Sembratón del 12 de octubre | Opinión

Carlos Eduardo Correa, ministro de Ambiente.

Por Carlos Eduardo Correa. Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

El 12 de octubre el Meta participará en la Gran Sembratón Nacional. Vamos a decirle al mundo que el país está conectado con sus metas ambientales. Las siembras se harán en zonas que requieren restauración de ecosistemas y la recuperación de áreas degradadas por fenómenos como la deforestación y el uso inadecuado de los recursos naturales.

Esta Gran Sembratón Nacional es importante no solo para cumplir con la ambiciosa meta del Gobierno y el Ministerio, sino porque los árboles tienen múltiples beneficios para el medio ambiente: proporcionan el aire y reducen su temperatura, filtran los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas, regulan el flujo de agua y mejoran su calidad, mitigan el cambio climático al absorber CO2 y capturar carbono, proveen alimentos como frutas, hojas y fruto seco, y aumentan la biodiversidad urbana, entre otros.

Cuando sembramos un árbol, sembramos vida. Acompáñennos en esta jornada nacional, vamos a decirle al mundo una vez más que los Llanos Orientales y Colombia son actores principal en la lucha global contra el cambio climático y que el país está conectado con sus metas ambientales. Lo he dicho en diferentes escenarios y hoy lo repito: si Colombia respira bien, nosotros respiramos mejor.

Las instituciones y personas que quieran sumarse a esta jornada nacional deben escoger una planta nativa de su municipio o departamento con una altura superior a 50 centímetros, elegir un lugar propicio para la siembra (cuencas, rondas hídricas, nacimientos de agua, reservas forestales); asegurarse de que el sitio no sea agreste, con suelos rocosos, de alta pendiente, con altos niveles de erosión o movimientos en masa; evitar perímetros con paso de cables de alta tensión, tuberías de acueductos, gasoductos, oleoductos u otro tipo de infraestructura que pueda alterar el desarrollo del material vegetal.

Además, es fundamental tener en cuenta el mantenimiento y el seguimiento de las siembras por lo menos cuatro veces al año, con el fin de garantizar el éxito de las acciones de restauración y permanencia en el tiempo.