Alertan por aumento de casos de niños ahogados en piscinas y ríos

El incidente de Kubba, el artista urbano que se ahogó en aguas del río Güejar en mayo pasado, ha sido la muerte más sonada de los casos por inmersión en el Meta este año, infortunadamente no es la única y los casos aumentan de manera preocupante.

El pasado 7 de septiembre el Comando de Policía Meta reportó el hallazgo del cuerpo de un niño de 8 años en las aguas del río Manacacías en Puerto Gaitán. Según testigos, el menor estaba pescando y al lanzarse a las aguas perdió el control y pese a saber nadar no pudo controlar las corrientes del afluente que lo arrastraron, 300 metros abajo del muelle. 

La Asociación Nacional de Prevención de Ahogamiento (Asalvo) informó que al 31 de julio del 2016 se presentaron 84 casos fatales de accidentes por inmisión y sumersión en menores de 14, en el país, según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Lo llamativo de estas cifras es que el departamento del Meta que hasta el 2015 ocupaba el quinto puesto en casos fatales por ahogamiento en cuerpos de agua, pasó a ser el primero en este primer semestre.

“Los departamentos en los que más se presentaron estos casos son Meta con 10; seguido por Antioquia con 8; Valle del Cauca y Huila con 6 cada uno; y Casanare y Magdalena con 5”, aseguró Hortensia Espitaletta, presidenta de Asalvo, una ONG que busca disminuir las muertes por ahogamiento, en especial de los niños.

Y las cifras parece que respaldan el objetivo urgente de Asalvo: al 31 de julio del presente año se presentaron 43 casos en menores de 0 a 4 años en Colombia; 23 de 5 a 9 años y 18 de 10 a 14 años de edad.

“Los niños menores de cinco años son más propensos porque se atraen por el agua y no pueden entender el peligro al que están expuestos, sus pulmones son más pequeños que los de los adultos y se llenan rápidamente de agua, pueden ahogarse en cantidades mínimas de agua de tres centímetros y bastan solo 27 segundos para que el accidente sea fatal”, afirmó Hortensia Espitaletta.

El Meta representa un mayor riesgo porque al ser de clima cálido y alta afluencia de turismo, hay piscinas en casi cada conjunto cerrado y ríos con visitantes todos los municipios, por lo que el riesgo aumenta si no se toman los correctivos.

Añadió que en el 2015 se presentaron 146 ahogamientos en menores de 14 años y en promedio al 31 de julio de ese año, 85 casos, uno más que en el presente año “la mayoría de casos se presentan en el género masculino, que en el femenino y es importante que los padres de familia sepan cuáles son las razones”, asegura la presidenta de Asalvo.

La activista, quien justamente perdió a su hija en el 2007 en uno de estos accidentes, explicó que luego de un análisis se estableció que la principal causa de que este tipo de muertes se presenten es por el exceso de confianza entre quienes visitan piscinas o ríos en la región.

“Cuando vamos a los cuerpos de agua no vemos más allá de los riesgos. La natación es uno de los ejercicios más completos, pero solo con cinco centímetros o 27 segundos, puede ocurrir un ahogamiento. Es un evento rápido y silencioso. Es un exceso de confianza, los adultos no medimos los riesgos”, dijo la presidenta de Asalvo.

Saber nadar no es prenda de garantía para la prevención de accidentes en el agua y a esto se suma que los turistas o visitantes de los cuerpos de agua combinan natación con alcohol, que es igual de grave a conducir ebrio.

Cuatro factores de riesgo    

¿Cuáles son los factores que influyen en que las niñas se ahoguen menos que los niños?. Hortensia Espitaletta asegura que “después de analizar los datos y cifras obtenidos, determinamos que las niñas son menos impulsivas, son más fáciles de supervisar, realizan más actividades grupales y son más cautelosas, y es por esto que son menos propensas”

El llamado desde la asociación para padres de familia y cuidadores es seguir nuestros cuatro mandamientos en aras de mantener más vidas Asalvo:

 

  1. Supervisión visual permanente.
  2. Saber nadar (aunque disminuye los riesgos, nada remplaza la supervisión visual permanente)
  3. Piscinas seguras que apliquen la reglamentación de la Ley 1209 de 2008
  4. Aprender reanimación cardiopulmonar, RCP.

“Queremos recomendar a los colombianos que durante reuniones dentro o cerca de un cuerpo de agua designen a un Guardián del Agua que asuma la responsabilidad del cuidado de los niños, estos pueden turnarse con otros adultos.

Por otro lado, cuando esté supervisando a un niño en una piscina manténgase alerta, evite distracciones como la lectura, la charla o el teléfono y bajo ninguna circunstancia se retire del lugar antes de encontrar un adulto que lo pueda remplazar.

Un Guardián del Agua no es necesariamente un salvavidas certificado, ni un experto en rescates”, puntualiza la directiva.