‘Una mujer que se ama a sí misma, sale adelante’: Cielo Olave Monsalve

Para Cielo, ser líder significa trabajar al lado de las personas y no solo coordinar o llevar la representatividad de un grupo.

El carácter de Cielo Olave Monsalve (C.O.), una mujer campesina, líder de la Fundación de Familias Productoras de Café Especial de La Macarena (Faprocafem), y el cual ha sido puesto a prueba varias veces, fue suficiente para que la semana pasada se ganara el reconocimiento como Mujer Cofrem 2018.

Su trabajo beneficia a más de 50 familias cultivadoras de café, en veredas alejadas hasta cinco horas del casco urbano de Mesetas y también promueve el turismo.
Periódico del Meta (PDM) dialogó con ella para indagar cómo es que una mujer campesina, enfrentando situaciones adversas e incluso el machismo, se convierte en líder de su comunidad.

PDM: ¿Cómo fue su infancia?
C.O.: Mi niñez fue muy feliz. Crecí con el amor necesario de mis padres. Nací en Bogotá, pero desde que tenía ocho años conocí la realidad de Mesetas y su zona rural porque mi familia la visitaba a cada rato y venía a vacaciones. Pertenecemos a la comunidad Iglesia Pentecostal Unida de Colombia y por esa época mi familia reabría la obra en Jardín de Peñas (vereda a más de una hora de Mesetas).

PDM: ¿Y esa dramática realidad de Mesetas la afectaba de niña?
C.O.: Pues mi familia era prudente en mantenerme aislada. Sin embargo, cuando a veces veía gente tendida en el polideportivo, pensaba que estaban dormidos, no sabía que eran muertos. En estos territorios también se aprende a ser prudente.

PDM: Era una realidad difícil de ocultar
C.O.: Por supuesto, pero gracias a la obra de la Iglesia sabíamos que no todos los que vivían allá eran violentos. Cuando empezamos a trabajar con jóvenes, precisamente el objetivo era evitar que se fueran a los grupos armados. Una de nuestras mestas es quitar ese estigma de violencia que pesa sobre la región.

PDM: ¿Cuál era esa obra de la Iglesia?
C.O.: Básicamente tratar de restaurar heridas desde lo espiritual. No era fácil enfrentarse a esa realidad violenta día a día. Mi primer trabajo como líder fue a los 16 años con un grupo de 50 niños de Jardín de Peñas a los que con lúdica y recreación les ensañaba a respetar su cuerpo, a perdonar y tener valores. A los 19 años me casé y me fui a vivir a la vereda Cafetales.

PDM: ¿Qué recuerda más de esa época?
C.O.: No olvido cómo a pesar de la violencia que podían tener los niños a su alrededor, en sus dibujos siempre pintaban paisajes llenos de esperanza, el campo próspero y a la gente unida. Eso me marcó mucho.

PDM: ¿Hoy cuál es su trabajo?
C.O.: Trabajo hace más de cinco con 50 familias productoras de café en Faprocafem, también en turismo sostenible. La labor impacta a 430 familias en veredas como La Paz, Jardín de Peñas, Porvenir, La Reforma, Bajo Concia, Montañitas, etcétera.

PDM: ¿Cuál es la producción de la Asociación?
C.O.: Producimos más de 5.000 kilos de café mensualmente, en 15 veredas alrededor de Jardín de Peñas Es comercializado en la cooperativa y la idea es tener un mercado directo.

PDM: Pero usted está en otras asociaciones…
C.O.: Sí. Hago parte de la asociación de jóvenes, de mujeres, de ganaderos y de caucheros, de familias. Todas esas asociaciones se han creado porque antes las personas estaban muy dispersas y parecía que compitieran entre ellas.

PDM: ¿Cuál es su objetivo como lideresa?
C.O. Es cierto que fuimos afectados por el conflicto, pero no queremos que nos vean solo como víctimas. Queremos empoderar a los habitantes de un territorio para que comprendan que se puede ser campesinos emprendedores con sus cultivos y con el turismo. El desarrollo del país está en el campo, cuidándolo y respetándolo.

PDM: ¿Cómo cree que ayudará este premio?
C.O.: No me gané el premio por ser Cielo Olave, me lo gané porque Dios está conmigo y muestra la senda. Este proceso ha sido muy duro y hemos pasado por cosas muy complejas, pero Él nos ha ayudado. Esto ayudará a visibilizar más el trabajo, el territorio y sus habitantes, pero el que abrirá las puertas es Dios. Nosotros queremos que más familias se beneficien.

PDM: ¿Cómo convence a los que no son tan creyentes?
C.O.: Independienteme del credo, lo importante es que tengan amor propio. Si la persona no tiene autoestima será complicado de que surja así tenga las herramientas.

PDM: ¿Qué le falta a la mujer campesina para consolidar liderazgos?
C.O: Aunque se han abierto espacios, aún hace falta que se reconozca la labor de las lideresas. Muchas veces hay un estigma con las mujeres porque la concepcion machista es que si le va bien, se ha acostado con alguien. Todos esos prejuicios hay que vencerlos.

PDM: ¿Usted ha luchado con la estructura machista del campesino?
C.O.: Sí. En especial con otros hombres líderes porque piensan que uno es competencia para ellos. Siempre he tenido el apoyo de la comunidad, pero a veces chocamos con hombres que tienen conceptos machistas como pensar que la mujer es para que esté en la casa.

PDM: ¿A qué mujer admira?
C.O.: Primero a mi madre, pero también a todas las mujeres que se levantan todos los días a sacar adelante sus hijos y que salen adelante solas. Ellas merecen premios porque son ejemplo.

PDM: ¿Qué opina de la Gobernadora del Meta?
C.O.: Cada uno dirá si es la mejor Gobernadora, pero con toda seguridad le digo que ella ha logrado recuperar espacios y escenarios para mujeres en los que antes no habíamos podido estar. Ha visibilizado a la mujer campesina sin dejar de lado a las de la ciudad. Me consta que conoce el territorio y que es gran apoyo para las mujeres.

PDM: ¿Cómo ha vencido el machismo?
C.O.: Con el ejemplo. Cuando uno es líder no es solo para mandar, representar o coordinar, sino para meterse en los procesos y trabajar al lado de la gente. Ese reconocimiento es el que logra que lo vean a uno como líder.

PDM: ¿Hay más posibilidades para la mujer rural?
C.O.: Sí,pero aún hay obstáculos. El machismo es uno de los muros fuertes que hay que derribar.

PDM: ¿Qué le diría a las mujeres del Meta?
C.O.: Que se amen y se repeten a sí mismas. Deben empezar a quererse ellas, ese es el primer paso para salir adelante. No importa lo que digan las demás personas de ella.