Un paraíso de aventura en Cubarral

Si quiere vivir adrenalina pura, apartarse de los trancones y el ruido de los motores, descansar de los trajines  de la vida moderna y sentir la magia de la naturaleza, usted puede hacer todo esto en un viaje por el municipio de Cubarral.

 Un pueblo lleno de historia, aguas cristalinas, cascadas, naturaleza virgen, aventura, selva, montañas que se alzan a lo largo y ancho del teritorio, rocas que se elevan por encima de la llanura y el encanto de la sabana. Cubarral es un territorio bendecido por lanaturaleza, donde los aventureros pueden encontrar de todo en un mismo destino.

Este paraíso de la llanura colombiana, ubicado a 60 kilómetros de Villavicencio, en carro, ha cobrado vida en los últimos años. Ha dejado atrás los rigores de la guerra y empieza a florecer ante el mundo. La historia dice que fue fundado el tres de julio de 1901.

Cubarral se ha caracterizado por ser un municipio agrícola y ganadero, donde el plátano, la yuca, el cacao y las vacas de ordeño se conjugan formando uno de los paisajes más hermosos de la Media Colombia.

En este destino usted puede pasar un día o un fin de semana, caminando por las montañas a través de un sendero de 2.5 kilómetros, en los que podrá sentir la naturaleza en toda su expresión.  A unos cinco minutos del casco urbano de este municipio, podrá realizar avistamiento de aves. A lo largo de 20 kilómetros de extensión se pueden encontrar el Gallito de Roca, el ganso Orinoco Goose (Neochen jubata), el guamuco Horned Screamer (Anhima cornuta) y la pava hedionda Hoatzin (Opisthocomus hoazin), patos (Dendrocygna Whistling-Ducks) e íbices (Phimosus, Edocimus Ibis), entre otros, que crean un espectáculo de formas y colores que contrasta con el verde de los Llanos.

Sí le gustan los planes más atrevidos, aquí también es posible hacer recorridos a caballo, en los que podrá recorrer los senderos y la llanura empedrada que se divisa por todo el municipio, disfrutar de la espesa vegetación, el canto de los pájaros y el rose del viento cálido que se combina con el sol ardiente de la llanura.    

Para los amantes de deporte extremo las aguas blancas del río Ariari se prestan para una amplia variedad de actividades que duran entre uno y varios días, dependiendo de la aventura que se busque. Recorridos de hasta 50 minutos que pasan por rápidos de clase III, en el que pueden participar niños desde los 12 años, y de clase VI, para los más experimentados aventureros.

Y es que en lo más alto de Cubarral, es el hogar del páramo más grande del mundo. El Sumapaz, en una Laguna azul nace el río Ariari, nombre que en lengua Guayupe, significa Oro-oro que luego de bañar gran parte del departamento, se junta con el río Guayabero y forman el río Guaviare.

En medio de ese recorrido, en Puerto Angosturas se crea el raudal más rápido del Ariari, el mejor lugar para la práctica del rafting en los Llanos. Una descolgada de aguas turbulentas de 9 kilómetros hasta el puente de La Amistad. Acomodado en un bote, con chaleco, casco y remo, los aventureros descargan toda su adrenalina ola tras ola, acompañados de un paisaje sin meandros que permiten, se pierda la vista a lo más lejos del cauce.

Otros planes para quienes disfrutan las actividades extremas incluyen el rapel, que consiste en saltar al vacío desde la superficie de un puente colgante sujeto de arneses y cuerdas, a 16 metros de altura, hasta  las profundidades de la selva cubarralense.  Los verdes paisajes de esta zona del departamento también se prestan para practicar ciclomontañismo y descenso de cascadas.

Además de encontrar una infinidad de actividades para divertirse en familia, este sitio ofrece la posibilidad de romper la rutina, cambiar el ruido de la ciudad y el estrés de los interminables trancones, por lo contrario. Un lugar tranquilo, apacible, con aroma de café recién colado en la mañana, con un susurro al oído del canto de las aves, o el arrollador zumbido de un raudal como el del río Ariari, en Puerto Angosturas.

Sí. Un lugar con montañas de todas las formas y colores e imponentes escenarios natrales, donde el único ruido diferente al campo, es el de una tarabita que se escucha cuando el cable de metal con la polea que desplaza a los campesinos con sus productos que traen del otro lado del río, a venderlos a Cubarral.  Todo esto es lo que se puede vivir en este centro poblado y son estos atractivos los que la hacen un lugar completo y encantador para disfrutar de momentos de aventura y por qué no de unas vacaciones en familia.