Skip to content
sábado, 3 de octubre de 2026
Pico y placa : No aplica

¿Dónde debería quedar el nuevo aeropuerto de Villavicencio? El debate va más allá de su ubicación

¿Dónde debería quedar el nuevo aeropuerto de Villavicencio? El debate va más allá de su ubicación 1
RP
Redacción PDM

COMPARTE

El análisis del nuevo aeropuerto internacional exige evaluar su impacto ecológico, vial y económico, asegurando que su ubicación responda a un modelo de desarrollo ordenado y no a la especulación inmobiliaria.

Por Diego Barbosa Montealegre

Magister en Ordenamiento Territorial / Especial Periódico del Meta

El anuncio de nuevos estudios de prefactibilidad para un aeropuerto internacional en Villavicencio abre una discusión que no podemos reducir a la construcción de una terminal o a la escogencia de un predio. Estamos ante una decisión capaz de transformar durante décadas la forma como Villavicencio se desarrolla, se conecta y se relaciona con la región.

La primera pregunta debería ser sencilla, ¿qué debe responder realmente este estudio?

Por supuesto, tendrá que determinar si existe la demanda, cuál debe ser la capacidad aeroportuaria, cuánto cuesta el proyecto y qué alternativas son técnica, ambiental y financieramente viables. Pero desde el ordenamiento territorial necesitamos exigir algo más; conocer qué territorio produce cada posible localización.

A su alrededor aparecen actividades logísticas, bodegas, hoteles, comercio, servicios, industria, nuevas vías y expectativas inmobiliarias. Una decisión de esta dimensión puede consolidar una nueva centralidad regional, pero también estimular la suburbanización, la especulación del suelo y el crecimiento disperso sin una planificación anticipada.

Le puede interesar: Aprueban $6.500 millones para definir el futuro aeropuerto del Meta

Por eso, cada alternativa debería analizar su relación con la estructura ecológica, el recurso hídrico, las amenazas y riesgos, el suelo rural productivo, los asentamientos, los servicios públicos y la infraestructura vial. También debería establecer cómo se conecta con Villavicencio, Bogotá, Acacías, Puerto López, la Altillanura y la Orinoquía.

Hay, además, una pregunta que no podemos dejar para después: ¿qué pasaría con Vanguardia?

Si el nuevo aeropuerto llegara a sustituirlo, total o parcialmente, no estaríamos simplemente trasladando una infraestructura. Se modificarían restricciones aeronáuticas que durante décadas han condicionado una parte de la ciudad y aparecería una pieza territorial estratégica junto al río Guatiquía. Su futuro debería estudiarse desde ahora, evitando que una eventual liberación de suelo se reduzca a una operación inmobiliaria. Allí podría existir una oportunidad de regeneración urbana, espacio público, infraestructura verde, equipamientos y nuevas conexiones.

También debemos preguntarnos cuál será la vocación del nuevo aeropuerto. ¿Pasajeros? ¿Carga? ¿Plataforma logística de la Orinoquía? Definir su función es indispensable para determinar su localización e infraestructura, y articularlo con una visión multimodal que considere los estudios del ferrocarril Puerto Gaitán–Villavicencio y la vía Bogotá–Villavicencio.

Esta discusión coincide con un momento determinante, la próxima revisión general del Plan de Ordenamiento Territorial. El POT del Bicentenario deberá pensar una ciudad a largo plazo y difícilmente podría hacerlo ignorando una infraestructura de esta magnitud.

Por eso, todavía no deberíamos comenzar preguntando si el aeropuerto debe quedar aquí o allá. Primero debemos acordar qué criterios territoriales deben orientar esa decisión.

La pregunta de fondo no es solamente dónde cabe un nuevo aeropuerto. Es mucho más importante, ¿qué ciudad y qué territorio queremos construir alrededor.

 


RP
Redacción PDM

En PERIÓDICO DEL META estamos comprometidos en generar un periodismo de calidad, ajustado a principios de honestidad, transparencia e independencia editorial, los cuales son acogidos por los periodistas y colaboradores de este medio y buscan garantizar la credibilidad de los contenidos ante los distintos públicos. Así mismo, hemos establecido unos parámetros sobre los estándares éticos que buscan prevenir potenciales eventos de fraude, malas prácticas, manejos inadecuados de conflicto de interés y otras situaciones similares que comprometan la veracidad de la información.


Entérese de toda la información


Conéctese a nuestras redes sociales