Jodidos pero contentos

Nelson López, columnista

 

Por Nelson Augusto López 

Un amigo empresario a punto de entrar al banco me dijo en tono sarcástico tocándose la barriga: he bajado siete kilos y voy a mirar cómo el banco me ayuda a controlar el peso.

Su dieta efectiva fue el cierre de la vía a Bogotá. El costo del transporte de su producto pasó de 70 mil a 200 mil pesos por tonelada, pues el recorrido hasta su cliente se alargó de 114 a 550 kilómetros.

Es solo un caso por la emergencia vial. Hoteles y fincas turísticas a punto de cerrar o cerrados, comercio a la baja, proyectos paralizados y una reducción de ingresos por impuestos del departamento. Eso es igual a quiebra de empresarios, derrumbe de la economía, desempleo y pobreza.

Tras de cotudos con paperas. La economía del Meta venía decreciendo: -5.5% en 2017 y -0.1 en 2018, según cifras del DANE, por la crisis petrolera, sobreaguaba por lo que aportaba el sector agropecuario y el turismo. Ahora el colapso vial la podría empujar al abismo de la recesión.

El desempleo aumentó de 10.6% en el segundo trimestre de 2018 a 13.5% en el mismo período de 2019 en Villavicencio, la segunda ciudad con más desocupados después de Quibdó y apenas comenzando el impacto vial.

Mientras tanto, llueven medidas para contrarrestar la crisis pero dispersas y sin una agenda común o plan de recuperación económica, con estrategias de impacto, recursos, coordinación institucional y seguimiento.

Un síntoma de debilidad del liderazgo regional es cuando se pide a gritos una gerencia como gran solución, sin que falte quienes levanten banderas separatistas. No es así. Persiste un problema de infraestructura mental: llevamos décadas soñando macroproyectos, mientras en otras regiones los inauguran.

Hay que aprovechar la crisis para repensar el desarrollo regional con base en su potencial agroindustrial y turístico, una maravilla del trópico que descrestó a Von Humboldt. Lo primero es sacudirse del conformismo, el cortoplacismo y añorar el verano para subir fotos a las redes del kilómetro 58 despejado, y seguir jodidos pero contentos hasta el próximo invierno.