lunes, 22 de abril de 2024
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Que el sueño no naufrague | Editorial


Que el sueño no naufrague | Editorial 1
Río Meta
RP
Redacción PDM

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Ver de nuevo barcos trayendo y llevando mercancía por el río Meta desde y hasta el Orinoco es uno de eso sueños que nos une a los llaneros y que permite pensar que nuestra región, algún día, sea realmente el polo de la producción agroalimentaria en el que no estemos tan alejados del resto del país. 

El investigador Enrique Galán Roa, del grupo Semillas, recuerda que la navegación a vapor por nuestra arteria fluvial se inició en 1856 con un barco llamado ‘Meta’, el cual llegó hasta la desembocadura del río Cravo. En el siguiente año, el vapor ‘Barinas’ llegó hasta Cabuyaro y así fue que se dinamizó este tipo de transporte por este afluente.

Por allá en 1948 el transporte de ganado revivió la esperanza de que la navegación reabriría esta vía fluvial, pero con el paso de los años, la apertura de nuevas vías, La Violencia y la concentración de la producción en otras regiones, todo volvió a enfriarse. 

La navegabilidad del río Meta, como tantos otros proyectos en la Orinoquia, ha dependido siempre de ese odioso centralismo capitalino que mira para la Zona Andina y la Costa Atlántica como únicas zonas generadoras de riqueza (y de votos). Aunque son más de 800 kilómetros los que son navegables desde Puerto Carreño hasta Puerto López, la ilusión de tener un transporte multimodal se ha quedado en eso: una ilusión.

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Por eso, lo ocurrido el lunes de esta semana en Villavicencio, cuando la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) vino a explicar, junto a la consultoría, la etapa de inicio del estudio de factibilidad, nuevamente esa utopía apareció en el paisaje. Lástima que apenas unas 20 personas, entre gremios y funcionarios de la administración departamental, asistieron.

Sin embargo, desde septiembre del año pasado, cuando fueron adjudicados $8.500 millones para el estudio de consultoría, todos deberíamos estar atentos. El documento debe ser entregado en diciembre próximo, pero en nuestro concepto, será fundamental que se tenga en consideración la variable de la crisis climática. 

El actual Fenómeno de El Niño demuestra que dependemos cada vez más del régimen de lluvias, ya no solo para la agricultura. El Canal de Panamá atraviesa dificultades porque el agua (dulce) con el que se llenan sus esclusas ya no es suficiente y la sequía empezó a afectar el paso de los inmensos barcos con contenedores. 

Por eso, si el clima del planeta permite que en el futuro tengamos una línea multimodal que una al Atlántico con el Pacífico, no sería descabellado tener una ruta alterna al Canal, guardando las proporciones. No dejemos que el sueño se ahogue.


RP
Redacción PDM

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