Estas son las brechas sociales que tienen las zonas de concentración

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Las zonas veredales transitorias de normalización requieren apoyo del Estado, más allá de reconstrucción de las vías o apoyos en proyectos productivos. periodicodelmeta.com hace un balance de algunas de sus necesidades básicas insatisfechas en esas áreas rurales. 

La evacuación de nueve niños de una zona rural de Mapiripán con avanzados síntomas de desnutrición, realizada el pasado fin de semana por el Ejército, reconfirmó las duras condiciones sociales en las que tienen que vivir muchas personas en las áreas rurales del Meta. Si bien en este caso el tema pasa por obstáculos culturales, las necesidades básicas también son una realidad en esos alejados sectores. 

Mapiripán es uno de los cuatro municipios del departamento que tendrán zonas de concentración y a la vez son los que históricamente han tenido un déficit social que ahora, con la implementación de los acuerdos, esperan a frenar esas brechas sociales.  

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A esto hay que sumar un ingrediente sobre el que llamó la atención el presidente Ejecutivo de Campetrol, Rubén Darío Lizarralde, quien considera “inconveniente” que las zonas campamentarias estén en municipios productores de petróleo, por lo que manifestó su preocupación.

“El Gobierno Nacional indicó que las zonas donde se concentrarán las Farc estarían distantes de áreas de frontera, parques naturales, resguardos indígenas y zonas de explotación minera, pero vemos como sí se encuentran en municipios petroleros”, indicó el directivo gremial.

Con estos elementos, Periódico del Meta realizó una ‘radiografía’ de los servicios públicos y necesidades que tienen los municipios donde se concentrarán los guerrilleros de las Farc cuando empiecen a desmovilizarse.

Mala cobertura en energía eléctrica

De acuerdo al informe de ‘Cobertura de Energía Eléctrica a 2014’, elaborado por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), adscrita al Ministerio de Minas y Energía, en el departamento del Meta hay un déficit de cobertura del 26,4% en zonas ajenas a las cabeceras municipales, como los centros poblados y las zonas rurales.  Esto equivale, aproximadamente, a 28.366 viviendas sin servicio de energía eléctrica.

Si este análisis se hace a los cuatro municipios en los que se van a ubicar las cuatro Zonas Veredales Transitorias, la situación es preocupante. En Mapiripán—incluido Puerto Alvira—, el Índice de Cobertura de Energía Eléctrica (ICEE) de las áreas alejadas de la cabecera es del 19,5%, lo cual quiere decir que hay cerca de 2.300 viviendas sin servicio. En La Macarena, hay 598 casas sin energía eléctrica, en Mesetas hay 260 y en Vista Hermosa hay 1.711.

En estos dos últimos municipios, no hay registro de usuarios de Zonas No Interconectadas. Es decir, no hay planes alternos de energía y solo tienen servicio aquellos lugares en los que existe infraestructura.  Mientras tanto, en las Zonas No Interconectadas rurales de La Macarena hay 568 usuarios y en Mapìripán hay 557.

Precisamente, a principios de agosto el Ministerio de Minas y Energía lanzó el programa ‘PaZa la Corriente’, con el que se pretende llevar energía a 173 mil viviendas, bien sea interconectándolas con las redes cercanas o a través de fuentes alternas, como la energía solar. Para ello, el ministerio destacó la existencia del Fondo de Apoyo Financiero para la Energización de Zonas No Interconectadas (FAZNI) y del Fondo de Apoyo Financiero para la Energización de las Zonas Rurales (FAER).

Pero tomando el caso del FAER, por ejemplo, se puede ver que la ejecución de proyectos no es tan rápida como se podría creer. Para empezar, el acta más reciente de reunión del comité de administración, que aprueba la asignación de recursos para los proyectos propuestos, es del 9 de diciembre del año pasado y el objeto de la reunión fueron los proyectos de la Costa Caribe.

En las otras dos reuniones realizadas el año pasado, solo un proyecto del Meta recibió recursos: tres mil millones para la construcción de redes en cuatro veredas en Puerto Rico. A Guaviare, en donde se van a ubicar dos Zonas Veredales, le aprobaron recursos por más de 16 mil 700 millones para dos proyectos, en Calamar y El Retorno, y a Arauca, en donde se van a ubicar otras dos Zonas Veredales, le aprobaron siete proyectos, por un valor superior a los 16 mil 800 millones.

La gobernadora, Marcela Amaya, anunció que se estructurará un Plan Eléctrico Departamental y que el 23 de agosto se realizará una reunión en la participarán los alcaldes de los 29 municipios y el gerente de la EMSA, con miras a evaluar los medios existentes para gestionar recursos ante el Ministerio de Minas y Energía.

Atención limitada en salud

Mapiripán, Mesetas, Vista Hermosa y La Macarena reciben asistencia de salud de primer nivel por parte de la ESE Departamental.  De las cuatro veredas seleccionadas para recibir a las Farc cuando se desmovilicen, solo la vereda La Cooperativa, en Vista Hermosa, cuenta con un puesto de salud, en donde atiende un auxiliar de enfermería, cuyas funciones están limitadas en comparación con las de un médico. Para dar un ejemplo, si un paciente llega a solicitar atención por una picadura de serpiente, el auxiliar no puede aplicar una inyección antiofídica, porque está fuera de sus competencias.

Sandra Milena Buitrago, gerente de la ESE, afirma que todavía se desconoce cómo va a ser la atención de salud para las personas reintegradas: “Estamos a la espera de que nos digan cómo va a ser el tema de cedulización y luego de sisbenización, para que puedan entrar a la red del sistema de salud”.  En este momento, afirma Buitrago, preocupa no saber cuántas personas se van a reintegrar, a qué entidad se le van a cobrar los cuidados en salud de primer nivel que puedan requerir y, especialmente, cuál es el perfil epidemiológico de cada uno de ellos. “Si el Estado quiere que aumentemos la capacidad instalada, debe entender que también tiene que haber recursos”, asegura la gerente de la ESE.

Educación

En la vereda Buenavista, de Mesetas, hay una sede del Centro Educativo Río Cafre, en donde estudian 13 alumnos, guiados por una sola maestra. La vereda tiene acueducto propio, energía eléctrica y cuenta con señal de celular en casi todo el terreno, pero el rector del centro educativo, Eliécer Valencia, manifiesta una incertidumbre que tiene que ver con el papel que la institución va a desempeñar en el proceso de reintegración de los desmovilizados.

“La mayoría (de las personas que se van a reintegrar) son analfabetas. Ahí sí es importante que se vaya mirando la posibilidad de (implementar) la educación para adultos”, explica Valencia. El rector dice que la sede cuenta con dos aulas para una capacidad de 40 estudiantes y que está en regular estado, pero afirma que lo más preocupante es que los equipos de cómputo están en pésimas condiciones. 

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