La situación petrolera

A propósito de los 100 años de la industria petrolera en Colombia (2018), Francisco José Lloreda, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), dijo a Periódico del Meta, en diciembre pasado, estar preocupado por el rezago que mostraba esta industria en el país.

Con las permanentes críticas que recibe el sector, aún el país no dimensiona lo que significa que esta actividad esté rezagada, debido a que un escenario sin autonomía energética, sin petróleo, es letal para Colombia y mucho más para nuestra región en momentos como los que vivimos. Quedó demostrado con la crisis de precios del 2014.

El año pasado las empresas habían programado abrir 65 pozos exploratorios y apenas sobrepasaron los 30. Este primer semestre, como lo reportábamos hace una semana, cuando empezaba a despuntar un buen precio, el colapso de la vía al Llano generó incrementos millonarios en el transporte de insumos y herramientas para la producción de hidrocarburos.

Así lo demuestran las cifras de la Cámara Colombina del Petróleo: en mayo del 2019, cuando sobrevino la crisis de la carretera, la producción de crudo se ubicó en los 895.000 barriles diarios promedio, lo que en ese momento significaba un aumento con los 891.000 barriles producidos en abril, representando una expansión mensual de 0,4%. Con respecto al mismo mes del año anterior, la producción incrementó 3,3%.

Sin embargo los expertos recomiendan que Colombia debería apuntar a un nivel de producción de un millón de barriles promedio día para el final de ese cuatrienio. Lo anterior requeriría de un nivel de inversiones superior a los 8.000 millones de dólares anuales, muy superior a los 4.500 millones de dólares invertidos en 2018. Lo cierto es que, además de lo que pasa con la vía al Llano, en el 2019 “las estadísticas de sísmica continúan mostrando un débil desempeño”, con un acumulado de 552 kilómetros cuadrados, ubicándose muy por debajo del registro del 2018.

No nos podemos llamar a engaños: necesitamos de la industria petrolera sostenible. En esta coyuntura económica será importante la unión entre gobierno nacional, gobernaciones, alcaldías y empresas de hidrocarburos para generar contextos estables que ayuden a solventar el impacto económico. Si hay mayor actividad en la exploración y la producción se abren espacios para que la prestación de bienes y servicios petroleros puedan generar más regalías, empleo y bienestar para el Meta y los Llanos Orientales, pero en especial para las comunidades de las regiones y municipios productores, que siempre debe ser el objetivo supremo.

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