Jóvenes voluntarios recorren el país transformando la realidad de las zonas más vulnerables

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”Hoy por hoy no podemos hacer presencia no con nuestras armas sino con nuestras manos para levantar todo esto que vemos acá”.

Las palabras de un uniformado de la Fuerza Aérea Colombiana que ayuda en la obra social reflejan el sentir del grupo de jóvenes voluntarios que de norte a sur, de occidente a oriente y hasta en las mismísimas entrañas de la selva amazónica colombiana, se han dado a la tarea de cambiar la vida de comunidades pobres y alejadas de  las zonas más desarrolladas de Colombia en las que antes la guerra era el pan de cada día.

¿El balance? A la fecha han llegado a 10 regiones apartadas, entre otras, Antioquia, Caquetá, Cundinamarca, Magdalena y Guaviare y se ha beneficiado más de 10 mil personas.

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“Transformamos escuelas y escenarios deportivos ubicados en comunidades vulnerables, otorgando soluciones a través de acciones que involucran a empleados, comunidades, fundaciones y gobiernos locales; incentivamos el deporte y la actividad física a través de la recuperación de espacios públicos, canchas y diferentes tipos de escenarios como herramienta de conexión entre la comunidad y su entorno”.

Y es con esta filosofía han logrado transformar la vida de esas miles de personas.  Tal y como aconteció a más 19 mil habitantes de Solano (Caquetá) adonde llegaron hace pocos días estos voluntarios .

Una treintena de ellos miembros del programa “Piedra, Papel y Tijera” se desplazaron por aire y río desde Bogotá hasta esa zona del sur de Colombia con el fin de transformar la vida sus habitantes, en singular, pintando las instalaciones de la Institución Educativa Las Mercedes y entregando libros, ropa y comida.

 “Venimos desde Bogotá a cumplir un sueño como es transformar una comunidad en la mitad de las selvas colombiana”, dijo el ejecutivo, Luis Hernández, mientras embarcaba en una chalupa desde la Base Militar de Tres Esquinas (Caquetá) para llegar con ese grupo de voluntarios a la población y estar presente en las actividades sociales que implementa su empresa en todo el país.

 

A esta acción humanitaria se suma la dotación tecnológica que hicieron hace poco. Trasformaron esa Institución Educativa a través del proyecto ESCUELA+ Solar, que instala paneles solares para generar electricidad lo que permite darle vida, además, a programas de televisión educativa.

Desde 2015, la iniciativa ha cambiado el devenir de 20 escuelas, parques y escenarios deportivos en zonas vulnerables del país, beneficiando a más de 10.000 niños y jóvenes.

Con el apoyo del Ministerio de Educación Nacional, la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) y la Fuerza Aérea, realizan ese proyecto de inversión social. “Nuestros niños hacen parte de un proceso educativo muy sufrido, el  campo es muy sufrido porque no contamos con vías de acceso”, dijo la maestra de esa institución.

Por eso, los niños agradecen tal gesto con sonrisas y con la buena vibra cuando ayudaron a pintar su escuela.

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