Desde este sábado, los camperos volvieron a operar en el sector de Pipiral, en Villavicencio

Los tradicionales camperos, que  iniciaron su recorrido por las vías del Meta hace más de 40 años, volvieron a operar desde este sábado 23 de mayo en el sector de Pipiral, al norte de Villavicencio.

Así lo informó la Secretaría de Movilidad de la capital, entidad que confirmó que tras realizar una exhaustiva revisión a estos vehículos se evidenció el cumplimiento de todas las medidas de bioseguridad implementadas para prevenir el contagio del covid-19 en estos  medios de transporte.

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El servicio operará al 50 por ciento de su capacidad, es decir apenas cinco pasajeros, como lo indica el Gobierno Nacional en los protocolos de  bioseguridad que se deben implementar para este servicio de transporte público en el país.

Los camperos debieron adaptarse a las condiciones del protocolo de Bioseguridad.

El sector de transporte de camperos solicitó, semanas atrás, la reapertura de operación hacia este sector del norte de  Villavicencio,  asegurando que un gran número de familias de la región vive exclusivamente de esta  actividad, las cuales se han visto gravemente afectadas con este cese de operaciones. El trámite de reapertura fue puesto a consideración del alcalde Felipe Harman y un equipo integrado especialmente para analizar el protocolo de bioseguridad propuesto.

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Fuentes de la Secretaría de Movilidad informaron que el gremio de camperos que presta el servicio hacia La Cuncia, vereda cercana al sur de Villavicencio, no ha presentado protocolos, mientras que los que se dirigen hacia el municipio de Restrepo, deberán presentar el documento de prevención y cuidados ante el Ministerio de Transporte.

Estos vehículos llegaron al Meta hace más de 47 años. En aquella época, tenían un valor de 380.000 pesos. Y, aunque eran utilizados en su mayoría para trabajo de campo, hoy se les reconoce como parte de la historia.

Ese aporte cultural, social y económico que por décadas han hecho estos tradicionales vehículos, llevó a la Gobernación del Meta a declararlos como patrimonio económico, turístico y de interés cultural para el departamento.