lunes, 20 de mayo de 2024
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Quebradablanca | Opinión


Quebradablanca | Opinión 1
Foto: archivo particular
José Abelardo Diaz Jaramillo

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Quebradablanca, el poema del sanmartinero Manuel Orozco, quedó instalado como un dispositivo de memoria social que, al activarse, ha permitido a través del tiempo hacer remembranza de la que es considerada como la tragedia vial más grande que haya ocurrido en la historia de Colombia, y de la que el propio Orozco logró salir con vida.

Un desenlace, el suyo, distinto al de las cerca de quinientas personas que perdieron la vida, aquel aciago viernes 28 de junio de 1974, al quedar sepultadas bajo un alud de tierra que se desprendió de la montaña. Fue tal la magnitud de la tragedia, que el lugar en donde ocurrió, en inmediaciones de la población de Guayabetal, debió ser declarado Campo Santo.   

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Ad portas de conmemorarse los primeros cincuenta años del nefasto acontecimiento, la efeméride debería tomarse como una ocasión para evocar lo que ocurrió -el deber de memoria- e identificar las circunstancias humanas, técnicas y administrativas que le dieron curso. La mirada al pasado tiene siempre esa función: brindar enseñanzas para tener mejores perspectivas de acción en el presente y en el futuro.

Ventajas se tienen al ver el suceso en retrospectiva: fue, a todas luces, una tragedia anunciada que pudo haberse evitado, si se hubieran tomado con decisión las medidas de prevención respectivas.

La incompetencia de las autoridades oficiales para adoptar protocolos de seguridad de acuerdo a la complejidad del riesgo del que se tenía suficiente conocimiento y la impertinencia de la gente que, en su afán de arribar a sus destinos, no atendió las advertencias del evidente riesgo al que se exponían, fueron factores que condujeron a la desgracia.

Que la vía que comunica a Villavicencio con Bogotá tiene una historia trágica que se reedita permanente, es un hecho conocido por los villavicenses. Esa historia debe cerrarse para siempre. Sea esta ocasión una oportunidad para recomendar a los lectores el documental Quebradablanca, el olvido de una tragedia, de Jaime Sandoval. Un valioso registro audiovisual del suceso luctuoso que merece ser consultado en clave de no olvidar.


José Abelardo Diaz Jaramillo

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