Editorial / Remoción directiva

Más de seis meses duró la investigación de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) a la Cámara de Comercio de Villavicencio (CCV), hasta que esta semana se resolvió en primera instancia.

Los hechos que se investigaban no eran para nada de baja monta: nóminas paralelas, prácticas de fraude electoral, coadministración de los miembros de la Junta Directiva en selección de personal, inadecuada planeación y ejecución de recursos financieros e incumplimiento en el plan anual de trabajo, fueron entre otros, algunos de los comportamientos que asumió la SIC.

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Aunque el mismo Superintendente dijo a Periódico del Meta el año anterior que la CCV corría un riesgo inminente de ser suspendida, al final el ente de vigilancia resolvió que no era necesario. “No obstante, la situación crítica de la Cámara no está completamente superada debido a que la entidad está en riesgo de que una administración deficiente promueva la reincidencia en las prácticas que determinaron la profunda situación crítica que padeció durante aproximadamente una década. La superación definitiva de la crisis depende de que la administración de la entidad actúe de manera técnica, diligente y orientada al cumplimiento de las funciones de la entidad”, dice la SIC en la misma resolución donde esta semana ordena la remoción de seis miembros de la Junta Directiva y 3 miembros del Comité de Afiliación.

En dicha resolución revela la manera descarada que, por ejemplo, vía mensajes de Whatsapp feriaban los cargos y puestos para los amigos de los integrantes de la Junta Directiva y se violaba el principio de selección objetiva, obligando a contratar a personas sin la experiencia para los cargos, afectando los procesos para el funcionamiento correcto de la Cámara.

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Lo preocupante es escuchar ahora las declaraciones de algunas personas, incluso de la misma entidad gremial, en el sentido de amenazar con tutelas u otras herramientas jurídicas en contra de la SIC, con el fin de dilatar su salida de la CCV.

En este caso lo que corresponde en derecho es una apelación que debe resolver la misma Superintendencia revisando cada caso en particular, pero de ahí a buscar maneras de atornillarse a los cargos directivos hay una gran diferencia.

El mismo presidente de la Junta Directiva, Henry Palma, ha dicho que le gustaría que la SIC tuviera sede en el edificio de la Cámara de Comercio, como símbolo del buen manejo que ha tenido la CCV en el último año, sin embargo, una parte importante de los afiliados, añoran es que su entidad gremial no solo aparente, sino que sea.

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