Del voto al paro, un despertar

Arley Gómez, excandidato a la Gobernación del Meta y Felipe Harman, alcalde electo de Villavicencio

Si algo ha demostrado la ciudadanía en Meta y Villavicencio con los dos hechos masivos más recientes, es que no quiere más de lo mismo. Las elecciones regionales del 27 de octubre y la marcha del pasado 21 de noviembre demuestran que ha habido un ‘crack’ entre la forma en que estaban siendo gobernados y cómo quieren que sea la nueva política en el Llano.

Los resultados obtenidos por Arley Gómez y Felipe Harman, son la expresión de rechazo de un pueblo hacia las maquinarias y estructuras políticas que representan a quienes han ostentado el poder desde hace décadas.

Es un voto rechazo que sumado al obtenido por Juan Diego Muñoz, Felipe Carreño, Everardo Duque y el voto en blanco, representan el voto de opinión que envía un mensaje que nos recuerda paradójicamente las palabras del entonces presidente del Congreso y cacique antioqueño Fabio Valencia Cossio: “o cambiamos o nos cambian”.

Si sumamos los 128.863 votos de Arley Gómez; con los 91.372 de Juan Diego Muñoz; más el voto en blanco que fueron 36.216, totalizan más de 256.000 votos que representan más del 54% de los electores, comparado con el 45% que votaron por las maquinarias, el voto de disciplina y el llamado voto de estómago.

Igual sucedió en los resultados de la elección a alcalde de Villavicencio: Felipe Harman, Felipe Carreño y Everardo Duque, sumaron en total 103.487 sufragios; más 16.665 del voto en blanco, representan el 52% de quienes se pronunciaron el 27 de octubre. Por otro lado, la multitudinaria marcha que agrupó a más de 20.000 villavicenses, no solo lo hizo contra el Gobierno del presidente Iván Duque, es una expresión contra la clase política, en especial la que se anida en el Congreso. Aquí se deben sentir aludidos nuestros congresistas Maritza Martínez, Jonathan Tamayo, Jennifer Arias, Jaime Rodríguez y Alejandro Vega, al fin y al cabo ellos participan construyendo las leyes y políticas que generan inconformismo en los colombianos.

Los marchantes también se pronunciaron contra los gobiernos regionales, reclamaron por la refinería, por el agua para Villavicencio, la concentración de la contratación pública, la corrupción, el medioambiente entre otros tantos problemas que nos aquejan a los llaneros.

Es hora que empecemos ese cambio que requerimos y para ello es necesario que los nuevos liderazgos estén pendientes de que quienes han sido comodines de los politiqueros y que no se camuflen en esas nuevas vertientes políticas. Sea está la oportunidad para felicitar en Villavicencio y a quienes han participado de las diferentes manifestaciones sociales de estos días, por su comportamiento. Igual al Esmad y a la Policía.