Volvimos a perder

Foto: tomada de El Espectador

La guerra contra el narcotráfico nunca ha estado ganada pero se venía ganando en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Solo con mirar las cifras nos damos cuentas que los cultivos de coca y la exportación de cocaína disminuyó notablemente en ese periodo de gobierno y que si se le hubiese dado continuidad como se esperaba, las cifras serían completamente favorables a la lucha contra ese flagelo. Victoria que se interrumpió y guerra que se empezó a perder a partir del gobierno de Santos Calderón y más exactamente desde el 2016, después del Acuerdo de La Habana.

Y no es que esté en desacuerdo con pacificar a Colombia sino que las cifras de los informes lo demuestran con contundencia. A partir de la eliminación de la aspersión aérea los aumentos de los cultivos y los rendimientos de la producción de cocaína se han disparado preocupantemente.

Así lo demuestra la evolución de las cifras y las gráficas de la oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, quienes son los que mejor llevan las estadísticas, ya que desde 1986 cuando la bonanza marimbera, vienen haciéndolas y cuando prácticamente no existía una mata de coca en Colombia, ya que los narcotraficantes colombianos la importaban de Bolivia y Perú.

Con el Plan Colombia y la aspersión aérea que afecta y disminuye los cultivos y permite que el rendimiento de la hoja de coca sea muchísimo menor afectando notalmente la producción. Las plantas asperjadas que no recibieron la dosis mortal necesaria pierden su capacidad para producir hojas al ritmo de antes, disminuyendo el contenido de alcaloides y afectando la pureza de la cocaína.

Luego en el gobierno Santos Calderón hay un cambio radical en la política, la aspersión aérea es suspendida por petición de las Farc. Y hasta la fecha de hoy tiene disparado los cultivos y la producción de cocaína a niveles alarmantes, la aparición de miles de grupos delincuenciales y la llegada de una nueva guerra: la guerra contra el narcotráfico, que está casi perdida sin la aspersión aérea.