Es obsoleto tener un acueducto por gravedad

Los análisis hechos por la EAAV indican que por ahora lo inmediato es que la empresa trabaje por el mantenimiento, sostenimiento y adecuación del sistema de acueducto.

La crisis que afronta el acueducto de Villavicencio es más compleja de lo que muchos en la ciudad creen. Y es que factores externos como el clima y la inestabilidad del terreno donde se ubica gran parte de la tubería que trasporta agua hacía la capital, han hecho vulnerable el sistema principal de acueducto.

El último daño que sufrió parte de la tubería del acueducto de Quebrada La Honda, que surte de agua a la ciudad, tiene a más de 117.000 usuarios de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV) sin agua.

Los racionamientos ya no generan sorpresas pero si el disgusto de los villavicenses, que cada año deben afrontar por lo menos una vez emergencias como la actual. Durante los últimos dos años, el sistema de acueducto de Villavicencio ha sufrido por lo menos tres grandes parálisis en su infraestructura. Y, aunque el gobierno local y la EAAV han intervenido y de alguna forma han podido superar las coyunturas, implementando planes de contingencia, la situación es más que preocupante si se tiene en cuenta que es una ciudad que crece y se proyecta que llegue la industria.

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Desde el 2014 cuando la administración de Juan Guillermo Zuluaga hizo advertencias acerca de que un multimillonario contrato de Edesa, por 65.000 millones de pesos, presentaba retrasos importantes que afectarían la prestación del servicio en invierno, aún no se ha avanzado en su ejecución.

Las obras, además de la intervención en 2,5 kilómetros en las líneas de conducción, planeaban también la construcción de un muro de contención para evitar las caídas de piedra y lodo sobre las rejillas de la bocatoma que son otras de las causas que ocasionan las emergencias cada vez que hay temporada de lluvias.

La falta de seguimiento estricto al contrato, los cambios de administración y las falsas promesas que se hicieron desde el 2015 para terminar las obras en junio de 2016, se sumó ahora un nuevo derrumbe el pasado sábado 12 de mayo, que afectó 120 metros de tubería de la línea de conducción de 33 pulgadas, la cual debería estar en parte protegida por las obras del contrato que sigue paralizado. Lo cierto es que hoy Villavicencio no tiene una conducción ni una bocatoma seguras que garantice la continuidad del suministro.

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La situación es crítica. La temporada de lluvias apenas está llegando a su punto más alto y los aguaceros no permiten llegar al punto de afectación que tiene sin servicio de agua a la capital del Meta. La reparación del daño tomará entre 30 y 45 días y tendrá una millonaria inversión que aún el mismo gerente de la EAAV no ha podido cuantificar.

Esta situación tiene en jaque a los villavicenses que piden una solución definitiva que permita la creación de un nuevo acueducto para la ciudad o en su defecto la construcción de una fuente alterna de captación de agua. También piden que los valores de las facturas disminuyan, ya que el servicio no se presta con la regularidad necesaria.

Nueva infraestructura

Sobre esta situación Jaime Jiménez Garavito, gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio, reiteró que el gobierno local continúa gestionando la construcción de una nueva fuente hídrica para el acueducto de Villavicencio y terminar los inconvenientes que afronta la ciudad como consecuencia de los daños generados por la fuerza devastadora de la naturaleza.

“La propuesta que tiene la empresa hoy es construir una bocatoma alterna en la vereda María la Alta, desde la Quebrada Blanca, proyecto que tiene un costo aproximado a 25.000 millones de pesos y que se puede construir en dos etapas; la primera vale $16.000 millones, obra que interceptaría la actual tubería de aducción, en un punto que no es crítico porque se sale del cauce de dicho afluente y no hay ningún nivel de riesgo, propuesta que servirá para muchos años adelante”, afirmó Jiménez Garavito.

Explicó que se están tramitando otras acciones alternas, como la construcción de un tubo a través del túnel nuevo que se está construyendo en la vía al Llano, al ingreso a Villavicencio, para que en un futuro se pueda captar agua desde la quebrada Susumuco, alternativa a mediano y largo plazo para cuando crezca esta capital y se requiera más líquido, también es una opción para la nueva bocatoma alterna.

¿Es viable el proyecto?

La construcción de esta fuente hídrica, sí es que se llega a concretar el proyecto, aún es incierta, pues el municipio no cuenta con los recursos para la creación de esta megaobra.
No obstante, se tendrían que liquidar los contratos (001 de 2011 y el 112 de 2011), cuyas obras no se han logrado finiquitar y que tienen como finalidad mitigar los desastres que se han presentado a lo largo de varios años en la bocatoma de Quebrada La Honda.

Sin embargo, el anterior gerente de la EAAV, Jacobo Matus, señaló en su momento a Periódico del Meta que “Villavicencio depende únicamente del río Guatiquía y de Quebrada La Honda para tener agua, pero estos corren por zonas de mucho riesgo”.
Por su parte, Héctor Andrés Castro Rey, ex gerente de la EAAV, se encuentra en la misma posición.
“Necesariamente el agua hay que traerla de las partes altas. Creo que a futuro se podría pensar en la posibilidad de hacer un embalse de tal forma que siempre se garantice que haya líquido”, recalcó Castro Rey quien añadió que Bucaramanga hizo una represa que le asegura agua por un mes a toda la ciudad.

Sin embargo, este tipo de proyecto no sería viable para la ciudad de Villavicencio dadas las condiciones geológicas del terreno donde se ubica la Cordillera Oriental.

Mauricio Muñoz, de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, dice que depender de un sistema por gravedad y superficial es ni más ni menos que depender de la naturaleza para tener operando todo el sistema. “Es obsoleto porque debe garantizarse un mínimo de caudal permanente y eso es lo que en Villavicencio no existe porque en verano Quebrada La Honda se seca y en invierno el lodo y los derrumbes taponan la bocatoma”, dice.

Matus, Muñoz y Castro coinciden en decir que durante muchos años más Villavicencio tendrá que seguir con el actual sistema de acueducto, pero que es necesario pensar en soluciones reales a mediano y a largo plazo y garantizar un acueducto estable para la ciudad.