En peligro la recuperación del sector constructor, advierte Camacol Meta

El gremio de la construcción pide reconsiderar los aumentos de los impuestos.

Las directivas de Camacol Meta, gremio que agremia a los empresarios de la construcción,  aseguró que la recuperación del sector constructor del departamento «está en peligro”  por cuenta del incremento en el pago de dos impuestos: la estampilla Unillanos y el de delineación urbana, necesarios para sacar licencias de construcción en la región.

Según Camacol , en la región el 79% de los proyectos ha reanudado obras, inicialmente haciendo adecuaciones para cumplir los protocolos de bioseguridad exigidos por el Gobierno Nacional, con los que se busca proteger a los trabajadores y continuar con el ciclo de construcción y terminar los mismos.

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La reactivación deja como balance que más de 1.800 personas retornaron a sus empleos, demostrando la importancia del sector en la generación de puestos de trabajo, sin embargo, a la coyuntura actual de la pandemia que está generando una recesión económica mundial, se le suma la preocupación del sector frente al incremento del pago de impuestos para poder sacar licencias de construcción, específicamente el pago de la estampilla Unillanos y el impuesto de delineación urbana”, señaló Camacol Meta.

El primer tributo, la estampilla Unillanos, que se pagó por más de 10 años con la base gravable de la licencia de construcción, hoy por interpretación jurídica de la ordenanza departamental se está liquidando de acuerdo a la base gravable presupuesto de obra, lo que automáticamente generó un incremento para el pago de 1.000 a 3. 000 veces el valor del impuesto, algo que se sale de todo contexto y se vuelve una barrera para generar reactivación económica del sector en la ciudad, que venía aperturándose gradualmente y de forma ordenada y responsable”, advirtió Camacol.

De acuerdo con el gremio constructor, este sector que encadenada el 54% de los sectores productivos, genera cerca de 19.000 empleos y por actividades inmobiliarias unas 5 mil en la capital llanera, para un total de 24.000 empleos, no va a recuperarse con estos altos costos tributarios.

Con relación al impuesto de delineación urbana, el cual se debe pagar al momento de solicitar una licencia de construcción en cualquier de sus modalidades, obra nueva, demolición, encerramiento, entre otras, Camacol señaló que en los últimos dos años subió su tarifa para la liquidación en promedio un 64%, impactando de manera considerable el bolsillo del ciudadano del común y los proyectos inmobiliarios que impulsan el desarrollo de la ciudad.

El gremio también aseguró que en un comparativo realizado con las ciudades de Ibagué, Tunja, Pereira y Neiva, la tarifa para liquidación de este tributo en algunos estratos, supera hasta en un 3.800% respecto a la de Villavicencio.

“Lo anterior constituye un aumento de la incertidumbre en materia económica y jurídica poniendo en peligro la recuperación del sector de la construcción trayendo como consecuencia que en el corto plazo se podrían dejar de construir más de 210 mil metros cuadrados en unos 21 proyectos constructivos que contienen alrededor de 3.000 unidades de vivienda y generarían aproximadamente 2.500 empleos directos más los puestos indirectos que se creen por el alto encadenamiento productivo del sector, el cual por cada aumento de un peso ($1) en la demanda por edificaciones, ocasiona después de todos los efectos hacia atrás, un impacto de tres pesos ($3) en el producto de la economía, es decir, por cada millón de pesos invertido en la construcción de edificaciones se generan 3 millones de pesos en la economía, que es el efecto multiplicador de la inversión en el sector”, indicó Camacol Meta.

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Aunque el gremio reconoció que en el momento las administraciones locales están en un momento de tensión por las crecientes demandas sociales y económicas que representa la pandemia, le hicieron un llamado a los alcaldes para que “cooperen y trabajen en equipo con el sector privado” con el fin de crear una política articulada en los territorios, que esté alineada con la nacional, para atender y reconocer la coyuntura actual, que permitan el impulso de sectores con altos encadenamientos productivos como la construcción que pueden generar un efecto rebote importante en la generación de puestos de trabajo y en general en el clico económico de las ciudades en el mediano, corto plazo y largo plazo.