Editorial: Alguien miente

Hospital departamental de Villavicencio

Por el bien de la región, esperemos que no nos estén mintiendo, y que las autoridades departamentales y nacionales le digan la verdad al Meta.

En agosto del 2018, la Procuraduría General de la Nación destituyó e inhabilitó “por 10 años a la exsubgerente administrativa del Hospital Departamental de Villavicencio (HDV), Dorelly Díaz Martínez, y suspendió un mes al exgerente, Juan Carlos Triana Pérez, por irregularidades en la contratación de suministros para la institución hospitalaria entre abril de 2013 y septiembre de 2014”.

Este era apenas un reflejo del desgreño administrativo que atravesaba el centro asistencial más importante de la región. Cuando la Superintendencia de Salud decide intervenirlo en 2015, los llaneros pensábamos que el Gobierno Santos iba a despolitizarlo y recuperarlo. Sin embargo, pese a la intervención de más de más de cuatro años, hoy el futuro del HDV no es claro y alguien parece mentir sobre su presente.

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El procurador General, Fernando Carrillo Florez, hace apenas un año, dijo en Villavicencio que, “la intervención del hospital no ha servido para nada”, y que el hospital mantenía la calificación de riesgo alto después de tres años y cinco meses de tener la vigilancia directa de la Superintendencia Nacional de Salud.

En enero pasado, cuando la Súper hizo entrega del hospital a la Gobernación del Meta, Óscar Gálvez, el agente interventor, dijo que, “se había logrado poner fin a las crisis del centro médico”. Pero la Procuraduría ya había denunciado que se habían contratado a más de 17 personas naturales y jurídicas, sin proceso de selección, para gestionar cobro de cartera a las EPS, con honorarios millonarios a particulares contratados de manera directa.

La gestión de todas maneras no sirvió de mucho porque, al Hospital Departamental de Villavicencio hoy le siguen adeudando más de 292.702 millones de pesos, y hay indicios, dijo Carrillo Florez, de que hubo una pésima gestión del agente interventor. Pero el 24 de enero, cuando se entregó la administración del HDV a la Gobernación del Meta, los elogios mutuos se destacaron: del Superintendente al recién posesionado gobernador, porque el hospital quedaba en buenas manos; del agente interventor a la Superintendencia por dejarlo trabajar, y de Juan Guillermo Zuluaga a Gálvez por haber salvado el centro médico; es más, lo designó para que se quedara en la gerencia del Hospital.

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Cuando la Superintendencia nombró como interventor a Gálvez en el Hospital del
Magdalena, (quien desistió del cargo en el Meta “por razones personales”), el
gobernador, Carlos Caicedo, tuvo un fuerte roce con el superintendente por la
decisión. Alguien quiere decir mentiras en todo esto.

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