Los Ocarros, ejemplo de bienestar animal

Hace más de 15 años abrió sus puertas el Bioparque Los Ocarros, un sitio destinado a la conservación de la flora y la fauna de la Orinoquia, donde se muestra la vida silvestre en todo su esplendor.

Aunque muchos lo llaman zoológico, lo cierto es que el Bioparque Los Ocarros se convirtió en santuario exclusivo de la fauna llanera. Ubicado a solo tres kilómetros de la capital del Meta, por la vía a Restrepo, el sitio alberga a 1.492 animales de 148 especies de fauna propias de la Orinoquia.

El parque, que tomó su nombre del ocarro, una especie propia del Llano, es el único del país especializado en fauna regional. En sus instalaciones se pueden observar tortugas, venados, osos, chigüiros, anacondas, pumas, cocodrilos y monos; además de aves como el paujil, el carrao, el tucán, las guacamayas, la corocora y el alcaraván entre otras especies representativas.

En este paraíso que se extiende a lo largo de 5,5 hectáreas, de las cuales 2,2 corresponden a espejos de agua, no se ven rejas, por el contrario, los animales viven en ambientes que se asemejan a sus hábitats naturales, mientras un equipo de siete médicos veterinarios y dos biólogos vela por su salud las 24 horas del día y monitorea sus actividades, comportamientos y procesos de adaptación.

El cuidado médico que se realiza en este parque es tan minucioso que en un mes se pueden invertir en promedio cerca ocho millones de pesos en droga veterinaria  y $10 millones adicionales en alimento.

Carlos Eduardo Rojas Ladino, médico veterinario y coordinador administrativo del Bioparque Los Ocarros, explicó que en el ecoparque habitan animales en dos clases de situación: los de colección, que son las especies que fueron aprobadas por Cormacarenapara tener en exhibición; y los que están en el Centro de Atención y Valoración (CAV).

Estos últimos son animales incautados en retenes o aeropuertos víctimas de tráfico silvestre. Llegan al bioparque a través de un convenio que se tiene con la autoridad ambiental y se les brinda especial atención. En un principio los animales pasan por cuarentena para poder establecer su estado de salud y luego por un proceso de observación, recuperación y terapia hasta llegar a un proceso de acondicionamiento que les permite volver a su estado natural, explicó el médico veterinario.

 

Las especies que no necesitan atención médica veterinaria, porque gozan de buena salud, reciben una inspección diaria que supervisan sanidad de su hábitat, alimentación adecuada y la conducta o comportamiento de los animales.

Adicionalmente, las áreas de hábitat de estos animales son higienizadas con desinfectantes orgánicos, para evitar afectar sus organismos. El proceso de prevención y cuidado es máximo: las personas que realizan limpieza a estas zonas también deben esterilizar sus zapatos antes de entrar a cada exhibición para evitar que entren infecciones.

En caso de presentarse algún brote o enfermedad que ponga en riesgo el bienestar de los animales del parque, se realiza flameo  cada dos o tres meses en  todas las exhibiciones, explicó a Periódico del Meta el especialista médico del Bioparque.

 

Cuidado especial

Los animales que necesitan tratamiento especial o alguna cirugía, que no es muy común en el bioparque, son evaluados por la Unidad de Bienestar Animal, conformada por dos médicos veterinarios especialistas. Allí, se inicia el respectivo análisis y diagnóstico clínico, así como el  tratamiento de cada especie.

El santuario natural cuenta con sala de neonatos; una clínica veterinaria que sirve para la atención y recuperación de los animales; un bioterio, que hace parte del departamento de nutrición y en donde se produce el alimento vivo para las diversas especies. Desde  allí, se garantiza la producción necesaria de ratones, patos, codornices, conejos y  curies para las diferentes especies.

El personal médico del Bioparque Los Ocarros realiza un control estricto para la conservación y bienestar de la faunaY es que, factores como el clima aumentan el riesgo de que aves, mamíferos y reptiles padezcan afecciones pulmonares.

“Las ave, que  están confinadas en grandes áreas cubiertas por unas mallas casi invisibles y ubicadas a gran altura, se les aplica un bactericida en el agua para evitar que padezcan problemas respiratorios y que estos se puedan trasmitir a otras especies. Su alimentación es a base de frutas y semillas”, explicó Rojas Ladino.

En el caso de mamíferos,  que son los animales más grandes del bioparque y los más propensos a presentar afecciones pulmonares, infecciones,  baja de consumo de comida o diarreas, se les suministran vitaminas dos veces por semana con la dieta normal para evitar algún tipo de problema de salud. Su alimentación es a base de carnes blancas, rojas y concentrados.

Los reptiles, por su parte, que son las especies que menos padecen enfermedades en el zoológico, reciben tratamiento profiláctico diario. Adicionalmente son monitoreados permanente en cuanto al peso y  la talla, ya que se alimentan cada semana. El área donde habitan los reptiles es revisada y acondicionada de forma permanente pues reciben gran parte de sus requerimientos calóricos del sol y por eso necesitan que el agua esté a un ambiente propicio.

Los peces,  que están ubicados en acuarios, reciben alimentación diaria  al igual que tratamiento profiláctico (desinfección de las exhibiciones donde están). Su vida es más larga y por lo tanto los cuidados son mínimos.