Sus manos ahora diseñan tapabocas

La cuarentena las ha afectado porque las ha retrasado en muchos proyectos que tenían pendientes.

Luz Herminda Velandia, de 36 años, y otras 30 excombatientes que integran la Asociación de Mujeres Emprendedoras por la Paz, diseñan tapabocas en un taller ubicado en el centro poblado Georgina Ortiz, en Vista Hermosa, al sur del Meta.

El proyecto de confección de tapabocas se logró gracias a la articulación entre la Misión de Naciones Unidas y PNUD. La iniciativa hace parte de un proyecto inicial de confección de lencería liderado por la FAO.

“Iniciamos con un proyecto de elaboración de lencería, pero por la crisis sanitaria que se presenta en el mundo y el país por la llegada del virus del covid-19 se presentó un proyecto para producir tapabocas y llevamos un mes elaborándolos”, detalló la excombatiente.

Añadió que la iniciativa de elaborar tapabocas y comercializarlos en diferentes municipios del Meta nació de estas organizaciones internacionales que apoyan el proceso de paz.

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“A la semana producimos aproximadamente unos 10.200 tapabocas. Además, tenemos pendiente un contrato con la alcaldía de Puerto Rico para entregar 6.000 tapabocas y, a su vez, con la Cruz Roja, a quienes confeccionaremos unos 11.000 tapabocas”, contó la microempresaria.

Los tapabocas producidos por las excombatientes tienen un valor de $2.450. Se confeccionan en un material que es certificado por el Invima, además son de uso hospitalario. “Este material es uno de los mejores  que hay en el país y se puede utilizar sin ningún problema”, indicó Luz Herminda.

De las 30 excombatientes que hacen parte de este proyecto, solo 22 están trabajando por ahora, ya que las otras ocho son madres y por temas de seguridad no pueden ingresar niños al taller de confección, donde hay nueve máquinas, cuatro de ellas planas, una fileteadora, una cortadora y una pegabotones.

“Como no tenemos un centro de cuidado infantil a las mamitas se les dificultad ir a trabajar, pero ellas en este momento están realizando otras labores”, señaló Luz Herminda.

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A esta excombatiente de las Farc la vida le cambió tras el proceso de paz, y aunque confiesa que ha sido difícil adaptarse a su nueva vida como civil, sueña con expandir este proyecto con sus demás compañeras, adquirir más experiencia y crecer como empresarias tanto en la región como en el país.

Después de que terminen la emergencia, las excombatientes de las Farc tienen pensado seguir con su proyecto de lencería y si es viables lo alternarán con el diseño de tapabocas.

Además, seguirán asociadas porque según, lo que ha aprendido Luz Herminda, “para emprender hay que tener bases sólidas y eso hicimos desde el principio para que las muchachas entiendan que somos una asociación que quiere crecer y seguir trabajando en unidad”, indicó la excombatiente.

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