¿Quiénes rondan a la Cámara?

Algunos directivos de la Cámara de Comercio de Villavicencio han sido cuestionados.

Desconocemos las razones por las cuales la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Villavicencio (CCV) solicitó la renuncia al presidente Ejecutivo, Mauricio Vega. Se ha vuelto costumbre en este gremio, y en otros, que nadie se pronuncia, pocos hablan y si lo hacen es a través de escuetos comunicados.

Y ese es un problema que desde hace varios años tiene esta entidad: sus directivos no hablan, no se pronuncian, no tienen peso gremial y lo peor, perdió la credibilidad que otrora había convertido a esta agremiación en la más importante de la Orinoquia.

Por eso, cuando apenas hacía 10 meses había llegado un ejecutivo como Mauricio Vega, con un estilo frentero como buen paisa y con la experiencia de haber estado en cámaras de comercio de otras ciudades, pensábamos que la entidad por fin había tomado un giro.

“Cuando llegué no había dinero ni para pagar nómina de personal, con un déficit de más de $1.000 millones.

Al finalizar 2019 dejamos los pasivos al día y un excedente que nos ha permitido llevar estos cinco meses”, dijo el directivo en una entrevista a Periódico del Meta, apenas hace un mes. Vega llegó con una CCV prácticamente quebrada y a punto de ser intervenida por la Superintendencia de Sociedades, luego de una presidencia de Leonardo Baquero, que estuvo en el ojo del huracán.

Hasta ahora las investigaciones sobre esa y las demás directivas que han sido señaladas de malos manejos en la entidad, no han arrojado resultados e incluso Baquero se dio el lujo de ser candidato por el Partido Verde al Concejo de Bogotá y otros presidentes anteriores ocupan importantes cargos públicos.

Estos bandazos sin explicaciones en la dirección de la CCV, que reúne a 119.000 comerciantes no solo del Meta sino de otros departamentos, terminan por minar, como ya decíamos, la credibilidad y planeación de la entidad.

Además, en el ambiente deja la sensación de que el gremio sigue perdiendo autonomía e independencia en la región frente a los sectores políticos, más aún en esta época en que los intereses particulares empiezan a acomodarse en los poderes locales.

Nos preocupa que, bajo esta consigna y con el patrocinio de unos pocos comerciantes o empresarios, algunos políticos deseen apoderarse de otras entidades en el Departamento, acaparando el espectro de representatividad social, lo cual sería muy grave para el desarrollo y la competitividad de la región.

Porque si por la CCV llueve, en otros gremios no escampa. Parece que sus directivos quieren pasar inadvertidos, pasivos, sin molestar y sin representar los verdaderos intereses del sector privado.