“Las cosas políticas buenas o malas, siempre van a tener fecha de vencimiento”: Reynaldo Armas

El artista habló con periodicodelmeta.com sobre su inspiración, el joropo y, claro, sobre Venezuela, la patria que lo vio nacer y su actual situación social.

Su talento lo ha llevado a múltiples escenarios en el mundo, pero su vida se divide entre Venezuela y Colombia los dos países donde reside, naciones cuyas sabanas, mujeres y paisajes han inspirado sus más de 400 canciones a lo largo de su carrera artística.

A los 12 años escribió sus primeras canciones tituladas ‘Mi primer amor’ y ‘Cariño fingido’, pero es hasta sus 22 años cuando ingresa a un estudio para grabar; desde ese momento no ha parado, afirma el artista.

A Villavicencio llegó esta semana no solo para su presentación en la versión 50 del Torneo Internacional del Joropo, sino para poner a consideración del público su más reciente producción musical llamada ’Repasando Distancias’, compuesta por 12 temas de su autoría, elaborado en Venezuela y parte en Colombia, específicamente en Villavicencio, en el que canta a las experiencias que da esa fuente inagotable que es la vida.

“Hay un tema muy importante que se llama Canoero del río Meta, es un homenaje que le hice a este río, el cordón umbilical que une a los cuatro departamentos llaneros, el Meta, Casanare, Arauca y Vichada, en este eje de agua hay mucha gente que vive de y para el río, dedicados a la pesca, a la navegación, al turismo, a la agricultura, ellos nacen, viven y mueren allí, es a esos hombres y mujeres a los que hago este homenaje”, dijo Reynaldo Armas a periodicodelmeta.com.

En su repertorio no tiene canciones favoritas, “las favoritas las tiene el público”, asegura. Es a este al que se debe y con el que tiene un gran compromiso como artista, transmitiendo por medio de su obra emociones las cuales salen a relucir en los asistentes de cada escenario que pisa, como lo hará el próximo domingo 30 de junio en el parque Las Malocas.

Homenajes

“Lo más importante que tiene el Llano es el Torneo Internacional del Joropo y es aquí en Villavicencio. Hay otros festivales, pero han bajado la guardia, este es el más importante, con una proyección internacional y turística que engancha nuevas masas de gente que quiere venir a conocer el Llano, nuestra cultura, quiere involucrarse de alguna manera, muchos vienen con el empeño de querer bailar joropo aunque no sepan, llevarse alguna clase para ver si lo implantan en sus tierras, así que hay que seguir trabajando, golpeando esa puerta para que se abra definitivamente”, expresa el artista.

En 1983, Reynaldo Armas recibió un homenaje en Villavicencio por su tema honor al Meta ‘Patria chica’, en el cual es nombrado hijo ilustre de la ciudad. Desde ese momento los homenajes han sido muchos, pero según expresa el más grande de los homenajes es el reconocimiento del público que lo acompaña donde sea que se presente, no importa si es Colombia o Venezuela para el todo es el mismo llano, fuente de cultura que inspira sus tonadas del cual se siente hijo.

En el Torneo del Joropo del 2014, el homenaje fue para ‘el Cardenal Sabanero’, que resultó ser apoteósico y que marcó un hito por los aplausos que arrancó el cantautor venezolano.

La migración y Venezuela

“Yo siento que el Llano aquí o en Venezuela es el mismo Llano, porque realmente la frontera que lo divide es imaginaria. Ese Llano que nace en Venezuela o que nace aquí en Colombia, no sabemos dónde, son uno solo que canta un mismo lenguaje, y lo vemos en los artistas en Villavicencio, como lo vemos en Barinas, en cualquier parte de Venezuela o Colombia, somos los mismos, cantamos a las mismas cosas, un mismo género, entonces no me siento extraño aquí o allá, cuando llego aquí lo único que cambian son los papeles, el resto sigue igual”, manifiesta Armas.

Su residencia principal está en Caracas, Venezuela, sin embargo, por sus compromisos laborales viaja constantemente a la capital colombiana, donde también reside.

“Muchas personas están pensando en abandonar Venezuela e irse a otros países. No es mi caso, pienso que como personas tenemos un solo país, tu naces en Colombia y eres colombiano por el resto de tu vida, aunque vivas en cualquier parte del mundo, vas a seguir siendo colombiano, yo sigo siendo venezolano y creo que es importante mantenerse en pie, aceptar la tierra con las fallas y guapear. Admito que no es fácil lo que está viviendo Venezuela, me aterra el hecho de pensar que me voy a radicar en otro país y que voy a ser extranjero por el resto de mi vida, porque el día que regrese a mi país, seré extranjero allá también. Quiero seguir siendo venezolano, acepto que Colombia me ha abierto sus puertas, pero realmente no nací aquí, no puedo llegar y adoptar algo que no es mío, prefiero respetar sus raíces, sus principios, respetar al pueblo colombiano como mi segunda patria, pero mi patria primaria es Venezuela”, exaltó Reynaldo Armas.

El artista llanero, nacido en el estado de Guárico, como ciudadano de este país, es consiente del difícil momento que atraviesa su territorio, sin embargo, considera que como muchos países en años anteriores, ahora le corresponde a Venezuela pasar por este momento coyuntural, resultado de la corrupción en la administración de la industria petrolera, principal fuente de recursos para su Nación.

“No he querido involucrarme en el tema político, porque estos hechos son transitorios, los temas políticos pasan en cambio la cultura queda, la cultura está por encima de todo. Lo que hagamos hoy lo van a recordar dentro de cien años, son obras que va a quedar para siempre y las seguirán cantando las siguientes generaciones, las cosas políticas buenas o malas, siempre van a atener fecha de vencimiento, así que prefiero continuar con mis cosas culturales, seguir haciendo, construyendo lo que he construido, para edificar esa cultura fuerte, como lo es la llanera”, asegura Armas.

Su trabajo ha trasegado generaciones y territorios, sus versos acompañados de arpa, cuatro maracas han tocado las fibras de diversos públicos, que han enriquecido su carrera de momentos que atesora y quiere seguir viviendo gracias al joropo.

“Todos los escenarios son buenos por chiquitos, grandototes, inmensos, desconocidos, que parezcan, porque te dan la oportunidad de expresarte, de exaltar, manifestar lo que piensas, es un mundo abierto que nos permite trasegar y exponer nuestro punto de vista desde la cultura”, puntualiza Reynaldo Armas.