Consolidar productos, reto para turismo del Meta

La tradición platanera de Fuentedeoro, las Cuadrillas de San Martín, las carretillas frutícolas de Lejanías, la elaboración del pan de arroz, los cantos de vaquería y el joropo son algunas de las costumbres que han sido declaradas patrimonio inmaterial en el departamento del Meta.

A partir de cada una de estas actividades se está empezando a construir un producto turístico cultural para fortalecer la economía de los municipios y de las subregiones que tienen el privilegio de contar con estos atractivos. Esto coincide con la promoción de la cultura local y patrimonial que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo ha venido realizando con las empresas del sector para fortalecer los procesos de certificación de calidad turística.

De modo que la preservación del patrimonio se ha convertido también en una forma de promover el turismo y, por lo tanto, de impulsar las economías locales, según explican Darío Manrique y Darío Herrera, presidente y vicepresidente de la Junta Patronal de Cuadrillas. Ambos afirman que estos juegos ecuestres pueden ser un vínculo para que los turistas se integren con la gastronomía local —masato, torta gacho, sopa de arroz con cuajada y tungo de arroz— y con los lugares emblemáticos de San Martín, como la iglesia, construida hace 100 años con piedras del caño Camoa.

La fuerza del turismo cultural es notoria, según se puede deducir del testimonio de Jhon Seyder Benavides, encargado de la Plaza de Cuadrillas Gabino de Balboa, quien dice que “al convertirse en patrimonio, esto se salió de las manos. En esta plaza de cuadrillas no cabe la gente el día del evento. Es una cosa que uno no entiende de dónde sale tantas personas. El pueblo se está preparando hasta ahora”. Parte de la estrategia de posicionamiento turístico está basada en la promoción y difusión contempladas en el Plan Especial de Salvaguarda de las Cuadrillas.

Algo similar puede decirse del museo Guayupe, que recibió el año pasado a 1.120 visitantes y está ubicado en Puerto Santander, centro poblado del municipio de Fuentedeoro.  El director, Oscar Ortiz, dice que el museo “tiene un efecto positivo hacia un desarrollo local, porque es un atractivo, en compañía de las piezas arqueológicas, y esto permite que los visitantes lleguen a este lugar y tomen almuerzos o un refrigerio, o se vayan a un determinado lugar del municipio, y esto permite un ingreso para la persona que tiene un punto de venta de determinado producto”.

Básicamente, lo que los turistas encuentran en el museo Guayupe es lo que los expertos en turismo recomiendan ofrecer: experiencias únicas. Así, aparte de la visita a las piezas arqueológicas halladas hace 26 años, los visitantes pueden realizar un recorrido por cultivos de plátano, donde pueden ver cómo se recolecta el fruto, y pueden degustar empanadas y arepas de plátano, e incluso cachama rellena envuelta en hoja de plátano.

Consolidar producto 

Sin embargo, todavía falta un proceso de consolidación, asegura Jesús Antonio Londoño, alcalde de Fuentedeoro: “El impacto del museo  no se ha percibido aún porque estamos desorganizados. Precisamente estamos haciendo unos proyectos para organizarnos en el tema turístico y cultural, y que el museo se empiece a hacer rentable para la región y empiece a generar recursos a través de gestores turísticos y culturales, así como de empresas que realicen en su entorno unos procesos productivos importantes”.

Un claro ejemplo de la creación de productos turísticos culturales  es el musical ‘Vive Zaperoco’, desarrollado por América Rey, directora y fundadora de la Corporación Cultural Llanera (Corculla), y presentada en alianza con la empresa Receptour de los Llanos. Oswaldo Agresott, director de esta firma, dice que la idea era presentar un espectáculo que pudiera vincular la cultura llanera a Villavicencio, para atraer la atención de los visitantes. El éxito fue tal  que en cada una de las cinco presentaciones del musical que se realizaron en el 2015 asistieron, en promedio, 600 personas. La primera de las siete presentaciones que se harán en el 2016 será el 25 de junio.

Pero el éxito del turismo cultural no debe ser ninguna sorpresa, de acuerdo a María del Rosario Ramírez, presidenta de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres) capítulo Meta, para quien la salvaguarda de la gastronomía es fundamental para posicionar el departamento del Meta. “En el turismo moderno, lo más importante, lo que más busca un turista, es esa experiencia y trayectoria, ese rescate de nuestras culturas, ese rescate de los sabores ancestrales y tradiciones culinarias de nuestros antepasados, de nuestras abuelas y nuestras tías”, dice Ramírez.

Naturalmente, esta protección de las tradiciones es el objetivo principal del turismo cultural. Esta premisa puede resumirse en las palabras de Abraham González, el cuadrillero que lleva más tiempo en activo: “Para mí es un orgullo ser cuadrillero, porque me siento divulgador del patrimonio histórico y cultural que nos han heredado nuestros antepasados”.