Tras las huellas de Restrepo

Restrepo debe su crecimiento a dos acontecimientos: la construcción de la colonia penal y la explotación de las minas de sal. Ambas hoy no existen o dejaron de ser importantes.

Aprovechando los 100 años que cumplió la Ley del Congreso con la que cambió su nombre, Periódico del Meta hace un repaso por una parte de la historia de este municipio.

Don Luis Alberto Hernández, de 77 años, guarda con gran orgullo la cinta magnetofónica, grabada por él mismo, el 2 de marzo de 2007. En ese preciado archivo Odilia Galvis Jara narra acontecimientos inéditos de lo que fue el nacimiento del municipio de Restrepo.
Recordar estos eventos le dan vida y sentido de pertenencia a esas raíces restrepenses a este veterano y reconocido gestor cultural, quien dice que las palabras de la “señorita Galvis son el libro de la historia de Restrepo”.

Restrepo hace parte del corredor turístico del piedemonte llanero y desea aprovechar sus riquezas culturales.

Don Luis Alberto, al reproducir los audios, es trasportado a momentos que lo llenaban de alegría cuando aquel municipio era solo un caserío de unas pocas viviendas que fue aumentando de tamaño alrededor de una colonia penal, en terrenos donados por el abogado y parlamentario Emiliano Restrepo Echavarria, quien le propuso al presidente Rafael Reyes construir la primera cárcel de los Llanos Orientales.

Cada que una experiencia jocosa salía a relucir en los audios o que su voz, aún juvenil, aparecía entre las grabaciones, su rostro sonreía. Sin embargo, la alegría de transmitir este tesoro lo invadió desde el primer instante.

Al tiempo con las sonrisas, el audio avanzaba, y con una voz cansada, la señorita Odilia, que para el momento de la grabación teñía alrededor de 70 años, contaba, con gran exactitud, fechas y momentos claves que dieron origen al municipio de Restrepo.

En 1905, llegó a la intendencia del Meta la Colonia Penal Militar, esta se ubicó en lo que hoy día se conoce como la vereda de Choapal. En el centro penitenciario se acogían presos por delitos simples, como contrabando, estafas al Estado, presos liberales de la guerra de los Mil Días y opositores al presidente Rafael Reyes. Con la llegada de La Colonia a los Llanos también arribaron las esposas de los presidiarios y bastantes meretrices en busca de centavos.

Fue tal el asentamiento en la zona, que el General Mutis, director de la Colonia Penal Militar, envió a Antonio Florez a inspeccionar la zona con el objetivo de hacer una agrupación poblacional y fundar un caserío.

Tras varios días de travesía a lomo de mulas y armados, llegaron los hombres comandados por Florez, a lo que hoy es el Parque Central, que, para ese entonces era una planicie, rodeada de agua y un inmenso Llano; ahí decidieron que se agruparían, junto a los presos liberados por buena conducta, sus esposas y las demás personas que, poco a poco iban arribando a esa parte de la región.

Luego de hallar el lugar perfecto para la instalación, llegó a la zona el adinerado abogado Emiliano Restrepo, a quien pertenecían aquellas tierras parte una inmensa finca llamada La Vanguardia.

Tras los acuerdos entre colonos y el dueño de la hacienda, realizaron los planos de lo que serían sus nuevas viviendas: contaría con 39 manzanas e iría desde Caño Seco hasta el Rio Upín. En 1908 se fundó el corregimiento de La Colonia, que derivó su nombre por el centro penitenciario, pues alrededor de la estructura se gestaron los cambios en la zona. El primer corregidor fue el mismo director del centro carcelario, el General Mutis, quien apoyó a muchas familias que estaban a la espera de construir sus casas.