Las personas que más leen libros en Villavicencio

Guillermo Vargas de 74 años, y Ángel David Gaviria, de 10 años, son las personas que más libros han leído constantemente en Villavicencio. Pese a la gran diferencia de edad, comparten algo en común: el amor por los libros y la fascinación por cada historia plasmada en ellos.

Por Lina Herrera / Especial Periódico del Meta

Los separa 64 años de vida. Son prácticamente dos generaciones nacidas en la misma ciudad pero en mundos diferentes, con amigos distintos y gustos disímiles. Sin embargo, casi que en lo único que coinciden Guillermo Vargas y Ángel David Gaviria, es que ambos frecuentan la Biblioteca Eduardo Carranza de Villavicencio, con devoción religiosa.

Allí buscan obras de su interés y las toman prestadas durante una semana. Guillermo ha leído aproximadamente 2.000 libros de diferentes géneros literarios, mientras que Ángel a su corta edad va por los 58 libros, 28 de los cuales los leyó en el 2022, de acuerdo a los registros de la Biblioteca.

Sus familias han sido la mayor influencia para que se interesaran en la lectura: Vargas creció en un hogar de campesinos en Cundinamarca, y considera como una herencia su pasión por los libros.

“Mi abuelo paterno y mis tíos eran muy buenos lectores, en ese tiempo lo máximo que alcanzaban a cursar era segundo de primaria, sin embargo, eran los más cultos del pueblo (…) tenían un baúl lleno de libros de toda clase”, recordó el lector.

En la biblioteca de un internado de Zipaquirá conoció libros como ‘La Odisea’ y ‘La Iliada’, libros que considera complejos al momento de leer: “se necesita tener un gran gusto por la lectura para poder leerlos”, comentó. Allí también encontró libros de aventuras de vaqueros, los cuales lo sacaban del frío de la ciudad, y lo transportaba a lugares con un sol cálido.

Pasó gran parte de su vida en Bogotá, durante su adolescencia trabajó en edición de libros y revistas, cada vez que recibía su sueldo, se dirigía a la Biblioteca Nacional, y compraba un libro. Menciona la gran diferencia de precios de esa época hasta ahora, considerando costosa la compra de un libro actualmente. También recuerda a ‘Círculo de Lectores’, el club de lectura que vendía libros por catálogo.

“En ese tiempo yo no tenía plata para afiliarme, pero algunos familiares estaban suscritos, y me prestaban los libros. Más que todo he leído libros prestados, o de la biblioteca, me acercaba a la biblioteca a leer”, explicó Vargas.

De los libros comprados no conserva muchos, ya que prefiere regalar o donar los que ha leído.

Estudió topografía, ejerció durante un tiempo y, al pensionarse, se radicó en Villavicencio junto con su esposa; conoció la Biblioteca Eduardo Carranza, y se interesó en su contenido. Hasta hoy, continúa visitándola y sacando dos libros como préstamo, cada quince días.

Desde niño tuvo problemas de visión, ha pasado por siete cirugías oculares que no han sido totalmente exitosas, esto lo hizo disminuir su nivel de lectura, pero no lo ha detenido y sostiene que “es inevitable dejar de indagar en las bibliotecas en busca de nuevas historias y autores por conocer”.

Actualmente, en pocas horas, puede leer por completo un libro de 90 páginas, mientras que obras de aproximadamente 500 páginas le toma una semana terminarlo, y a libros más extensos le dedica un mes de lectura. Tiene mayor preferencia por los libros de análisis psicológico y superación personal, siendo Richard Bach uno de sus autores predilectos.

Por el lado de autores nacionales, Vargas es lector concurrido de Gabriel García Márquez, Germán Castro Caicedo, y Daniel Samper Pizano, catalogándolos de ágiles, sarcásticos y geniales.

En general, no son de su gusto las obras de Albert Camus, a su parecer, son tensionantes y deprimentes, y cree que jamás leerá a Jorge Luis Borges.

Para Vargas, la lectura le ha enseñado mucho léxico y cultura: “la cultura no es saber mucho sino poder analizar la vida, saber entender a los demás”, concluyó el lector.

Un pequeño que entre libros se hace grande

Aprendió a leer cuando tenía 5 años, pero no conectó de inmediato con la lectura. Su
madre, al notar esto, lo llevó a la Biblioteca Eduardo Carranza, allí fue conociendo obras que llamaron su atención y fueron creando un hábito, y amor hacia ellas.

En el 2022 leyó 28 libros, el último fue ‘La casa de la viuda’, escrito por la filósofa
argentina Norma Huidobro. Entre sus géneros literarios favoritos se encuentra el misterio,
el drama, el romance y el terror.

Ángel toma prestados ocho libros de la biblioteca, allí le dan un plazo de diez días para
llevarlos devuelta; puede leer completamente un libro durante el día entero, y al siguiente inicia con otro, dejando libres los dos días restantes de plazo que le da el establecimiento.

Se encuentra cursando quinto grado en la Escuela Normal Superior, el hábito de la lectura ha intervenido de manera positiva en su vida académica, sus notas han mejorado, tiene mejores habilidades comunicativas, impulsó su creatividad y llegó a ocupar el primer puesto entre sus compañeros de clase.

Para los niños que no gustan de la lectura, Ángel David sugiere un método para que
conozcan libros y empiecen a ser de su agrado: “hay que sortear un libro por cada niño, calculamos cuántas hojas tiene, y si puede ser leído en un día, de ahí: un libro diferente cada día”, sugirió el joven lector.

Al crecer, espera poder participar y ganar en algún concurso de lectura, desea poder
escribir un libro de fantasía, drama o terror.

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