Juan Farfán, un sentimiento en el ‘Olimpo’ del Torneo del Joropo

Juan Farfán, artista araucano.

Para el 2 de noviembre de 1947, El Caracol era una vereda aún más olvidada de lo que es hoy. Una zona rural del municipio de Arauca con calles polvorientes y que aún sigue buscando la pavimentación de la vía principal y unos mejores servicios públicos, con todo lo que significa ser frontera con Venezuela.

Le puede interesar: Yostimar Prada, del contrapunteo a la piqueria

No podía haber un paisaje más llanero para que naciera Juan Fernando Farfán Carrillo, uno de los más reconocidos cantautores de la música criolla en los Llanos Orientales, y a quien se le realizará el homenaje durante la versión 2021 del Torneo Internacional del Joropo.

Manuel Vicente Farfán y Juana Josefa Carrillo, que tuvieron en total 11 hijos, se dedicaban a las faenas propias del campo en la sabana, por lo que todos debían integrarse a las tareas de la funca o de la casa principal. Con un radio de pilas que sintonizaba casi solamente las emisoras de Venezuela, Juan empezó a mostrar el gusto por las letras de las canciones de joropo que escuchaba.

Acaba de cumplir sus primeros 74 años, pero desde que tenía 13, cuando era un ‘pijita’ allá en El Caracol, se dedicó a participar en cuanto festival coplero hubiera cerca a su pueblo para medirse con los de su talla, a pesar de que estaba cambiando de voz. En esa vereda araucana hay más compositores tradicionales del folclor que crecieron al lado de los Farfán.

Juan había dejado la primaria y sabía que en la música podía buscar mayores satisfacciones.

Puede leer: ‘Me gusta ser como soy, desde la perspectiva de invisible’, Guarataro

Sin embargo, después de trasegar el Llano, cantando en tarimas grandes y pequeñas, y medirse como un tigre en festivales contra Rafael Martínez ‘El Cazador Novato’ y ‘El Carrao de Palmarito’, y aprender mucho de ellos, supo que la hora había llegado: en 1973, con la disquera Orbe, pudo grabar el primero de una larga lista de trabajos musicales que lo fueron ascendiendo hasta el Olimpo de los padrotes del joropo.

“En estos años me  ha influenciado la música de artistas grandiosos como el venezolano Ángel Custodio Loyola”, dice este folclorista, quien recuerda que cuando lo conoció personalmente quiso medir su propia tonalidad a la de su ídolo.

Con la misma humildad del joven campesino que salió de El Caracol, admite que todo ha sido un proceso de aprender y componer casi todos los días, al tiempo que mantener la voz, tal  como cuando grabó aquel primer trabajo musical.

En Venezuela lo consideran que está al lado de artistas como Reynaldo Armas, Francisco Montoya y el propio Ángel Custodio; y en Colombia es una leyenda viviente de las tradiciones y la música junto a otros grandes del joropo colombiano, entre ellos, los Farfán, toda una dinastía que les corre el folclor llanero por las venas.

Lea: Lo más destacado del Torneo del Joropo

Entre sus temas más conocidos están ‘Viva el cantor’, como una filosofía a la existencia de quienes habitan el Llano; obviamente está ‘Hombre de mil caminos’, con su canto inicial de “amanecí completico, voy a seguir parrandeando, no cargo ningún afán, ni nadie me está esperando…”

También lo conocen en el Llano adentro con su veguera ‘Camisa conuquera’, “que no la tiene cualquiera” y durante sus más de cuarenta años de carrera musical se han destacado entre otras composiciones como:

  • La escoba
  • Amor ideal
  • El baile del pavo
  • El pato jabao
  • Cabeceburro
  • El araucano

 

La Voz de Cinaruco, la emisora de su tierra natal, en un homenaje a Farfán destaca que “también ha incursionado en un estilo particular de canción social, con composiciones como ‘El bagre rayado’ y ‘El juego de la paz’, en las cuales canta contra la violencia que azota al país en general y a su región araucana en particular”.

“Es un gran artista, como muy pocos quedan. Escucharlo es escuchar a un llanero completo. Escuchar su música me llena de orgullo y a donde voy no me avergüenzo de mi llano querido. Es uno de los más criollos por el tipo de composición que realiza”, dice Jason Urbano, gestor cultural.