitán.

Myriam Barbosa, secretaria de Competitividad y Desarrollo de la Alcaldía de Villavicencio, manifestó que es primordial que los tenderos de barrio desarrollen estrategias para fidelizar a los clientes a través de nuevos servicios. De igual forma sugirió la implementación del sistema de pago electrónico, así como desarrollar esquemas de compras en bloque, para estar a la altura de estas grandes superficies.

Por su parte Rosario Sanabria, presidenta de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio y empresaria, indicó que “los empresarios deben evolucionar y la llegada de estas tiendas es una señal de alerta para mejorar y dar un valor agregado a nuevas ideas, para estar a la altura de la competencia con bienes, servicios y tarifas”.  Por otro lado, manifestó que desde su punto de vista como presidenta es preocupante esta situación que se vive actualmente porque la curiosidad hace que los consumidores se desplacen a las tiendas nuevas.

“El Meta es un departamento con una capacidad empresarial muy baja y eso hace que a diferencia de otras regiones del país no tenga apuestas claras de desarrollo”, aseguró el economista Fernando Moreno.

No contar con el músculo financiero y gerencial que sí tienen estos supermercados grandes, es lo que realmente amenaza a los pequeños minoristas de los municipios, sin embargo tienen la ventaja de conocer a sus clientes, saber qué buscan y a qué horas y hasta les fían. Esas son ventajas competitivas que deben explotar.

Miriam Barbosa insiste que la clave será innovar y cambiar la forma en que venden y conquistan a sus clientes, así como organizarse como gremio para fortalecerse empresarialmente.