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Indígenas de Cumaribo, que estaban en Puerto Gaitán, retornan a su resguardo


Indígenas de Cumaribo, que estaban en Puerto Gaitán, retornan a su resguardo 1
Los indígenas vivían en situación de mendicidad en Puerto Gaitán.
RP
Redacción PDM
  • Publicado en Abr 01, 2021
  • Sección Región

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Las imágenes de video que se conocieron esta semana en las que varios niños indígenas, en las calles de Puerto Gaitán, hurgaban entre basura en busca de alimentos, es la muestra de la situación por la que atraviesan comunidades indígenas y otras vulnerables en el país.

Además de la violación a sus derechos como pueblos indígenas, y a la violencia generada por el conflicto armado y el desplazamiento por parte de los grupos armados ilegales, ahora se suma la crisis económica que no sólo se vive en las áreas urbanas, si no también en los resguardos indígenas.

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Los niños del video y que se hizo viral, porque sucedió en uno de los municipios de Colombia que más dinero recibe producto de las regalías petroleras, hacen parte de un grupo de 70 familias indígenas que arribaron a Puerto Gaitán provenientes de la inspección de Puerto Nariño, en el municipio de Cumaribo, en el departamento del Vichada.

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Las familias empezaron el largo regreso a sus tierras, en el Vichada.

Puerto Nariño es una inspección ubicada a 12 horas en carro del casco urbano de Cumaribo, muy cerca de la frontera con Venezuela. Precisamente de allí era la líder social Olga Lucía Hernández, asesinada por la guerrilla en mayo del 2020 y a quien aún recuerdan por su gestión a favor de las comunidades indígenas.

Este grupo de indígenas que se desplazó a Puerto Gaitán, pertenece a la etnia Sikuani y hace parte del resguardo Egua-Guariacana, que por décadas ha vivido de la caza, la pesca y la siembra de yuca brava, materia prima para la producción de mañoco. Estos productos son vendidos en poblaciones de colonos, aledañas a los resguardos.

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Pero la falta de empleo en estas apartadas zonas del país, con controles a la economía ilícita de la coca y ahondada con la pandemia del coronavirus, también trajeron crisis, lo que hace que el dinero no circule en el comercio de Cumaribo, por lo que el indígena no tiene a quien venderle sus productos.

Ante esta situación, en la que la población aborigen no cuenta con recursos para comprar elementos básicos para su manutención, y que no les produce la ‘madre tierra’, generó el desplazamiento en busca de mejores condiciones de vida. Es así, que después de caminar dos días llegaron a la cabecera municipal de Cumaribo en busca de la ayuda estatal.

“El esfuerzo de estas comunidades por lograr algo de ayuda por parte de la administración municipal de Cumaribo, no tuvo un resultado positivo”, aseguró Julio César Chamarraby, presidente de Organización Indígena Unuma, asociación por la defensa de la vida y el trabajo colectivo.

Agregó que “el alcalde de Cumaribo, Juan Carlos Cordero, les negó toda ayuda y por el contrario les manifestó que no podían quedarse en este lugar”.

Sin embargo, Oswaldo Galvis, personero de Cumaribo, dijo a Periódico del Meta que estos indígenas permanecieron en el Cribi, que es la casa indígena que les ofrecen en ese municipio: “lamentablemente su infraestructura no es buena, además, por su práctica ancestral de nómadas, ellos emprendieron nuevamente camino”.

Para Julio César Chamarraby,  no se puede asegurar que este desplazamiento se deba al nomadismo de algunas comunidades indígenas: “ellos llevaban décadas viviendo en este resguardo, y ni las condiciones de orden público los habían sacado de allí”.

Después de dejar el Cribi, emprendieron el desplazamiento hacia el municipio de Puerto Gaitán, algunos lograron espacios en camiones que transitan por esas vías y los remolcaron hasta Puente Arimena, para desde allí tomaron camino a Puerto Gaitán, por el contrario otros duraron 10 días caminando entre la sabana para llegar desde Cumaribo a su nuevo destino, sobre el río Manacacías.

Sin embargo, la problemática para estas familias seguía ahondándose al ver pasar los días y no lograr una estabilidad para sus integrantes,  la Organización Indígena Unuma, les gestionó la ayuda para regresar a su resguardo, este Jueves Santo.

“Sabemos que ya iniciaron el retorno al resguardo, y por ello ya peticionamos a la alcaldía para gestionar la ayuda necesaria en ayudarles a organizar sus conucos y puedan iniciar en abril la siembra que les va a garantizar la alimentación en, los próximos meses”, dijo Oswaldo Galvis, personero de Cumaribo.

También dijo el funcionario que se pidió a Bienestar Familiar, a la EPS y a la misma alcaldía de Cumaribo para que los programas de gobierno puedan llegar a estas apartadas zonas.


RP
Redacción PDM

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