Doble moral con cara de triple

Imagen tomada de huwuito07.wordpress.com

Periodistas y líderes de opinión pasaron ocho años mudos ante el crecimiento exponencial de los cultivos de coca, el asesinato de líderes sociales, la llegada de los carteles mexicanos, pero no criticaban el turismo del Premio Nobel. Por el contrario, se pegaban cada que podían a sus paseos internacionales y el Príncipe de Anapoima no tenía inconveniente en llenar dos aviones de lagartos con tal de que hablaran bellezas de su gestión y del mejor acuerdo de paz de la galaxia.

Ahora que se agotó el tarro de mermelada recordaron que su función era informar, pero parece que sienten tanto remordimiento por taparle las porquerías a la administración
anterior que lo piensan compensar agrandando los problemas de la actual, casi todos heredados de la ineptitud, la corrupción o la complicidad con bandidos de su mayor benefactor.

No defiendo los viajes del Presidente, de hecho creo que hay muchas cumbres innecesarias de las que se podría excusar. Pero sí me causa gracia que personajes como María Jimena Duzán, que se retrataba feliz en el avión cuando era invitada de Santos, ahora pida explicaciones sobre la agenda de Duque en Europa. Algo es seguro: los gastos se han reducido a su mínima expresión y el presidente no se queda paseando los fines de semana.

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No les gustaba la microgerencia de Uribe y lo ridiculizaban comparándolo con un capataz, pero ahora quieren que Duque se comporte así, dicen que debía estar al frente de la emergencia de la vía al Llano, como si su presencia física moviera los derrumbes o estabilizara los taludes.

No les gusta que fumiguen con glifosato los cultivos de coca, como si gran parte de lo que se comen no fuera rociado con plaguicidas. No les gusta el azúcar para sus hijos pero les parece normal que tengan acceso a drogas en los parques.

Ponen el grito en el cielo cada que matan a un miembro de las Farc, así sea un ajuste de cuentas, pero guardan silencio cuando los “disidentes” o sus primos elenos asesinan a nuestros soldados.

Tanta criticadera tiene un fondo perverso: recuperar las millonadas en pauta que recibieron en los ocho años anteriores.

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