Una editora de cine colombiana se destaca en Los Ángeles

Cineasta bogotana se destaca en Los Ángeles

La joven cineasta bogotana Camila Mejía Duque es reconocida como editora de tres cortometrajes en festivales de cine independiente.

Abrirse paso en el competido mundo de los realizadores independientes en la meca del cine no es tarea fácil. En pequeños festivales de cine recientes, tres cortometrajes editados por Mejía han resultado ganadores. Uno de ellos es ’64 Koufax (2018); este corto es selección oficial del Miami Independent Film Festival, Los Angeles Film Awards y el Milledgeville-Eatonton Film Festival. Además fue semi-finalista como mejor corto en el Los Angeles Independent Film Festival y Los Angeles Cine Fest, y ganador a mejor cortometraje de ficción en el Barcelona Planet Film Festival.

También en 2017, Mejía Duque logró un especial reconocimiento con su corto de siete minutos y medio titulado The Fat One, que hizo todo un circuito de festivales a lo largo del año, como selección oficial del Ocean City Film Festival, el Lady Filmmakers Festival, el Latino Film Market, el festival Online SHORT to the Point y el Orlando Film Festival, y finalista como mejor corto de ficción en Los Angeles CineFest y el NCCC Film & Animation Festival.

Además, la realizadora de 26 años fue la editora de Fragile (2017), corto ganador como Best Indie Film en el Festigious International Film Festival (diciembre de 2017) y Best Indie Film en Los Angeles Film Awards (en enero de 2018), y en el Top Shorts Online Film Festival (en febrero de 2018).

Todos estos son pequeños festivales que reconocen el talento local e internacional de realizadores independientes que están empezando sus carreras, y buscan ampliar espacios de exposición y promoción con el fin de darlos a conocer y distribuir sus historias.

Camila Mejía estudió Comunicación Social con énfasis en Medios Audiovisuales en la Universidad Javeriana de Bogotá. En su último año de carrera empezó a trabajar con la productora Ícaro Films, con la que editó la primera temporada de la serie web Noobs, de Ismael Egui, que fue selección oficial en BAWF (Buenos Aires Web Fest) y ganadora en los Series Web Awards en Lima en 2016.

En 2015 decide viajar a los Estados Unidos en busca de sus sueños como editora cinematográfica y actriz. En la universidad editó cerca de nueve tesis de sus compañeros, logró demostrar su talento y habilidades, y ganarse la admiración de algunos de sus profesores que la llamaron para que les trabajara como editora en sus proyectos. Hace poco, empezó una pasantía de edición en la serie de televisión de Paramount Pictures NCIS:LA (una producción de ficción basada en un equipo de agentes especiales del Servicio de Investigación Criminal de la Marina de los Estados Unidos que trabaja en Los Ángeles).

Acerca de la labor pocas veces visibilizada de los editores de cine, Camila Mejía Duque asegura que “Como editora, mi labor es asegurarme de lograr un producto final que mueva a la gente, que tenga sentido y que sea apreciado, mi trabajo es ser invisible y que las audiencias puedan disfrutar de una historia coherente y emocionante sin que noten mi mano en ella”

La edición es uno de los trabajos más importantes y, sin embargo, menos reconocidos de la industria cinematográfica. En general, cuando las personas piensan en películas, reconocen a directores y a actores; los grandes aficionados al cine también sabrán de escritores y de cinematógrafos, pero en muy contadas ocasiones, identificarán los nombres de los grandes editores.

¿Cómo describe el papel de la edición en el resultado final de una película?

La edición es el último paso entre el rodaje de la película y la audiencia; es donde las piezas del rompecabezas se arman. Editar no es sólo poner una imagen detrás de otra, es saber qué imagen poner en qué momento y darle sentido a la historia, para que la película se desarrolle en su tiempo y con su estilo. El editor es como el segundo director, es el responsable de tomar todas las horas de material y ordenarlas en una secuencia que transmita el mensaje original del film. Un editor tiene la responsabilidad de escoger la mejor toma, tanto a nivel de actuación –para elegir la más convincente-, como del trabajo del camarógrafo y resaltar el trabajo que ha hecho el equipo de rodaje.

¿En qué radica la destreza de un buen editor?

Un buen editor será capaz de hacer tolerable un film mal realizado y, de la misma manera, un mal editor puede arruinar el trabajo de un muy buen equipo y volverlo incoherente y confuso. El trabajo del editor es ser invisible. Una película bien editada fluye de tal manera que el espectador nunca tiene la oportunidad de pensar que hay cambios de plano y de perspectiva. Cuando esto sucede es, o intencional, o sinónimo de un error en edición. El editor debe ser extremadamente preciso al momento de unir las secuencias, tanto así que la diferencia entre que algo se vea bien o haya un salto visual para la audiencia puede ser cuestión de un cuadro más o menos en un corte (dependiendo del producto hay 24 o 30 cuadros en un segundo).

¿Cómo trabaja el editor con el tiempo y el ritmo?

Por lo general, editar un producto de un minuto puede tardar entre hora y media a cuatro horas. Creo que un editor debe tener un muy buen sentido del ritmo; mucho de la edición es como la composición musical, es un instinto de saber cuándo cambiar de plano sin interrumpir al ojo, cómo armar el flujo de una secuencia y qué tan largo o corto debe ser un clip.

¿Cuál es su mayor talento como editora?

Al haber hecho una maestría en actuación, siento que una de mis grandes fortalezas es la de editar para el actor, editar para la calidad del desempeño de éste; siento que tengo una alta capacidad de discernir entre buenas y malas actuaciones y sé cómo escoger lo mejor de cada personaje para elevar la historia. También creo que tengo un buen sentido del ritmo y sé seguir mi instinto a la hora de cortar y armar secuencias.

¿Por qué el rol de editor es tan poco reconocido y tan escasamente visibilizado?

Este es uno de los trabajos menos glamorosos de la industria. El editor no sale a grabar con equipos elegantes, ni está delante ni detrás de cámaras con los actores, productores, directores y

equipo de rodaje. El editor trabaja solo en un cuarto oscuro por meses y a veces hasta años para finalizar un producto. El editor es equivalente en la industria al ‘nerdo’ del colegio, importante e inteligente, pero introvertido y escondido. Sin embargo, los profesionales del cine saben la importancia de un editor y es uno de los trabajos mejor remunerados dentro de las producciones.

¿Es fácil ser mujer editora en Los Ángeles? ¿Qué mujeres se han destacado de la mano de grandes directores y en qué películas?

La edición es uno de los contados campos de la industria cinematográfica donde es reconocido y valorado el papel de la mujer. Aproximadamente el 40% de las grandes compañías de edición está conformado por mujeres. Esto se atribuye a que hacia 1950 el trabajo de editar era comparado con la labor de coser, un trabajo técnico, preciso y sutil que sí podía ser realizado por mujeres. Históricamente, muchos de los directores más destacados de la industria cinematográfica han formado relaciones estrechas con sus editoras y no confían en nadie más para editar sus películas. De las mujeres editoras más destacadas están Thelma Schoonmaker que siempre trabaja con Martin Scorsese; Alisa Lepselter que trabaja con Woody Allen y Sally Menke que era la editora de cabecera de Quentin Tarantino antes de morir. Otra editora que vale la pena mencionar es Dede Allen, conocida como “La doctora del film” que trabajó con grandes estudios y editó filmes como “Bonnie and Clyde” y “Dog Day Afternoon”. No obstante hay pocas mujeres en este rol. Por ejemplo, En NCIS:LA de un equipo de edición de 10 personas, solo una es mujer.

¿Cuál es la nueva tendencia de inclusión de talento en las producciones de Hollywood?

Gracias a todos los movimientos de inclusión que han venido sucediendo en el último año, Hollywood está buscando diversificar a las personas que emplea; sí me he encontrado iniciativas donde se buscan sólo personas de color, o se busca incentivar a la mujer, o a los latinos y creo que todo esto nace de la resistencia de la industria cinematográfica al presidente Trump.

¿Cómo vislumbra sus oportunidades profesionales en el campo de la edición en Los Ángeles?

Hay mucho trabajo y muchas oportunidades, creo que además cuando empiezas a destacarte por tus productos, la gente comienza a confiar en lo que haces y el trabajo llega. En este momento estoy editando dos cortometrajes y tengo otros cuatro en los que ya me contrataron para empezar a editar en Abril. Tengo un prospecto de un largometraje en Agosto y así, las oportunidades van saliendo. Lo bueno de estar en una ciudad que se dedica al cine como Los Ángeles, es que en todas las esquinas hay proyectos en los que puedes trabajar.