‘Hay gente más lista que yo y no tuvo mi puntaje’: Juan Pablo Osorio

Juan Pablo Osorio Rivera tiene 17 años y resalta que no solo la inteligencia matemática debería ser tenida en cuenta, pues la emocional o la social son igualmente importantes.

El estudiante con la calificación más alta de las Pruebas Saber 2018, en un colegio público, lo obtuvo un muchacho que está convencido de que el sistema de calificación es injusto y no premia todas las inteligencias.

Ahora que está en boga la defensa de la educación pública y los paros de las universidades estatales para defender su financiamiento, precisamente uno de los estudiantes más pilos del Meta resultó ser el alumno de un colegio público de Villavicencio, quien le salió huyendo a la educación privada.

Tiene apenas 17 años, dice abiertamente que es ateo, parece tímido y aunque valora el resultado que obtuvo en las pruebas Saber 2018, considera injusto que no se destaquen de la misma forma otros tipos de inteligencia como quienes se dedican a la música, a las relaciones sociales o al deporte.

Su nombre es Juan Pablo Osorio Rivera (J.O.), usa las palabras precisas sin extenderse más de lo que debe y Periódico del Meta (PDM) dialogó con él para saber un poco más sobre lo que piensa de la educación que recibió en el Colegio Juan Pablo II y las expectativas tras ser uno de los primeros beneficiados de la Generación E.

PDM: ¿Cuál fue su puntaje?

J.O.: 419

PDM: ¿Se lo esperaba?

J.O.: Esperaba más de 400, más allá de eso me hacía feliz.

PDM: ¿Se sentía bien preparado?

J.O.: Desde el año antepasado me presenté para una prueba Pre-Saber y analicé el tipo de preguntas. Al siguiente año volví a hacer el examen. En el colegio contratamos una empresa que prepara en Saber 11 y los simulacros ayudaron.

PDM: ¿Cómo le fue en esos simulacros?

J.O.: En el primero saqué 330; en el segundo 360; en el tercero 370 y en el último 380. Con relación al último puntaje que teníamos podíamos esperar 30 puntos más, de ahí que esperaba más de 400.

PDM: ¿En qué materias le fue mejor?

J.O.: Ciencias naturales, con 100; matemáticas, 84; inglés y lectura critica, 82 y la más baja fue sociales.

PDM: ¿Eso da indicios de lo que quiere estudiar?

J.O.: Más bien me lo confirma: quiero estudiar ingeniería química.

PDM: ¿En dónde quiere estudiar?

J.O.: En la Universidad de los Andes

PDM: ¿Tiene beca asegurada?

J.O.: Ya me notificaron que entré a Generación E., (el programa de becas del Gobierno Nacional que reemplazó Ser Pilo Paga).

PDM: ¿Ha perdido años?

J.O.: Yo llegué al Juan Pablo II en séptimo grado, procedente de un colegio católico, donde perdí el año por tres materias: matemáticas, biología y formación empresarial.

PDM: ¿Por qué perdió el año?

J.O.: No me gustaba el colegio ni el ambiente. Solo se enfocaban en dejar tareas.  A veces yo veía que en clase no hacíamos nada pero eso sí la tarea para la casa quedaba.

PDM: ¿Pesó el hecho de ser un colegio con formación católica?

J.O.: Pues no recuerdo mucha esa época. Soy ateo, creo en la evolución de las especies,  no creo en dioses.

PDM: ¿Entonces qué pasó en el Juan Pablo II? 

J.O.: Llevaba toda la vida estudiando en colegios privados. Me encontré con un colegio diferente donde valoraban lo que uno sabía y no le daban tanta importancia a las tareas. Un ambiente rodeado de naturaleza por todas partes en donde no hace calor. Eso ayuda a motivar.

PDM: ¿Es el colegio o los profesores?

J.O.: Hay unos profesores que influyen mucho. Tuve profesores con maestrías y doctorado, pero ante todo son personas que se encargan de decirnos que estudiemos fuerte porque en la vida hay cosas más complejas que las materias que nos dictan y son cosas que sí van a hacer parte de nuestra vida.

PDM: Siempre tenemos un profesor que nos influye. ¿Cuál fue el suyo?

J.O.:  El de matemáticas: Alexander Argote. Se fue a trabajar a Chinchiná (Caldas) pero con él le tomé gusto por las matemáticas. Antes las entendía, me iba bien, pero él me motivó a buscar temas por mi propia cuenta.

PDM: ¿Tenía pedagogía?

J.O.: Él era carismático. A veces una clase se la tomaba para hablarnos de la vida, de la manera en que debíamos llegara ser profesionales.

PDM: ¿Mejor un colegio público o uno privado?

J.O: Creo que el resultado depende más de la persona, del estudiante y las metas que quiere alcanzar. Hasta dónde quiere llegar. Sin embargo un buen entorno escolar, la motivación de los profesores también son importantes. 70 % dedicación del estudiante y 30% lo que den en el colegio.

PDM: ¿Qué opina de la educación pública?

J.O.: Necesita reforzarse. Si de por sí los estudiantes públicos obtienen buenos resultados, imagínese donde tuviera apoyo y dinero para tener más calidad.

PDM: ¿Pero va para una universidad privada?

J.O.: Mi interés era entrar a la Universidad Nacional. Presenté el examen, lo pasé, pero cuando quería inscribirme cerraron la plataforma.

PDM: ¿Cómo se ve en un año?

J.O.: Con mucho estudio, una vida muy trasnochada. Saldré de la zona de confort y será diferente.

PDM: ¿Qué le diría a los que no les va bien en lo académico?

J.O.: Lo que pasa es que el sistema académico beneficia a gente como yo pero no significa que lo que soy sea el modelo a seguir. Hay gente más lista que yo pero que no tuvo el mismo puntaje.

PDM: ¿Más listos?

J.O.: Sí, claro. Yo puedo hacer una derivada, nombrar un compuesto orgánico, pero nunca podría por ejemplo tener la capacidad de análisis de algunos o la que tienen otros para relacionarse. Habilidades sociales, emocionales…

PDM: ¿Cómo se ve en cinco años?

J.O.: No sé. Supongo que con un empleo, ser bueno mi profesión.