Los ‘nuevos viejos’ desafíos de la vía al Llano

Tres días después de haberse inaugurado la doble calzada Chirajara-Fundadores, un derrumbe recordó que aún hay serios problemas para el principal corredor vial del Llano.

Las lluvias registradas en la noche del domingo 10 de julio y en la madrugada del lunes 11 de julio, provocaron el deslave de material de arrastre sobre el corredor principal de la vía al Llano en varios puntos.

Esta situación generó de nuevo incertidumbre e impidió la celebración completa por la entrega de la doble calzada Chirajara-Fundadores, apenas tres días antes, un ejemplo de la ingeniería colombiana y donde evidentemente no se presenta ningún problema.

El cierre total de la vía en sentido Bogotá-Villavicencio, particularmente se dio en zonas como el km 53+500 y el km 55+500, justo antes de los túneles de quebrada blanca; en el km 57, en la intersección conocida como Mesa Grande que conecta el municipio de Guayabetal antes del km 58; así como el km 56+600.

El director operativo de Coviandina, Fernando Castillo, señaló que este tipo de emergencias no corresponde a las obras hidráulicas realizadas sobre la carretera, sino al material que se desprende de una zona veredal.

“Lo que pasa es que el terreno soporta solo una parte de agua y como las lluvias que se generaron en las zonas han sido bastante intensas y permanentes, el nivel freático supera su capacidad y el agua intenta buscar camino por cualquier parte”, dijo Castillo.

En ese sentido, la afectación presentada en km57, para el director, no es consecuencia de las obras que se realizaron en la carretera, sino de la vía veredal que está en la parte alta de la vía, la cual genera ese aporte de agua y por ende la afectación de material de arrastre que terminó sobre este importante corredor vial.

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Adicionalmente, Castillo fue enfático al decir que, la geología de la cordillera oriental que es donde se asienta el corredor Bogotá – Villavicencio, por ser la más joven de Colombia es difícil de estabilizar.

“Es la geomorfología la que realmente tiene un complemento adicional que puede generar afectaciones en el terreno que tiene una capacidad de absorción y que cuando se satura, busca por donde salir y esto es lo que genera las afectaciones en zonas de alta pendiente. Entonces no podemos comparar superficialmente las condiciones de estos terrenos con otros lugares del mundo porque geomorfológicamente son distintas”, explicó.

De acuerdo con el director, este es un comportamiento general del terreno que, aunque hayan realizado obras en esos puntos críticos para mitigar la emergencia, son situaciones que no se pueden eliminar y que desafortunadamente terminan siempre desembocando en esta vía nacional.

Finalmente, señaló que este desbordamiento de material no afectó ninguna de las obras entregadas y que el proceso a realizar durante varias horas fue de limpieza del material que cayó.

El director operativo de Coviandina añadió que la geología de la cordillera oriental, por ser la más joven de Colombia, es difícil de estabilizar. Otros han insistido en que mientras siga lloviendo de manera pertinaz, la vulnerabilidad continuará.

Periódico del Meta consultó a la Veeduría de la Vía al Llano sobre el avance de las obras pendientes en los puntos críticos, que están bajo contratación de Coviandina con recursos del Estado, pero no fue posible obtener respuesta.

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