La prueba invernal

El invierno, que empieza a caer en el Llano, no solo servirá para refrescar el ambiente y que el verde de las plantas en calles y sabanas se avive, sino que además será un buen evaluador de la gestión administrativa realizada por entidades públicas durante el verano para evitar las consecuencias de las lluvias. La naturaleza suele ser quien pasa la factura de cobro cuando el ser humano no actúa bien o hace lo posible para subvertir su orden, y de eso sí que sabemos en el Llano.


Por un lado están las obras que, después de 10 meses, terminó la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV) para poner de nuevo en funcionamiento el sistema de acueducto por gravedad. Si todo sale bien en las pruebas de presión, este fin de semana gradualmente se empezaría a normalizar la distribución del líquido en la mayor parte de la capital.

Aunque por lo general la estabilidad de la montaña o la fuerza del caudal de Quebrada La Honda, generadas por las lluvias, suele acabar con cualquier proyección positiva, esta vez los villavicenses esperamos que las reparaciones hayan sido diseñadas de acuerdo a las necesidades estructurales de la línea de aducción.


El desgaste administrativo y político para la Alcaldía, y también para la Gobernación del Meta por las cuestionadas obras de Edesa, ha sido demasiado y no soportaría que en pleno invierno la capital se quedara sin agua, sin contar las investigaciones que anunció el Procurador Fernando Carrillo.


Las que parecieron empezar mal, apenas con el inicio del invierno, son las obras de adecuación del talud del kilómetro 64+200 de la vía al Llano que, apenas con un aguacero cerró la carretera por caída de lodo y piedra el fin de semana pasado, lo que nos hizo recordar los fatídicos seis meses del 2018 en donde llegar a Bogotá solo se hacía gracias al azar.


Si Coviandes y la Agencia Nacional de Infraestructura no intervinieron los puntos críticos durante la época de sol, se habría dejado pasar una posibilidad inmejorable para que la región tenga una carretera con tránsito continuo y en cambio la naturaleza sí empezará a cobrar la invasión a su cordillera. Las majestuosas obras de la doble calzada no servirán para nada con una vía cerrada la mayor parte del día.
Y no se pueden olvidar los trabajos que corresponden a gestión del riesgo. Cada año las inundaciones y las caídas de puentes son las portadas de los medios de comunicación.

La planeación de estas y la capacidad de reacción de las autoridades (Gobernación, municipios y organismos de socorro) será medida de nuevo por las intensas lluvias que se avecinan.

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