‘Tenemos una misión imposible’

El padre Francisco José de Roux Rengifo dice que, sin embargo, el documento que sea publicado en dos años podrá ser incómodo para muchos.

El presidente de la Comisión de la Verdad estuvo en Villavicencio para explicar los alcances de esta entidad y lo que espera lograr en los próximos dos años en relación con la responsabilidad histórica del conflicto.

En la familia del padre Francisco José de Roux Rengifo (F.R.) son siete hermanos y varios de ellos han sido conocidos: Gustavo fue ministro de Salud en el gobierno de César Gaviria; o Carlos Vicente, que como concejal de Bogotá ayudó a develar la corrupción en la administración de Samuel Moreno. Ahora él, como sacerdote jesuita, se ha convertido en uno de los protagonistas del posconflicto al presidir la Comisión Nacional para el Esclarecimiento de la Verdad la Convivencia y la No Repetición. Tiende a hablar pausado, y a pesar de que a veces lo interrumpen al hablar, prefiere escuchar a su interlocutor que decir largos discursos. Recientemente estuvo en Villavicencio y Periódico del Meta (PDM) lo consultó para evaluar cómo va la misión que le encomendaron a él y a su comisión de relatar la verdad cuando aún hay conflicto.

PDM: ¿Qué es la Comisión de la Verdad?

F.R: Es una entidad del Estado, con carácter constitucional. No somos una ONG de Derechos Humanos, ni un instituto de estudios. Esta es una institución autónoma que nace de los acuerdos de paz y es una de llamadas “instituciones de la transición”.

PDM: ¿Quiénes la conforman?

F.R: La conformamos once personas, cinco mujeres y seis hombres y fuimos nombrados por el Comité de Escogencia que eran tres extranjeros, uno nombrado por el Parlamento Europeo, otro nombrado por las cortes europeas, otro por el Secretario General de ONU. Otro designado por un magistrado colombiano y una científica, una doctora en química, nombrada por los rectores de las universidades públicas del país. Es totalmente independiente de las Farc y del Gobierno.

PDM: Saber la verdad parece difícil…

F.R: La tarea que tenemos es una misión imposible, absolutamente imposible. Nosotros tenemos, en los 28 meses que nos quedan, lograr un esclarecimiento de lo que nos pasó en esta tragedia del conflicto colombiano. La idea es hacerlo de tal manera que escuchemos todos los puntos de vista: actores del conflicto, empresarios, ganaderos, víctimas, exiliados, etc.

PDM: ¿Cómo debe ser ese relato?

F.R: Debe ser un relato que no acreciente entre nosotros las polarizaciones, los odios, los apetitos de venganza, las indignaciones, sino que nos ayude a comprender quiénes somos nosotros y porqué nos metidos en esta guerra y cómo vamos a hacer para salir juntos. Yo a veces pienso que tiene que ser un relato que no solamente nos ayude a comprendernos a todos, sino que hasta nos de compasión de nosotros mismos. Debe estar listo para finales de noviembre del 2021.

PDM: ¿Es comprendernos como país?

F.R: Sí. Aceptando que pensamos diferente y que tenemos puntos de vista político distintos, filosofías distintas, etnias, concepciones de género distintas. Esto lo vamos a construir juntos o sino no habrá futuro para los nietos de nadie. Pero al mismo tiempo tenemos que reconocer la dignidad de las víctimas, para que dejen de ser simplemente sufrientes y encuentren que al participar en esto actúan como ciudadanos, para tratar de construir un país.

PDM: ¿La Comisión busca responsables?

F.R: Nosotros no buscamos responsabilidades jurídicas, no condenamos ni juzgamos a nadie. Buscamos es la responsabilidad histórica, la responsabilidad ética, y la responsabilidad, si ustedes quieren, política en el sentido más grande, en la aceptación de Nación de los colombianos.

PDM: ¿Buscan la verdad de quién?

F.R.: Esta no es la verdad de la Comisión, será la verdad de los colombianos. ¿Quiénes somos nosotros para decirle al Meta cuál es su verdad? La verdad del Meta tiene que salir del Meta, pero tenemos que avanzar hacia la no repetición. No hay una verdad del Estado, eso sería absurdo, una verdad estatal, eso no existe. El estado también es responsable, pero es que además no vamos a darle un punto final, no vamos a señalar a
ninguna persona, eso le toca a la JEP, no a nosotros.

PDM: ¿El documento final tendrá recomendaciones para la no repetición?

F.R: Todas las comisiones terminan con una lista de cosas pero eso no sirve para nada, porque eso nadie lo va a cumplir, es un saludo a la bandera. Nosotros quisiéramos que al final presentáramos unas pocas cosas; unas seis cosas, que uno dijera “si estas seis cosas se hacen, en este país no nos volvemos a matar”. Pero tiene que ser un acuerdo entre todo.

PDM: ¿Cuál es la metodología?

F.R: La metodología no es ninguna cosa del otro mundo. Vamos a las víctimas directamente, entonces tenemos un conjunto de protocolos con sumo respeto, con cuidado de no irlas a revictimizar al volver a contar un relato, acercándonos sobre la voluntad de las víctimas de todos los lados.

PDM: ¿Todas las víctimas?

F.R: Ustedes comprenderán que ha habido nueve millones de víctimas. Hemos echado mano de una gran cantidad de bancos de datos que hay en el país sobre las víctimas, por ejemplo, cogimos todo el banco de datos de la Unidad de Víctimas, Centro de Memoria Histórica, Fiscalía, bases del Ejército con quienes hicimos unos protocolos para acceder a información reservada.

PDM: ¿Qué hacen con todo eso?

F.R: Nosotros establecemos lo que se llama patrones. ¿Qué es un patrón? Es por ejemplo cuando vamos viendo que hay un problema por ejemplo con la violación de las mujeres en la guerra, en un determinado territorio. Se arma un patrón con una descripción del fenómeno, eso toma mucha reflexión y una vez que tenemos eso, vamos mas a fondo y es a hacer lo que se llama un contexto explicativo.

PDM: ¿Para establecer por qué nace ese fenómeno de violencia?

F.R: Exacto. No nos basta la descripción, trataremos de explicar esto de donde viene, cuál es la historia para que llegáramos a esa locura, cuáles eran las razones políticas, cuáles eran las razones económicas, cuál era la guerra, las razones culturales. Tenemos que establecer responsabilidades históricas, claro, eso puede ser incómodo para los gobiernos en determinado momento, eso lo sabemos.

PDM: ¿Cómo garantizan la imparcialidad?

F.R: Tenemos un desafío espiritual, es muy duro. En la comisión tenemos que renunciar a toda búsqueda que sea para apoyar a un amigo político, o a un amigo familiar, o a una institución con la cual uno ha trabajado. No podemos inclinarnos a ningún lado, nosotros no podemos complacer a una audiencia, nosotros no podemos hacer eso.