Las lluvias ya golpean el bolsillo del Meta
- Publicado en Jun 20, 2026
- Sección Villavicencio, Lo Mas Reciente
Más de 3.300 familias afectadas, cerca de 1.000 hectáreas impactadas y problemas para comercializar productos agrícolas son algunas de las consecuencias que está dejando la temporada invernal en el Meta. Y es que, el impacto ya no solo se siente en el campo, el Boletín Económico Regional del primer trimestre del año, elaborado por el Banco de la República, advierte que las lluvias también están golpeando el comportamiento económico de la región.
Por Melissa Céspedes
Durante el primer trimestre de 2026, la economía de los Llanos Orientales presentó una caída asociada principalmente al bajo desempeño del sector agropecuario. El informe señala que algunos cultivos sufrieron afectaciones por las condiciones climáticas adversas y por el incremento en los costos de insumos, especialmente fertilizantes.
“Afectado por mayores precipitaciones en periodos previos que afectaron algunos cultivos”, indicó el Banco en su documento.

Adicionalmente, productos clave para la economía regional como la palma de aceite registraron reducciones en su producción en departamentos como Meta y Casanare, mientras que los volúmenes de alimentos despachados hacia las principales centrales de abastecimiento del país también disminuyeron debido a menores áreas sembradas y procesos de rotación de cultivos.
Las cifras de los organismos de emergencia muestran que detrás de esos indicadores económicos hay miles de familias afectadas. Según la Defensa Civil, El Castillo reporta más de 1.500 familias damnificadas, Cabuyaro cerca de 700, Puerto López alrededor de 1.050 y Puerto Gaitán 70 más.
Entre los cultivos más afectados aparecen plátano, yuca, maíz y maracuyá, mientras que en municipios como El Castillo también se ha visto comprometida la comercialización de leche debido al deterioro de las vías terciarias.
Las lluvias también han deteriorado vías clave para la comercialización agrícola en municipios como El Calvario, El Castillo y Cabuyaro, dificultando el transporte de productos y aumentando los costos para los productores. Según la Defensa Civil, cerca de 1.000 hectáreas han resultado afectadas por inundaciones y otros eventos asociados a la temporada invernal.
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Para el sector productivo, el reto no solo está en atender las emergencias actuales, sino en adaptarse a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.
Nicolás Pérez, presidente Ejecutivo de Fedepalma, señaló que, “los fenómenos climáticos son cada vez más frecuentes y eso es absolutamente innegable. Quienes estamos literalmente expuestos al sol y al agua sabemos que el cambio climático es un hecho. Por eso hemos venido identificando prácticas que permitan mitigar los efectos de estos eventos sobre la productividad de los cultivos”.
Asimismo destacó que, la variabilidad climática ya es un factor permanente para el sector agropecuario, por lo que viene implementando estrategias e investigaciones orientadas a reducir la vulnerabilidad de los cultivos frente a eventos extremos de lluvia y sequía.
Según Andrés Pardo, Secretario de Agricultura del Meta, aunque las lluvias generaron afectaciones en varios sistemas productivos, el impacto económico fue menor al registrado durante el mismo periodo de 2025. La experiencia de las emergencias del año pasado permitió que productores y autoridades llegaran mejor preparados a esta temporada invernal.
“Lo que pasó en 2025 hizo que muchos sistemas productivos y regiones fueran más resilientes, más cautos y organizados en la planificación de sus siembras y cosechas. El impacto fue importante, pero no tan relevante como el del año anterior”, afirmó el secretario.

El funcionario señaló que las mayores afectaciones se concentraron en la región del Ariari y en algunos sectores cercanos al río Meta. “El impacto más fuerte se presentó hacia Cabuyaro y el medio Ariari. Son territorios donde se registraron afectaciones importantes, especialmente en sistemas productivos hortofrutícolas”.
Asimismo, Pardo indicó que parte de las inundaciones obedecen a dinámicas naturales de los ríos y a intervenciones realizadas en zonas de riesgo. “Hay ríos que retoman cauces que tuvieron hace 50 o 100 años y muchas veces esos terrenos terminan siendo utilizados para actividades productivas. También existen manejos inadecuados en las riberas que alteran el comportamiento del agua y hacen que hoy se inunden zonas donde antes no ocurría”.
Como medida para fortalecer la capacidad de respuesta del sector agropecuario, la Gobernación avanza en un piloto de seguro paramétrico para cerca de 260 productores de Granada. “Cuando las lluvias superan un nivel previamente establecido, el pago al productor se activa automáticamente. Es una herramienta que esperamos consolidar para futuros eventos climáticos”, explicó Pardo.
Aunque el departamento continúa atendiendo los efectos de la temporada invernal, la Secretaría de Agricultura también comenzó una campaña de preparación ante la posible llegada del Fenómeno de El Niño durante el segundo semestre, promoviendo acciones como almacenamiento de agua y planificación de los ciclos productivos.
Finalmente, la experta ambiental Jimena Silva considera que las afectaciones actuales evidencian problemas más profundos relacionados con la transformación de los ecosistemas. Según explicó, la creciente deforestación en municipios como Uribe, La Macarena, Vista Hermosa, Mapiripán y Puerto Rico está alterando los ciclos naturales del agua y aumentando la vulnerabilidad del territorio frente a eventos climáticos extremos.
“El Meta concentra los mayores niveles de deforestación de la Amazonía colombiana y estamos llegando a un punto crítico. Si no entendemos la relación entre bosque, agua y producción agrícola, las afectaciones serán cada vez más frecuentes. Necesitamos sistemas productivos más diversos, recuperar rondas hídricas y avanzar hacia una agricultura que integre la biodiversidad”, expuso.
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