El impacto social de la violencia en el hogar

Foto ilustración Periódico del Meta

Los hechos de violencia intrafamiliar son cada día más visibles. El aumento en el número de quejas que se reportan, así lo demuestra. Según cifras entregadas por la Unidad de Estadísticas de la Fiscalía en Villavicencio, en el año 2017 se registraron 1.507 denuncias por maltrato intrafamiliar, de las cuales 71 fueron por hechos agravados, es decir en el que las víctimas son menores de edad, una mujer, una persona mayor de 65 años o presenta alguna discapacidad.

En lo que va corrido del 2018, la cifra se mantiene. Hasta abril de este año, en el organismo judicial se habían instaurado 456 denuncias y en promedio al mes se están radicando alrededor de 100 quejas.

Y es la familia el principal escenario donde tienen desarrollo estos casos de violencia: “Es preocupante que más de la mitad de los hechos violentos ocurran al interior de los hogares, el sitio más peligroso resulta siendo la propia casa”, explica Alexander Hernández, director del Instituto Nacional de Medicina Legal, seccional Meta.

La violencia dentro del hogar causa diversos trastornos a corto y largo plazo a todos los integrantes de la familia. “La familia es una institución que se caracteriza porque lo que le sucede a uno de los miembros, afecta al otro de carácter sistémico, entonces son todos los afectados independientemente de quien reciba la agresión, dejando secuelas de carácter psicológico, emocional y comportamental”, afirma Sandra Milena Neita Núñez, psicóloga forense y jurídica miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic).

Aunque los actos de violencia pueden afectar a cualquier miembro de la familia, la mujer sigue siendo la más violentada en estos contextos. Según cifras de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en el año 2017 en casos de violencia de pareja, se presentaron 41.460 sucesos correspondientes a mujeres y 6.511 casos a hombres en el país.

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Estas alarmantes cifras son el resultado de imaginarios sociales que han influido en este tipo de acciones, ante la distribución de roles de género dentro de la familia que influyen en el futuro comportamiento y reproducción de lo aprendido en casa.

“La cultura machista influye demasiado, nosotros venimos de unos estereotipos muy marcados en la forma de crianza, entonces resulta que la mamá al primero que atiende en el hogar dentro de esa cotidianidad es al papá y a los hijos varones, dejando que las niñas sean las que hagan el oficio del hogar y las que atiendan a sus hermanos hombres.

Entonces, cuando ya le estamos dando ese poder dentro de la misma familia al hombre, esa posición a nivel jerárquico, le estamos diciendo: usted está por encima de las mujeres de esta casa y de cualquier otra que se le presente”, explica Neita Núñez.

Ante los antecedentes, la responsabilidad en la prevención de este tipo de casos de violencia implica la articulación de la sociedad en general, tanto las instituciones públicas, como hombres y mujeres deben involucrarse en la no reproducción de estas acciones, por tal razón en el Departamento del Meta se adelantan distintas acciones como el lanzamiento de la Red de Comisarias del Meta, el pasado 13 de julio, en la cual participan las comisarías de los 29 municipios con el objetivo de potenciar la ruta de atención ante la violencia intrafamiliar.

“En este momento tenemos un programa a nivel de 21 municipios del departamento, en los cuales estamos trabajando con técnicos psicosociales en temas de prevención de violencias. Tenemos dos niveles de intervención, uno de ellos lo estamos trabajando con las instituciones educativas, liderando talleres sobre prevención de violencia basada en género, la prevención de violencia intrafamiliar”, dice María Cristina Quintero, gerente de desarrollo y familia de la Secretaria de la Mujer y Equidad de Género del departamento del Meta.

Agregó que en la actividad se detectan casos especiales, a los que se realizan visitas domiciliarias donde se sensibiliza específicamente a las familias en derechos fundamentales. Anunció que se adelantarán foros dirigidos a las familias para fortalecer el tejido familiar y los valores.

Estas acciones se adelantando ante el déficit que arrojó la consultoría realizada a la ruta de atención de violencias basadas en género en el departamento, presentada por el Espacio de Interlocución y Concertación para el Seguimiento de la Política Pública de Equidad de Género del Meta (Plataforma Eicos) el pasado 20 de junio en la mesa de trabajo ‘La violencia feminicida, un reto institucional y social’. Sin embargo, la problemática es de carácter nacional, según declaró Olga Reyes Rivera de la Fiscalía General de la Nación, las EPS se excusan en no tener contratos vigentes con psicólogos para prestar la atención psicosocial, convirtiéndose en la parte de la ruta, donde se frenan los procesos, generando la deserción de las víctimas.

“Hablamos de un riesgo psicosocial, porque no solo se coloca una denuncia por un daño físico que se evidencia con un moretón, una herida o fractura, lo físico se nota, pero por dentro la situación emocional, el quebrantamiento, la ruptura es mucho más impactante, y puede llevar a la víctima al suicidio o peor aún, que otra persona sea la que implante una situación para hacerla desaparecer definitivamente de la existencia de sus hijos y de toda una familia”, puntualizó la psicóloga forense del Colpsic.