Lluvias que destapan las debilidades de la EMSA
- Publicado en May 09, 2026
- Sección Región, Lo Mas Reciente
Las intensas lluvias registradas en el último mes en el departamento del Meta provocaron nuevas intermitencias en el servicio de energía eléctrica, afectando tanto a municipios como a zonas urbanas de Villavicencio. Aunque la Electrificadora del Meta (EMSA) atribuye la situación a factores climáticos, el episodio cuestiona la capacidad de respuesta de la empresa, su modelo de gestión y el destino de sus recursos.
Por Daniel E. Jiménez Zambrano
El gerente de distribución de la EMSA, Tomás Medina, explicó desde las plataformas digitales de la entidad, que las fallas obedecen a daños generalizados en la infraestructura eléctrica producto de las condiciones meteorológicas.
“En la noche del 6 de abril, tuvimos afectaciones sobre toda la infraestructura eléctrica en los diferentes niveles de tensión, en la línea de transmisión, los circuitos de 34.5 y 13.2. Sobre todo, en municipios como El Dorado, El Castillo, Cumaral y Restrepo. Acá al interior de Villavicencio también tuvimos unas zonas afectadas por las fuertes descargas atmosféricas y la fuerte intensidad de la lluvia”, detalló.
Sin embargo, más allá de la coyuntura, expertos advierten que las fallas recurrentes también evidencian problemas estructurales. El consultor de la Universidad del Rosario, Henry Amorocho, con más de tres décadas de experiencia en Hacienda Pública, plantea un análisis dual: avances financieros, pero riesgos en la sostenibilidad operativa.
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“Definitivamente, entre 2024 y lo que va de 2026 se nota indiscutiblemente un mejoramiento en el desempeño financiero de la entidad, y ese mejoramiento viene dado por varias circunstancias. Una de ellas tiene que ver con el incremento de las ventas, que ha sido importante, y también con la reducción de pérdidas, que llegó al 13,8% a finales de 2024, aunque aún por debajo de metas”, explicó.
El académico detalló que el crecimiento en usuarios y facturación ha sido clave: “Ha habido un aumento del número de clientes del 4,2%, lo que se refleja en un incremento en la venta de energía del 5,9% y también en la facturación, atribuida en parte a la opción tarifaria. Estos factores están incidiendo mucho en el mejoramiento financiero de la empresa”.
No obstante, advirtió señales de alerta: “Hay que mirar que los costos tuvieron un incremento importante, especialmente en la compra de energía en bolsa, que fue de 63.873 millones de pesos dentro de un total de 133.018 millones en 2025. Además, ha bajado el efectivo en un 81,4%, lo que genera una presión de caja significativa”. A esto se suman problemas de gestión: “Hay debilidades en el control, riesgos por demoras en licencias ambientales, dificultades en proyectos como la subestación Las Violetas y la necesidad de fortalecer la vigilancia en la ejecución del presupuesto de inversión”.
Amorocho también llamó la atención sobre la necesidad de fortalecer la disciplina en la ejecución y seguimiento de las inversiones proyectadas, advirtiendo que el problema no es sólo planear sino cumplir.
“Se tiene previsto un incremento de la inversión cercano al 10% para 2026, pero hay que prestarle mucha atención a que efectivamente se ejecute. Situaciones como las demoras en licencias ambientales y problemas en la gestión de predios pueden estar llevando al traste un mejor comportamiento de la empresa. Aquí es clave fortalecer el control interno, aplicar de manera rigurosa el ciclo PHVA planear, hacer, verificar, actuar y, sobre todo, implementar políticas de eficiencia en costos y en la ejecución de los proyectos de acuerdo con los cronogramas establecidos”, concluyó.

Desde una visión más crítica, el economista David Mora cuestionó la relación entre resultados financieros y calidad del servicio.
“Esta es una muy buena empresa pública pésimamente administrada. Uno revisa los informes de gestión y en todos anuncian miles y miles de millones de pesos en modernización, en mantenimiento, en mejoras de sus estaciones, pero el servicio cada vez es peor y así lo siente y lo vive uno”, afirmó.
Mora destacó cifras que, en su concepto, deberían traducirse en mejores resultados: “La empresa tiene ingresos operacionales a cierre de 2025 por más de 944.000 millones de pesos y un crecimiento de utilidades cercano al 49%, pasando de 43.000 millones en 2024 a 64.000 millones en 2025. ¿Qué hacen con toda esa cantidad de dinero?”.
En ese sentido, hizo un llamado a mayor control ciudadano: “Debemos crear una veeduría seria e independiente para revisar cada peso que le está ingresando a la empresa, en qué lo invierten y en qué se gasta”.
Las críticas también alcanzan el plano político. El representante a la Cámara Jaime Rodríguez señaló que el problema radica en la falta de decisiones estructurales desde el nivel nacional. “Tenemos cables de hace 40 o 50 años. Si no hay una reinversión en redes y equipos, siempre vamos a tener inconvenientes. El Gobierno Nacional, que tiene la mayoría accionaria, no ha tenido la voluntad de modernizar la infraestructura”, aseguró.
El congresista insistió en que el modelo actual prioriza utilidades sobre calidad del servicio: “Se quedan con las utilidades en vez de reinvertirlas. Mientras no haya una decisión del Gobierno Nacional y del Ministerio de Hacienda de reinvertir en la red, vamos a seguir en lo mismo. Es un problema de voluntad”.

En paralelo, surge la discusión sobre una eventual venta de la empresa. El exgobernador del Meta, Eduardo Fernández Delgado, planteó una postura condicionada frente a esa posibilidad: “Puede ser un buen negocio vender la EMSA por lo que van a pagar, pero en lo público hay dos caras: una es el precio y la otra es qué van a hacer con esos recursos. Esa es la pregunta clave”.
El exmandatario culminó señalando sobre la necesidad de planeación: “Usted no vende solo porque le ofrecen un buen precio, sino porque sabe en qué va a invertir esos recursos. Puede ser en salud, en educación o en programas sociales, pero eso debe estar claro antes de tomar una decisión”, finalizó Fernández Delgado.
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