‘Cristofer’, un payaso construido por generaciones | La otra cara
- Publicado en May 10, 2026
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Frente al espejo del camerino, Juan Felipe Lozada Maya comienza a cubrir su rostro de blanco mientras habla sin detener las manos. Entre brochas, pinturas y risas, el joven artista explica que convertirse en payaso no ocurre únicamente cuando inicia la función. Para él, el personaje se construye durante toda la vida.
Por Mariana González // Especial para Periódico del Meta
“Construir el maquillaje de un payaso es como construir la vida misma, comenzar de pequeño a crecer y crecer y aprender. No se construye de la noche a la mañana, se construye a través de toda una vida”, dice mientras cubre su rostro de blanco.
Su relación con el circo empezó incluso antes de que pudiera entender qué significaba ese oficio. Nació dentro de una familia dedicada al espectáculo. Su madre hizo parte de ‘Producciones Coquito’, una agrupación circense reconocida en Villavicencio.“Yo tuve el privilegio de nacer en una familia de circo. Mis abuelos hacían circo, mis bisabuelos hacían circo. Tengo aproximadamente 150 personas de mi familia haciendo circo a nivel nacional e internacional”, comentó.
Para ‘Cristofer’ no hubo un momento exacto en el que decidió entrar al circo porque, según él, siempre estuvo ahí. “El circo me dijo: ‘vea papi, esta va a ser su vida’…”, mencionó entre risas.

La infancia transcurrió entre camerinos y funciones. Durante esos años, actuar no representaba un trabajo, sino una rutina cotidiana.“Uno cuando es niño lo ve como un juego. Yo quería hacer lo que hacía mi mamá, lo que hacía mi papá, lo que hacía mi tío”, recordó. Incluso asegura que desde los dos años ya salía vestido de payaso, aunque admite que no conserva muchos recuerdos de esa época: “Me decían que hacía reír, pero solo por que era chiquito, porque del resto era muy malo”.
A medida que creció, comenzó a comprender la disciplina que existía detrás de cada número. Mientras termina de cubrir su rostro con pintura y se acerca cada vez más a su personaje, reflexiona sobre el público. Para este joven payaso, los asistentes normalmente solo ven unos minutos de espectáculo, más no se enteran que detrás de cada puesta en escena existe un trabajo que puede tomar años.
“Para hacer diez segundos de un número de circo, una persona puede durar ocho meses o hasta un año entrenando”, afirmó, agregando que muchos artistas pasan toda la vida perfeccionando rutinas de apenas algunos minutos.
La pandemia también cambió su manera de entender el oficio. Acostumbrado a vivir entre funciones constantes, enfrentarse a la ausencia del circo le permitió reconocer el valor cultural de aquello que durante años había considerado algo “normal” en su rutina.
“Cuando fui descubriendo que el circo tenía más cosas de las que yo había dado por sentado, llegó la pandemia y nos quitó el circo. Ahí dijimos: ‘ahora que no lo tengo, ya sé de lo que me pierdo’…”, profundizó Lozada.
Mientras avanza en su personificación de payaso, ‘Cristofer’ se acerca cada vez más, por lo que el artista manifiesta que “los payasos no se maquillan, se pintan”. Para él, ambas palabras representan cosas distintas.“El maquillaje destaca, decora, organiza. En cambio la pintura del payaso busca deformar el rostro y convertirlo en un lienzo”, explicómientras corregía uno de los trazos negros sobre su rostro.
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‘Cristofer’ nació años después de sus primeras apariciones en escena. Cuando era niño lo presentaban como ‘Pulgarcito’, un nombre que, según cuenta, surgió porque era “un payaso muy chiquitico”. Sin embargo, al crecer sintió que esa identidad ya no encajaba con su personalidad.“Mi personalidad era más extravagante, más excéntrica. Entonces había un conflicto entre el personaje y lo que yo soy”, comentó.
La transición ocurrió cuando decidió usar el nombre artístico de ‘Cristofer Lozada’. Tiempo después terminó convirtiéndose también en su identidad como artista.“Yo le dije a mis padres: preséntenme como Cristofer Lozada. No quiero que la gente espere algo tierno o chiquito, quiero que simplemente me conozcan”.
Al hablar de ‘Cristofer’, Juan Felipe cambia incluso el tono de voz. De acuerdo con el circense, el personaje mezcla características del ‘payaso Augusto’, un arquetipo inocente y torpe que aparenta pertenecer a una clase alta.“Cristofer es una persona súper ególatra consigo mismo, que se ama, que nunca queda mal, pero cada cosa que hace es muy tonta”, mencionó entre risas.
No obstante, reconoce que todavía no logra separar completamente al personaje de su vida personal. “No he logrado comprender qué tanto de ‘Cristofer’ hay en Juan Felipe y qué tanto de Juan Felipe hay en ‘Cristofer’…”, admitió. Esa reflexión aparece después de recordar el caso de un payaso colombiano que, según cuenta, terminó perdiendo parte de su identidad al vivir únicamente a través de su personaje.

Pese a las exigencias del oficio, insiste en que nunca ha querido construir espectáculos desde la tristeza. Su objetivo, dice, es hacer que las personas salgan sintiendo algo diferente después de una función.“La gente de por sí ya está mal. Yo no quiero que paguen una boleta para recordar lo miserable que es el mundo, me gusta que las personas sientan, crean en algo y recuerden la inocencia”, aseguró.
Fuera de escena, sus días continúan girando alrededor del circo. Diseña publicidad, escribe propuestas, crea rutinas y piensa constantemente en nuevas ideas para sus espectáculos.“Desde que me levanto hasta que me duermo pienso en el circo”, afirmó. Luego bromea diciendo que incluso cuando va manejando imagina nuevas entradas para sus shows.
Cuando finalmente termina de pintar su rostro, Juan Felipe prácticamente desaparece frente al espejo. Ahora está ‘Cristofer Lozada’, el payaso que minutos después saldrá a función. ”Si algo me enseñó el circo es que cada vez que se tumba una carpa, vuelve y se levanta.Cada vez que uno sube en las telas, vuelve a bajar. Siempre es intentarlo una vez más”, puntualizó el artista.
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