El peor negocio de la historia para Villavicencio

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Por: David Mora.

Twitter: @DavidMora_N

El pasado jueves 29 de noviembre fue un día oscuro para Villavicencio, debido a que finalizó la aprobación exprés del acuerdo 024 de 2018, que abre la puerta a la privatización perpetua del 49% de los ingresos del Alumbrado Público de la ciudad, ingresos que salen del bolsillo de los villavicenses vía impuesto que lleva el mismo nombre.

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Este 10 de diciembre de 2018 finaliza la concesión privada del alumbrado público después de 20 años de iniciada, para esta fecha y de acuerdo al contrato de concesión 477 de 1998 en su cláusula quinta, Iluminación Villavicencio, la concesionaria, está obligada a devolverle a la ciudad el 100% de los “elementos y/o materiales, objeto del presente contrato, de acuerdo al programa de reposición de luminarias”, es decir, se entrega la administración y operación del alumbrado al municipio. Esto, que debería ser una gran noticia para el municipio, pues en cifras subestimadas de la Consultoría AP, el municipio manejaría por concepto de recaudo de alumbrado público cerca de un billón de pesos acumulados a 20 años; se convirtió en el Concejo de Villavicencio, en una feria vergonzosa de como entregar a precio de huevo la mitad de esos recursos a un operador privado, esta vez, no a 20 años, sino a perpetuidad.

La Alcaldía de Wilmar Barbosa, en cabeza de su alfil mayor, Jacobo Matus, presentó el proyecto de acuerdo al Concejo, con objeto de entregar facultades al alcalde para constituir una empresa mixta (pública y privada) que es lo mismo a privatizar el 49% del alumbrado público, soportado en un estudio técnico de la Consultoría AP que tiene bastantes reparos técnicos, económicos, legales y éticos.

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Empecemos por el aspecto técnico; es inaceptable que las proyecciones de ingresos de recaudo del impuesto de alumbrado público de la Consultoría estén subestimados y, además, que estos no concuerden con la ponencia positiva presentada por el concejal Serrato, es decir, no saben ni lo que aprueban. Mientras la consultoría estima un ingreso de $835.400 millones para 2019 – 2038, el concejal ponente, basado en las cifras de la Consultoría, presentó un ingreso de recaudo de $611.000 millones para el mismo periodo. Pero, además, es muy grave que la consultoría use una tasa de crecimiento promedio anual del recaudo imaginaria de 6,48%, muy por debajo de la tasa de crecimiento histórica promedio anual del recaudo evidenciado por la Concesión durante el periodo 2000 – 2017, que fue del 10,9% y acumulado del 482%; en plata blanca quiere decir que la Consultoría “empequeñó” el negocio en al menos $750.000 millones, en beneficio del futuro inversionista y en detrimento del interés de la ciudad. Este solo hecho daría para haber negado el proyecto de acuerdo, pues no se tienen cifras claras, ni soporte técnico de las proyecciones reales de ingresos.

No obstante, suponiendo que las cifras no están subestimadas y analizando la propuesta económica de la Consultoría, se encuentra un pésimo negocio para la ciudad que con la estimación real podría ser peor. El “negocio” propuesto consiste en entregar el 49% de los ingresos del alumbrado público a cambio de una “inversión” privada de $52.000 millones, que óigase bien e indígnese, ¡No van a capitalizar la nueva empresa mixta!, sino que “el socio estratégico consigue los recursos, ejecuta la inversión y la mixta se la paga por el precio techo fijado por la CREG” dijo Armando Gutiérrez Castro asesor jurídico de la Consultoría AP presentado por la alcaldía. Para que se entienda, el privado presta la plata y nosotros se la devolvemos, pero además le garantizamos a 20 años una ganancia del 12,4% anual fuera del reparto de utilidades; al final el privado se queda con el 49% de nuestro impuesto de alumbrado público de por vida, sin arriesgar ni un peso. ¡Los negocios socio!

Los indicadores económicos de este negocio en beneficio del privado y en detrimento del municipio son asombrosos, el “inversionista” destinará $52.000 millones de los cuales en el primer año se le devuelven $6.000 millones, en realidad aportará en 2019 sólo $45.900 millones. Como la inversión se concibe como préstamo, el Periodo de Recuperación de la Inversión (PRI) será de 6 años y 8 meses, más $147.000 millones de retorno a la inversión hasta 2039, con un Valor Actual Neto (VAN) de $18.000 millones y un reparto del saldo acumulado de al menos $195.000 millones. Ingresos que dejan de entrar a la ciudad por obra y gracia del alcalde Wilmar Barbosa y la mayoría amangualada del Concejo.

Para completar, la alcaldía realizó el contrato de consultoría 1239 de 2017, por valor de $712 millones de pesos, con la unión temporal Consultoría AP, para entre otras, definir cómo se debe prestar el servicio de alumbrado público en la ciudad después de finalizar la concesión de Iluminación Villavicencio, de propiedad de William Vélez. Mejor dicho, la Consultoría AP tenía la tarea de definir quién se queda con el negocio del alumbrado. Lo grave de esto, es que el “asesor” Armando Gutiérrez de Consultoría AP que presentó los “beneficios” del proyecto de acuerdo el 27 de noviembre en el Concejo Municipal, tiene fuertes vínculos económicos y personales con las empresas de William Vélez, quien sería el mayor perjudicado al finalizar la concesión este 10 de diciembre, ya que se “acaba” el negocio.

Armando Gutiérrez aparece como representante legal de Eléctricas de Medellín Ingeniería y Servicios S.A.S y asesor jurídico de Interaseo S.A.S, empresas de William Vélez, además de ser su abogado personal en el conflicto con las basuras en Bogotá. Está relación demostrada y documentada, indica que la Consultoría AP pagada con nuestros recursos no está al servicio de los intereses del municipio, sino de la concesión privada, es de bolsillo. Nada raro será que la empresa privada que se quede con el 49% del alumbrado público a perpetuidad, sea de propiedad el súper poderoso del alumbrado público, el señor William Vélez. En esto, todos los entes de control; Fiscalía, Contraloría y Procuraduría deben poner la lupa y defender los intereses de la ciudad.

La propuesta de la Alcaldía fue aprobada por dieciséis concejales; sólo Felipe Harman del Polo Democrático votó negativo y Héctor Cuellar de Ciudadanos por el Meta que se retiró del recinto porque el Concejo “olía a feo” dieron muestra de dignidad e interés por la ciudad. En Villavicencio asistimos al peor negocio de la historia para la ciudad, enmarcado en la lógica de los gobiernos tradicionales que han mal gobernado el país, donde todo aquello que sea público y estratégico se quiere privatizar, como hizo Uribe con Telecom, Santos con ISAGEN y hoy Duque con la desfinanciación de la educación pública superior. Villavicencio se debe movilizar contra este mal negocio, que se alisten las demandas.