‘Romaña’, ‘Aldinever’ y ‘Jhon 40’, conocidos en el Meta, también vuelven a las armas

De izquierda a derecha, encerrados en círculos, 'Loco Iván', 'Aldinever' y 'Romaña',

Tres viejos conocidos de la acciones armadas, el narcotráfico, la extorsión y los secuestros en el Meta y los Llanos Orientales también vuelven a tomar las armas, luego del anuncio de este jueves de ‘Iván Márquez’ de retornar a la guerra.

Se trata de José Manuel Sierra Sabogal, también conocido como ‘El Zarco Aldinever’ o ‘Aldinever Morantes’, y de Henry Castellanos Garzón, alias ‘Romaña’ o ‘Edison Romaña’, quienes en el pasado azotaron con secuestros, atentados y vacunas a comerciantes del Meta y Guaviare, principalmente.

Sin embargo, tras la firma del Acuerdo de Paz, ambos adelantaron procesos productivos en sus respectivos Espacios Territoriales que incluso fueron ejemplo a nivel nacional, pero que desde hacía más de un año abandonaron. Él se hallaba en la vereda El Diamante, de Uribe (Meta) y lideraba un proceso con 350 excombatientes trabajando la siembra de maíz y girasol (por tener el mismo tiempo de siembra de la coca).

En Tumaco (Nariño), en donde las Farc lo mandó a liderar el proceso de resocialización, alcanzó a montar una fábrica de sandalias y botas, pero por la falta de comercialización se vino al Meta.

‘Romaña’ es un curtido guerrillero que tenía más de 30 años en las Farc y ofició como jefe de finanzas del temido Bloque Oriental y jefe del frente 53. De ahí su labor de conseguir recursos mediante secuestros y extorsiones.

El otro que aparece en el video de 23 minutos donde Márquez  anuncia su rearme, es Géner García Molina, alias ‘Jhon 40’, a quien algunas fuentes militares lo relacionaban con la disidencia de alias Gentil Duarte, con influencia armada en el sur del Meta y Guaviare. Aunque hizo parte de los diálogos de La Habana, en el 2016 dejó de ser parte de las mesas de los acuerdos. Es uno de los más reconocidos negociantes del narcotráfico y en la primera década de este siglo se encargó de traerle recursos millonarios a las Farc, producto de los negocios de cocaína con el Cartel de Sinaloa.

Por su parte ‘Aldinever’, coordinó la zona veredal de Mesetas (Meta). En repetidos diálogos que sostuvo con Periódico del Meta en el proceso de desarme, siempre se mantuvo apático frente a la firma de los acuerdos, pues, según argumentaba, faltaba compromiso del Gobierno de Santos, sin embargo continuaba adelante pues la organización Farc le encomendó hacerse cargo de ese punto de llegada de los excombatientes.

Al Zarco se le reconoce como un heredero político y militar del ‘Mono Jojoy’, el que llegó a a ser máximo comandante del Bloque Oriental. Ingresó a esa guerrilla el 27 de diciembre de 1990, cuando apenas tenía 14 años y dos años después de que los paramilitares asesinaran a su abuelo y a dos tíos en Restrepo (Meta).

Para el país se hizo tristemente célebre cuando en el 2012 le confirmó a la madre de Edson Páez Serna que las Farc  tenían en su poder al joven estudiante de administración de empresas de la Universidad San Martín, quien luego apareció asesinado, tras haber pagado la extorsión. A él también le queda pendiente resolver con la justicia casos como extorsiones y atentados en poblaciones como Cabrera, Venecia y Gutiérrez y la zona del páramo de Sumapaz.

“Aquí nacimos y aquí nos quedamos”, dijo a El Espectador hace dos años, aunque hoy apareció en lo que el Gobierno nacional cree es un lugar de Venezuela.

Frente al rearme anunciado por Iván Márquez, varios analistas opinaron que se debe pensar con cabeza fría las acciones a tomar desde el Gobierno, pero que sin duda es otro  duro golpe para los acuerdos de paz, porque pierden credibilidad.

«Sin duda esto es un reto para la sociedad colombiana porque no debemos caer en discursos incendiarios, cuando lo que se debe respaldar es la paz. Hay que insistir en el ideal de la búsqueda de la paz con respaldo a la Constitución y las leyes», dijo Elber Gutiérrez, jefe de Redacción de El Espectador y analista del proceso de paz.