Lecciones del covid -19

Foto: tomada de El Espectador

Por: Andrés Sacristán, sociólogo

Varios aprendizajes nos deja la actual pandemia. Primero, ha reiterado de manera irrefutable la incertidumbre de la vida, nada está escrito en mármol sobre nuestros propósitos. Segundo, mostró la fragilidad de la economía marcada por un alto grado de informalidad, una gran masa de población que no cuenta con un empleo formal presiona a los gobiernos a romper el equilibrio entre la vida y la economía. Tercero, el confinamiento nos ha permitido reconocer el valor de las interacciones, a veces obvias cuando hay plena libertad de reunirnos y movernos.

El confinamiento nos envió a la casa; el tránsito mundial de pasajeros fue detenido, impensable en otros momentos, y los grandes eventos impostergables, hoy están suspendidos. Esto nos recuerda a los campesinos que, al referirse a cualquier proyecto, siempre anteponen la sabia advertencia: “si Dios lo permite”.

Pero, si en lo existencial el covid-19 nos movió el piso, no menor ha sido la sacudida material. El boletín de mercado laboral del DANE para el periodo diciembre de 2019 a febrero de 2020 reportó un 46.7% de informalidad laboral, alrededor de 10 millones de personas están en el rango de los más vulnerables. A esta economía con semejante desequilibrio llegó el coronavirus para dejar las calles vacías, y la angustia de no saber del porvenir que en muchos casos es lo que vendrá al día siguiente.

Una de las ganancias, rencontrarnos en nuestros espacios más íntimos. Hay que decirlo, a muchos el confinamiento nos ha permitido repensar los propósitos a la luz de un mundo incierto, una naturaleza maltrecha y el afán por las frivolidades. Esto nos tendrá que hacer más conscientes de nuestra condición efímera, la obligación de respetar el entorno y ser solidarios. Los amigos han tenido que esperar y  aumentó la añoranza del rencuentro. El valor de la familia se ha puesto de presente, muchos padres sentirán el agobio por la crianza asfixiante, pero, al mismo tiempo, notarán un aspecto básico de nuestra existencia: criar y amar para mantenernos como especie.